LA SEPSIS
¿Qué es la sepsis, cómo se contrae y cuánta gente muere al año en México por esta enfermedad?
R. La sepsis ocurre cuando el cuerpo reacciona de forma descontrolada ante una infección y empieza a atacar sus propios tejidos y órganos. No es una enfermedad en sí, sino una emergencia médica que puede originarse desde una infección urinaria, pulmonía, herida infectada o incluso una cirugía.
Cualquier bacteria, virus u hongo puede desencadenarla. Los más vulnerables son adultos mayores, recién nacidos y personas con defensas bajas. En México mueren entre 100 mil y 150 mil personas al año por sepsis, aunque la cifra real probablemente es mayor porque con frecuencia se registra como causa de muerte la infección original y no la sepsis. El problema es que se diagnostica tarde porque sus síntomas iniciales, fiebre, confusión, respiración acelerada, se confunden con otras cosas.
En medicina, las horas cuentan. Con la sepsis, los minutos también.
Nota: una mediohermana de “aquí a mi derecha” falleció de complicaciones varias y finalmente sepsis que su cuerpo no pudo combatir.
LAS TORTUGOTAS
¿Qué tan grandes pueden crecer las tortugas?
R. Depende de la especie, porque entre las más de 356 que existen hay de todos tamaños. Pero el récord lo tiene la tortuga laúd, una viajera de los océanos que puede superar los dos metros de longitud y alcanzar los 900 kilogramos.
Para que te des una idea, una vaca Holstein promedio pesa unos 680 kilos. La tortuga le gana. Y no se queda quieta con ese tamaño: migra más de 16 mil kilómetros al año y nada a casi 35 kilómetros por hora.
Pese a su tamaño y su grueso caparazón, está en peligro de extinción por redes de pesca, contaminación marina y destrucción de las playas donde anida. Grande, veloz y en riesgo. Ser el más grande no siempre es suficiente.
SALUDABLES?
¿Cuáles son esos alimentos que parecen saludables, pero en realidad no lo son?
R. El supermercado está lleno de trampas disfrazadas de virtud. Los 11 principales: el yogur con sabor, cargado de azúcar o endulzantes artificiales; la granola y sus barras, que en azúcar se parecen más a un dulce; los productos bajos en grasa, que compensan añadiendo sal y azúcar; los snacks sin gluten, que pierden fibra y ganan harinas refinadas; jugos, smoothies embotellados y aguas vitaminadas, con tanta azúcar como un refresco; las ‘papas’ de verduras, fritas, llenas de almidones y cargadas de sodio; la fruta deshidratada, que puede concentrar cinco veces más azúcar que la fresca; los cereales de caja, mezclados con granos refinados aunque digan “integral”; las barras y polvos de proteína, ultraprocesados y a veces con metales pesados; las carnes vegetales, frecuentemente con más sodio que la carne real, y lo “orgánico”, que no garantiza nada nutritivo.
Una galleta orgánica sigue siendo una galleta.
