T-MEC RVC: el atorón o donde “la puerca tuerce el rabo”

Alicia Salgado

Alicia Salgado

Cuenta corriente

Un cambio de reglas de origen que concrete un aumento del contenido estadunidense dentro del Regional Value Content (RVC) norteamericano, que mantenga el sistema de certificación cuyo costo corre a cargo de las marcas, que reduce drásticamente la agilidad que requiere la integración de las cadenas productivas y la liquidez de las marcas, es una negociación inaceptable tanto para la industria de ligeros como de pesados de la región entera. 

¿La razón?: las marcas han trabajado en los últimos 12 años en cumplir con las ROA del T-MEC, han invertido miles de millones de dólares y generado empleos para alcanzar las reglas de origen establecidas, en los tiempos acordados, por lo que es inaceptable que en las mesas de negociación que sostienen los equipos de EU y México se planteen cambios que no garantizan estabilidad ni para la producción ni certidumbre para la planeación de la industria, dado que siguen sujetos a la posibilidad de que varíen los criterios de forma anual al no haberse ratificado el T-MEC.

Las marcas con planta en EU, México y Canadá y su cadena de suministro asentada en estos tres países cumplen con 70% de contenido norteamericano de ligeros y 65% de pesados (70% se alcanza en 2027).

Y, aunque suene drástico, preferirían dar por concluido el T-MEC y negociar acuerdos de aranceles recíprocos como los que ha firmado la administración de Trump con Japón, Corea, Reino Unido y Europa, sin reglas de origen costosas e innecesarias, procesos aduanales de certificación complejos que han trastocado la logística de entrada y salida de componentes dentro de la región.

Para la industria, si hoy México aceptara modificar la regla de contenido regional y se impusiera 50% de contenido de EU como requisito para obtener menor arancel (ni siquiera el cero arancel como prevalece en T-MEC), implicaría dejar abierta la posibilidad de que al año siguiente se plantee 55% y, al siguiente bajo presión vuelva a subir a 60%, pues la administración de Trump es impredecible. 

Le comento esto porque circula ampliamente la presunta propuesta del equipo de EU, de que sólo estaría sujeto a arancel el contenido no estadunidense de un vehículo, pero el contenido, usted sabe, no sólo incluye partes, sino acero, aluminio y, componente laboral, y para México, la propuesta es la peor porque toda la inversión realizada con sello mexicano pagaría arancel, ¿o qué no?

Sume a eso, que no eliminan la 232 en automóviles, acero y aluminio; que tienen la intención de aplicar un arancel adicional por lo que denominan sobre producción global, y toda clase de inventos aque en definitiva han puesto a la negociación en un punto muy difícil de aceptar para la industria automotriz norteamericana. 

Fíjese el dato. Todas las marcas estadunidenses con operación en México cumplen con el contenido acordado y en muchos casos superan 55% estadunidense. En Estados Unidos, los competidores de los países con acuerdo de arancel recíproco pueden exportar a ese país con sólo 5% de contenido norteamericano y  pagan 15% de arancel ¡Ahí es donde la puerca tuerce el rabo!

DE FONDOS A FONDO

#TFR CB… Hoy se formaliza en la Bolsa Internacional de Valores (Biva), que encabeza María Ariza, la transformación de CI Casa de Bolsa en TFR Casa de Bolsa (TRF CB), la intermediaria bursátil cuyo cambio de propietarios ha sido aprobado por las autoridades financieras para formar parte del Grupo Empresarial Trafalgar, que encabeza Porfirio Sánchez-Talavera. El consejo ha nombrado al reconocido financiero mexicano Carlos Septién como director general a cargo de todas las empresas y financieras incluidas la casa de bolsa, la sofipo, la empresa de pagos con registro ante el FinCEN, y una aseguradora en proceso de autorización ante la CNSF, además de la operación de Trafalgar International recientemente anunciada para atraer inversión de capital a empresas medianas y pequeñas en México. El grupo opera una sofipo digital que está dirigiendo sus servicios de intermediación a empresas pequeñas y medianas y, bajo la dirección de Septién, se espera que alcance su nivel de maduración en los próximos tres años, un reto para el promedio de las fintechs en México.