Alicia Machado: 30 años para una tregua

Addis Tuñón

Addis Tuñón

El fama-sutra

*De 1996 a 2026 sólo la detención de Maduro cambió el discurso de la exMiss Universo respecto a Donald Trump.

Bienvenidos, mis sensuales fama lovers. Como saben, aquí somos libres de humo, no nos reservamos el derecho de admisión y analizamos a los famosos en todas sus posiciones.

Muchas veces la política y la farándula duermen en la misma cama o, de perdida, simulan una boda religiosa en Toluca. Cuando digo esto, sé que piensan en Peña Nieto y su Gaviota, uno de los ejemplos más claros de cómo una parte se sirve de la otra para figurar más en sus respectivos escenarios. Luego les contaré los detalles de mi investigación sobre esa “historia de amor”, pero ahora el hilo rojo que une a la política con la farándula se llama

Venezuela. Sin duda, la reciente detención de Nicolás Maduro desató todo tipo de reacciones; por un lado, la empatía de celebridades ante una algarabía mayoritaria y, por otro, el fervor sentido de las y los oriundos que expresaron su aprobación.

Yo quiero hablar de dos venezolanos muy famosos. Empiezo con Alicia Machado. ¿Pueden creer que hace 30 años fue coronada Miss Universo? Era 1996, justo el año en que Donald Trump compraba los derechos del concurso y fue cuando marcó su papel antagónico ante la reina.

Las humillaciones que enfrentó Alicia en este tiempo hoy serían inadmisibles. Lamentablemente, apodos como Miss Piggy, Miss Housekeeping... eran titulares de periódicos en un tono burlón que no sé por qué diablos normalizamos, pero así fue. Pasó tiempo para que la actriz alzara su voz y desde entonces nada la había callado.

Nada hasta ahora. La acción tomada por el presidente Trump cambió el mensaje de Alicia, quien bailó feliz por la intervención y hasta se puso a las órdenes para comunicar, a través de sus redes, lo que sea necesario con respecto a la transición que le espera a su patria amada. Del 96 al 2026, tres décadas pasaron entre el reproche válido y la gratitud silenciosa de Alicia.

Dicen que “enemigos de mis enemigos, amigos serán”; yo creo que si no hay perdón, por lo menos sí hay una tregua por parte de la Machado contra su villano favorito.

Por otro lado, José Luis Rodríguez El Puma, radicado en Miami, Florida, desde que tengo memoria, ha sido un gran detractor de Maduro y de todos sus simpatizantes. Fue el año pasado cuando se volvió viral un video del cantante llamándole “pen...tonto” (por decir lo menos) al recién reelegido mandatario. Pero ésa no era la primera vez; incluso se megapeleó con el ídolo del futbol Maradona por recibir dinero de “la dictadura”, y ni qué decir de Fernando Carrillo. El Puma rugió con todas sus fuerzas contra el actor, quien sin simulaciones ha promovido al exterior una Venezuela boyante, muy distinta a la que viven millones de compatriotas.

En este tugurio de comprobado ambiente, donde todo es diferente, no vamos a disertar sobre política. Aquí se viene a comentar el dato y a morbosear la “chisma”. Los artistas no sólo son seres humanos (amo cuando nos lo recuerdan), también son ciudadanos y tienen ideologías diversas; hasta pueden preferir perros o gatos, irle al América o al Cruz Azul, votar por unos u odiar a los otros. Claro que un suceso tan importante para el devenir de Venezuela permea en la vida de todos, seamos famosos o no, venezolanos o no.

Pero como les decía, la “polaca” y la “artisteada” siempre se han traído ganas; los privilegios de uno los desea el otro y juntos logran captar votos y reflectores a la vez. Sin embargo, creo que entre más se muestren en público, menos real es ese flechazo. Los romances de veras, los de “rompe y rasga chones” y corachones, fueron esos que no buscaban votantes o fans: romances de vidrios polarizados y agendas secretas. Algún día les contaré de algunos, pero me temo que, por ahora, no estoy en condiciones de hacerlo.

Que sea una gran semana para nosotros, un buen augurio para Venezuela y recuerden: tod@s hemos sido el enemigo a derrocar, aunque sea en el Monopoly.

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