Un Papa en campaña

-Espaldarazo papal a la lucha emblema de Calderón.

- México, dice el Presidente, país fuerte como una roca.

Durante las semanas previas a la visita de Benedicto XVI a México, muchas voces se empeñaron en poner en duda el carácter político de la visita papal, claro, más allá del contenido pastoral del periplo.

Más aún, líderes sociales como Javier Sicilia —que en El Vaticano pidió al Papa un gesto de amor por las víctimas— aseguraban que el obispo de Roma le daría la vuelta a la violencia que viven miles de mexicanos y, sobre todo, al dolor de un pueblo y de los familiares de las 50 mil muertes de la guerra contra el crimen y el narcotráfico.

Sin embargo, desde el mismo vuelo que lo llevó de Roma a México, el Papa se encargó de desmentir las versiones que auguraban que no haría referencia a la violencia criminal y a la lucha del gobierno mexicano contra esos flagelos.

En conferencia de prensa con los periodistas que viajaron de Roma a México, en el mismo vuelo que el Santo Padre —literalmente en el cielo—, Benedicto XVI compartió la preocupación del gobierno mexicano en la lucha contra el crimen y el narcotráfico, y dijo que esas amenazas tienen que ser combatidas, ya que “es un deber desenmascarar el mal”.

Expuso que en un país con 80% de católicos, “es una gran responsabilidad de la Iglesia la de educar las conciencias y desenmascarar el mal; esa idolatría del dinero que esclaviza a los hombres, y tenemos que hacer todo lo posible contra ese mal”.

El aval a Calderón

Pero esa declaración era apenas el principio. Luego de que Benedicto XVI llegó al aeropuerto de Silao, en Guanajuato, y en respuesta a la bienvenida de Felipe Calderón, el Papa dijo lo que el gobierno mexicano quería escuchar. El jefe de los católicos del mundo se dijo preocupado por los mexicanos que sufren a causa de la violencia criminal.

En realidad el Papa empezó por definirse como un “peregrino” de la fe, la esperanza y la caridad. Luego —en un mensaje a los mexicanos lastimados por la violencia— señaló que como peregrino de la esperanza “les digo con San Pedro: no se entristezcan como los que no tienen esperanza” y desató el alarido de una multitud que se dio cita para recibirlo en la terminal aérea, cuando prometió: “Pediré encarecidamente al señor y a la Virgen de Guadalupe por éste pueblo… y rezaré por los que más lo precisan; particularmente por los que sufren a causa de antiguas y nuevas rivalidades, resentimientos y formas de violencia”.

El Papa había dado el mayor espaldarazo que en su gestión ha recibido el presidente Calderón por su lucha emblema: la batalla contra el crimen y el narcotráfico. Pero el obispo de Roma no sólo había desmentido a los que no creían que su visita tenía un fuerte contenido político, sino que —en sentido contrario— el jefe de la Iglesia católica se había convertido en el principal aval del gobierno de Calderón.

¿Y qué significa que el jefe de los católicos del mundo se convierta en el aplaudidor principalísimo de la política estandarte del gobierno de Calderón?

Por donde se le quiera ver, ese aval no es más que un grosero acto de proselitismo y campaña electoral a favor del gobierno de Calderón, de su partido y, por extensión, de la candidata del partido azul, la señora Josefina Vázquez Mota. Pero seguramente muchos tienen dudas del rostro político-electoral del viaje papal y del valor electorero del discurso de Benedicto XVI.

Y para esos incrédulos, vale recordar que el Papa llega a México una semana antes de que arranque, de manera formal, el proceso electoral para elegir al próximo Presidente mexicano. Pero lo interesante del asunto es que, como todos saben, un proceso electoral como el que viviremos a partir del próximo sábado tiene en su centro de gravedad —en su esencia—, el juicio popular al gobierno saliente, es decir, al gobierno de Felipe Calderón.

Y cuando el gobierno que será sometido a juicio de los electores mediante el voto —el gobierno de Calderón— recibe el aval de jefe mundial de la Iglesia católica —de Benedicto XVI—, sobre todo en la casa de los panistas de la extrema derecha, como es Guanajuato, entonces podemos suponer que el Papa se ha convertido, en los hechos, en un promotor no sólo del gobierno de Calderón, sino del voto a favor del PAN.

Un Presidente católico

Pero eso no es todo. En perfecta consonancia con la línea discursiva del Papa, el Presidente mexicano estuvo lejos de pronunciar un discurso de bienvenida para un jefe de Estado —porque Benedicto XVI es el jefe del Estado Vaticano—, sino que pareció rendir un informe del estado que guarda el virreinato católico en que convirtió Felipe Calderón al Estado mexicano.

Y es que el Presidente mexicano empezó por enumerar los flagelos casi bíblicos que —según Calderón— enfrentan los mexicanos. Dijo que “los mexicanos sufrimos” la mayor crisis económica global en décadas, la violencia despiadada y descarnada del crimen, sequías, inundaciones, terremotos… todas ellas la moderna versión de las plagas bíblicas.

Sin embargo, y a pesar de todos esos flagelos —según dijo Calderón con un orgullo inocultable—, “México está de pie”. ¿Y por qué está de pie? Poca cosa, “porque es un pueblo con valores y principios que cree en la familia, la democracia y el amor a los demás”. Pero el Presidente católico Felipe Calderón no se quedó en eso. Comparó al pueblo mexicano con la roca sobre la que se construyó la Iglesia católica. Dijo: “México está de pie porque es fuerte como la roca”.

Pero tampoco fue todo. Luego de pasar revista a sus “logros” como gobernante, Calderón le dijo al Papa que su visita “reconforta el alma de los mexicanos”, ya que “es un gesto de solidaridad”, además de que las palabras del Papa “serán de consuelo y renovarán la esperanza de un pueblo en el que vivimos más de 93 millones de católicos”. El Presidente utilizó la primera persona cuando habló de los católicos.

Por eso llamó la atención que mientras Calderón apeló a la vigencia del Estado laico, el Presidente mexicano alardeó de su fe católica durante un acto protocolario del Estado mexicano. ¿Y eso qué significa? Que el propio jefe de las instituciones mexicanas invalida, en los hechos, la responsabilidad laica del jefe de las instituciones.

La doble moral

Pero el Papa también reprendió a los católicos mexicanos. Durante la conferencia de prensa “en el cielo”, dijo: “tal vez en América Latina, pero también en otros lugares, hay en muchos católicos una cierta esquizofrenia entre la moral individual y la moral pública”. ¿Para quién el mensaje? El mensaje pareció directo a los defensores de Marcial Maciel. Ése es tema de otra entrega. La visita del Papa apenas empieza. Y las sorpresas también.

                @RicardoAlemanMx

Temas: