Por si Morena no tuviera suficientes problemas con la elección de sus candidatos, en Coyoacán se le está haciendo bolas en engrudo, pues Carlos Castillo —quien presume ser la mugre en la uña de Ariadna Montiel— nomás no despega, con todo y que dice ser el consentido.
No hay encuesta en la que el diputado no se vaya —en el mejor de los casos— al tercer lugar, mirando siempre hacia arriba los nombres de Gerardo Villanueva y Hannah de la Madrid, quienes puntean los sondeos.
Muchos ubican a Castillo como simple ayudante de Montiel, pero todos reconocen que sí hay cercanía entre ambos. El asunto es que él ya fue candidato de Morena en 2021, y fue aplastado por el panista Giovani Gutiérrez, a quien no le vio ni el polvo.
En ese tiempo, el diputado se sentía seguro de la victoria, pues contaba no solamente con el apoyo de Ariadna, sino además del mismísimo René Bejarano. Pero su campaña nunca despegó y tuvo que salir de ahí con la cola entre las patas.
En 2024 quiso regresar, pero el partido optó por impulsar a Hannah, y Carlitos se unió a la campaña. Fueron derrotados y al final algo salió mal entre ellos, pues el diputado no sólo se alejó, sino que juró que sería su peor enemigo.
A pesar de no haber ganado, De la Madrid hizo mucho mejor papel que él en 2021, y no quedó tan lejos de Giovani, quien logró su reelección en el cargo.
Quienes aspiran a la candidatura morenista en la tierra de los coyotes son, principalmente, Castillo, De la Madrid y Villanueva, pero si en realidad Morena se guía por las encuestas, tendrían que ir con una mujer.
Y es que no hay encuesta en la que Hannah no salga arriba —y no por pocos puntos— de sus compañeros. Quizá por ello quisieron ponerle una cuña con otra mujer, lanzando el nombre de Ana María Lomelí como otra aspirante, pero la vocera de Clara Brugada no despegó.
Otro que intentó anotarse para la alcaldía, fue el ex vocero de la fracción guinda en Donceles, Paulo García, pero le fue tan mal que prefirió buscar la dirigencia local de Morena, a la que llegó hace unos meses.
De todos ellos, quizá el más hecho sea Gerardo Villanueva, aunque le pesa su cercanía con Martí Batres, porque al interior de la 4T no le quieren dar más espacios de poder al director del ISSSTE.
En el caso de Castillo, además de su pésimo perfil, su principal referente —la presidenta nacional de Morena— no está pasando por sus mejores momentos, pues sus enemigos la quieren involucrar en presuntas relaciones peligrosas.
Si los guindas quieren ser competitivos en Coyoacán, tendrían que ir con Hannah, aunque todo mundo sabe cómo se las gastan los rudos.
CENTAVITOS
Como estaba presupuestado, el Instituto Electoral capitalino ratificó a la mayoría de la dirigencia del PRD local, excepto a Alan Lobo Rodríguez, Armando Jiménez y Elizabeth Pérez, con lo cual no cambia de manos el control del partido. Lo que sí llama la atención es que ordenaron reponer la convocatoria para conformar el Consejo Estatal, que es la rendija por la que el Gobierno de la CDMX busca meter las garras para apropiarse del partido. Eso obligará seguramente a una nueva impugnación, que ocasionará otro retraso a la resolución definitiva… Por cierto, en su conferencia de ayer, el PRD acusó —con todas sus letras— a Clara Brugada y su paje, Arnulfo Cravioto, de estar metidos en la disputa y los invitó a deslindarse. Si la doñita está detrás de todo, tendrá que pagar un costo político por metiche; si el que la está embarcando es Arnulfo, pues allá ella.
