Ahora sí, viene la guerra
Se supone que en los territorios se centrala operación electoral del 2 de junio.
La lucha por los territorios de la Ciudad de México entra a su fase crítica, pues desde ayer salieron a las calles todos los aspirantes a diputados, concejales y alcaldes, que se unirán a sus respectivos candidatos a la Jefatura de Gobierno y al Senado de la República.
De aquí en adelante se verá quién cargará a quién; si los candidatos al gobierno de la ciudad a los aspirantes a cargos de elección popular en las 16 alcaldías o viceversa, pues se supone que en los territorios se centra la operación electoral del 2 de junio.
Estos dos meses serán intensos, pues los partidos ya no se guardarán nada y los candidatos se jugarán su resto –independientemente del proyecto que representen–, para convencer a los ciudadanos de votar por la continuidad o por el cambio.
Es común que en una elección constitucional los candidatos a la Presidencia de la República influyan en el ánimo de los electores en procesos locales, y regularmente éstos dejan su huella en comicios como los de la Ciudad de México.
Quizá los casos más emblemáticos hayan sido los de Vicente Fox, que en 2000 sacó al PRI de Los Pinos, y estuvo a punto de hacer ganar al PAN en el entonces Distrito Federal con Santiago Creel, que se quedó a unos cuantos votos de Andrés Manuel López Obrador, del PRD.
O en 2018, cuando el propio López Obrador hizo que Claudia Sheinbaum ganara la capital del país y Morena la mayoría de las posiciones en las cámaras. En esta ocasión no se prevé que haya un jalón de las candidatas presidenciales, pues la Ciudad de México ha entrado en su propia dinámica.
Ni Sheinbaum tiene la fuerza para hacer ganar a Clara Brugada, ni Xóchitl Gálvez lo puede hacer con Santiago Taboada, por lo que cada quien se tendrá que rascar con sus propias uñas.
Y aquí es donde se verá de qué están hechos los aspirantes a alcaldes, diputados y concejales, para ver qué tanto pueden contribuir al triunfo de sus candidatos a la Jefatura de Gobierno, en una elección que se anticipa muy cerrada.
Porque si bien el voto de los ciudadanos libres inclinará el resultado final de los comicios en la Ciudad de México para cualquiera de los dos lados, será vital la operación que los líderes de los partidos políticos hagan en sus territorios.
En este momento las encuestas indican un empate técnico entre Brugada y Taboada, aunque hay un alto porcentaje de voto escondido, que regularmente es contra el gobierno. Los habitantes de la CDMX son, por naturaleza, votantes antisistema.
Es decir, que castigan en las urnas a los malos gobiernos, y en la capital del país el gobierno de la 4T ha quedado a deber en rubros tan importantes como seguridad, transporte, medio ambiente, educación, salud y servicios básicos como el agua.
La tarea de los candidatos oficialistas va a ser convencer a los votantes de que dejen de ser aspiracionistas; que se conformen con un par de zapatos y que se acojan a la pobreza franciscana para que sus familias no peligren.
La oposición tendrá que hacer todo lo contrario, y sólo tienen dos meses para convencer a los indecisos, que son quienes finalmente decidirán la contienda.
CENTAVITOS…
Sólo a Gabriela Osorio se le podría ocurrir promocionar su candidatura por Morena para alcaldesa de Tlalpan en la barda de una escuela. Pero, peor aún, si esta escuela es un monumento a la corrupción de autoridades emanadas de su partido, que en 2017 se cayó a causa de un sismo, causando la muerte de trece niños y varios trabajadores. Aunque parezca increíble, Osorio se promueve en las bardas del ¡Colegio Rébsamen!
