La número uno

Estremecedora fue la charla que tuve con Lila Deneken, una mujer que pasan los años y se pone más guapa que nunca, y sigue vigente cantando hermoso como siempre lo ha hecho. Detrás de esa mujer, a quien se le conoce como La número uno, hay una historia de vida que ...

Gustavo A Infante

Gustavo A Infante

Última Palabra

Estremecedora fue la charla que tuve con Lila Deneken, una mujer que pasan los años y se pone más guapa que nunca, y sigue vigente cantando hermoso como siempre lo ha hecho.

Detrás de esa mujer, a quien se le conoce como La número uno, hay una historia de vida que confieso en algunos momentos me entristeció al imaginarme su sufrimiento. Lila nació en la Ciudad de México; recuerda que cuando era pequeña, sus padres viajaban mucho y por eso tomaron la decisión de meterla a un internado junto con su hermana Gilda. Su papá era periodista, y debido a la ausencia de sus padres, quedó al cuidado de su abuela, evidentemente la señora estaba educada a la antigüita. Le enseñó a obedecer a Dios y al hombre, pero fue a base de golpes, con un cinturón mojado para que le doliera más. Hoy, que han pasado los años no le guarda rencor ni coraje a su abuela porque sabe que lo hacía por ignorancia y no por maldad, nunca la culpó de nada, estuvo durante dos años en el internado donde la cuidaban monjas. Confiesa que fue muy rebelde, no entendía lo que pasaba en su vida porque la castigaban, le daban reglazos y aparte la encerraban en un cuarto oscuro, ella se defendía mordiéndolas, las insultaba y les decía que era amiga del diablo. Todo esto lo sufrió a los ocho años y lo recuerda como si hubiera sido ayer, entiende que así le tocó vivir y lo acepta tal y como fue.

La etapa profesional de Lila fue maravillosa, con un timbre de voz que enamora, llenaba todos los lugares donde se presentaba, disfrutó de una gran etapa como cantante, carrera que inició cuando por curiosidad decide participar en una audición. El destino la lleva a participar en el Festival OTI donde se presentaban los grandes y de donde surgieron tantas estrellas como José José, Emmanuel, Yuri y muchos más. Ahí se topó con el productor Humberto Navarro, con quien se casó a los cinco meses de conocerse. Confiesa que no quería casarse, pero que la convencieron. Su esposo en ese entonces deseaba ser papá, así que lo obedeció y decidió retirarse de la música por un tiempo. Nació su hija y regresó a los escenarios musicales, hizo mucho dinero, el cual por cierto no se quedó con nada debido a que fue muy confiada de la gente. Su marido nunca le rindió cuentas y ella jamás se las pidió, era una mujer que dependía de alguien más siempre, hasta que se divorció se dio cuenta que había sido muy irresponsable y que había cometido muchos errores. Las razones de su divorcio prefiere guardárselas para no hacerle daño a su familia, actualmente está enamorada, desde hace un año vive con su nueva pareja. Si quieres saber más te invito a que veas este domingo En Compañía de…. a través de Cadenatres.

Una más a Jenni Rivera

Me parece una atrocidad lo que Esteban Loaiza le está haciendo a Jenni Rivera. Se atrevió a pedirle el anillo de compromiso, pues Jenni a través de su red social dio a conocer que ese anillo es carísimo, con el cual le pidió matrimonio el beisbolista, y ella lo quería rifar con la buena intención de recaudar fondos para ayudar a una niña que está enferma y que deben hacerle un transplante de médula. Pero la abogada de su aún esposo le informó que no puede rifarlo debido a que Esteban en la demanda de divorcio pidió que le regresara el anillo. Esto es un ejemplo de una persona que carece de educación, valores y vergüenza.

Temas: