Sin maquillaje/ arlamont@msn.com/ 22 de junio de 2026

Alfredo La Mont III

Alfredo La Mont III

Sin Maquillaje

EN INGLÉS

Don Alfred, se que usted habla bien inglés (también francés, ¿no?) así que ayúdeme a entender una ley gramatical que no se me da en el inglés y es de cuándo usar el “in” y el “on”.

R. Yo he tenido este problema, ya que, aunque crecí en una casa muy bilingüe, he tenido algunos problemas con esta misma regla. Con gusto aquí le comparto lo siguiente:

El inglés suele usar “on” para autobuses y trenes, y “in” para coches, porque imaginamos los autobuses y trenes como espacios públicos grandes en los que puedes moverte, mientras que un coche es un espacio pequeño y cerrado. Por eso decimos “on the bus”, “on the train”, pero “in the car”.

Regla simple: “On” se usa para transportes grandes en los que puedes estar de pie o caminar, como autobús, tren, avión o barco. “In” se usa para transportes pequeños y cerrados en los que vas sentado dentro, como un coche o un taxi. Por qué el inglés lo hace así: La elección es histórica y un poco metafórica, no totalmente lógica. El inglés trata el transporte público grande como una especie de superficie o espacio compartido, así que usa on; y trata el coche como un contenedor, así que usa in.

Ejemplos fáciles:

• I’m on the bus.

• She’s on the train.

• We’re in the car.

• He’s in a taxi.

Un truco útil para recordarlo: si normalmente puedes ponerte de pie y moverte, el inglés suele usar “on”; si estás encerrado y sentado, suele usar “in”.

LA CLASE MEDIA

Señor La Mont, yo formo parte de la sufrida clase media, en términos nacionales, ¡dígame por qué mi clase media mexicana está tan irritada en 2026?

R. El problema es que esta clase media vive en modo “sándwich”: presionada desde arriba y desde abajo. Toma a Mariana, 38 años, contadora, vive en la CDMX. Gana bien… en teoría. Paga colegiatura porque la escuela pública no cubre horarios; seguro de gastos médicos porque el sistema público no da citas; estacionamiento porque el transporte no es opción; seguridad privada porque su calle se quedó sin patrullaje. Cada mes siente que trabaja para sostener servicios que el Estado debería garantizar. La inflación acumulada le subió la renta 25% en tres años, el súper otro tanto, y su salario apenas se movió. Mariana no quiere lujos: quiere tiempo, movilidad, tranquilidad. Y, políticamente, nadie la representa: es demasiado “privilegiada” para unos, demasiado “cargada” para otros. La irritación no es emocional: es matemática. La clase media paga como rica, vive como clase media y recibe servicios como pobre.

LA SIDERÚRGICA

¿En qué consiste el nuevo plan para fomentar la industria siderúrgica mexicana?

R: El gobierno ha anunciado un acuerdo para dar prioridad al acero nacional en los grandes proyectos de infraestructura del país. La intención declarada es fortalecer la cadena de valor interna y reducir la dependencia de las importaciones que llegan principalmente de mercados asiáticos. El plan contempla incentivos y mecanismos para que las constructoras utilicen insumos locales bajo la promesa de generar empleos y soberanía industrial. Sin embargo, la competitividad del acero mexicano frente a los precios internacionales sigue siendo el gran desafío técnico y financiero de esta iniciativa. Habrá que ver si el acero nacional aguanta el peso de la realidad o si el plan termina siendo tan maleable como el material que intenta proteger