Sin maquillaje / arlamont@msn.com / 27 de octubre de 2026

Alfredo La Mont III

Alfredo La Mont III

Sin maquillaje

DESTINOS 

¿Se ha dado cuenta de que, de repente, algunos destinos se vuelven virales de la noche a la mañana?, ¿por qué?

R. La viralidad turística surge de una mezcla de estética, narrativa y oportunidad. Una sola imagen puede transformar un lugar en fenómeno global. Así ocurrió con Hallstatt, el pueblo austriaco que parece sacado de un cuento; con Chefchaouen, la ciudad azul de Marruecos; o con Svalbard, que se volvió tendencia por sus paisajes árticos y osos polares. En Asia, Jiufen en Taiwán explotó gracias a su parecido con escenarios de animación, y en Europa, Albania pasó de secreto local a destino de verano por sus playas cristalinas.

Los algoritmos amplifican aquello que genera interacción, y las aerolíneas ajustan rutas según demanda. El riesgo es la saturación: cuando un destino se vuelve viral, su encanto puede diluirse bajo la presión del turismo masivo.

LOS INEVITABLES

Señor La Mont, ¿sería tan amable en explicarme cómo funciona eso de los impuestos estatales en Estados Unidos y cómo funcionan en México?

R. Con gusto le comparto que en Estados Unidos cada estado cobra sus propios impuestos.

¿México funciona igual? Claro que sí… si por “igual” entendemos “completamente distinto”. En México los estados pueden crear impuestos siempre y cuando no sean importantes, no molesten a la federación y no se parezcan remotamente al ISR o al IVA. Es un federalismo fiscal con rueditas de entrenamiento.

Entonces, ¿qué sí pueden cobrar los estados? El clásico impuesto sobre nóminas, porque alguien decidió que gravar el empleo es una gran idea. También hospedaje, espectáculos y otras joyas menores. Nada que amenace la hegemonía del SAT, nuestro Leviatán tributario favorito.

¿Y los municipios? Ellos tienen el predial, el agua y las licencias. Es decir, lo suficiente para recordarte que existen, pero no tanto como para que te mudes por razones fiscales, como sí pasa en EU.

¿Por qué México no permite que cada estado arme su propio sistema fiscal? Porque la Constitución decidió que la federación es la adulta responsable y los estados son adolescentes que todavía no pueden manejar solos. 

El artículo 73 reserva las materias jugosas —ingresos, consumo, comercio— y deja a los estados con la botana.

¿Cuál es la consecuencia práctica? En Estados Unidos, vivir en Texas o California cambia tu vida fiscal. En México, vivir en Jalisco o Chiapas cambia tu clima, tu comida y tu acento… pero tus impuestos siguen siendo, básicamente, los mismos.

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