EL AGUA
Vaticinio: la política del agua será el tema más explosivo del próximo sexenio, ¿usted qué opina?
R. La crisis hídrica dejó de ser un asunto técnico y se volvió político. En la CDMX, colonias como Benito Juárez y Azcapotzalco registran cortes frecuentes, mientras que alcaldías como Tlalpan dependen cada vez más de pipas privadas. El debate gira en torno a tres frentes: infraestructura envejecida, sobreexplotación de acuíferos y falta de coordinación metropolitana. La paradoja es que, mientras el gobierno promete nuevas plantas potabilizadoras, el mercado responde con soluciones insólitas: el agua de lluvia “premium”, vendida entre 40 y 60 pesos por litro, más cara que marcas comerciales como Bonafont (18–22 pesos) o Fiji (35–45 pesos).
CORREDORES PEATONALES
¿Qué revela el auge de los “corredores peatonales” en la CDMX?
R. Totalmente bienvenidos, los autos y demás vehículos no son los dueños de nuestras ciudades. La expansión de corredores peatonales en zonas como Centro, Polanco y la Roma no es sólo urbanismo: es política pública en acción. La ciudad busca reducir tráfico, mejorar movilidad y atraer turismo, pero el proceso genera tensiones. Comerciantes denuncian caída de ventas por restricciones vehiculares; vecinos celebran menos ruido y más seguridad. El ejemplo más claro es el corredor de Madero: pasó de ser una calle saturada a un flujo peatonal de más de 200 mil personas al día. Sin embargo, la falta de mantenimiento y la presencia de vendedores informales muestran que la peatonalización requiere gestión constante. La CDMX experimenta un cambio cultural: caminar vuelve a ser un acto político, una forma de reclamar espacio público frente al dominio histórico del automóvil.
ENERGÍA SOLAR
¿Es cierto que México está entrando a una nueva carrera científica por la energía solar?
R. Así es. México posee uno de los mejores niveles de radiación solar del mundo, especialmente en Sonora y Chihuahua. Esto ha impulsado proyectos como la Central Fotovoltaica de Puerto Peñasco, una de las más grandes de América Latina. Pero el verdadero salto científico ocurre en laboratorios: universidades públicas trabajan en celdas solares de perovskita, materiales más baratos y eficientes que el silicio tradicional. Si México logra producirlas a escala, podría reducir costos de instalación hasta en 40 por ciento. El reto es político: sin incentivos fiscales y reglas claras, la innovación se queda en el papel. Mientras tanto, en la CDMX proliferan techos solares en colonias como Del Valle y Coyoacán, donde familias buscan independencia energética ante tarifas crecientes.
