Un poco de ciencia y un mucho de compromiso

El médico debe ser un hombre que se asoma sobre otro hombre, en un afán de ayudar, ofreciendo lo que tiene: ciencia y empatía

SALUD. El doctor Ignacio Chávez decía “El médico debe ser un hombre que se asoma sobre otro hombre, en un afán de ayudar, ofreciendo lo que tiene: un poco de ciencia y un mucho de comprensión y empatía”.  Dados los altos niveles que al presente ha alcanzado la ciencia médica, para algunos, esa reflexión del ilustre cardiólogo no sea del todo sensata, puesto que hay que ponerle más ciencia a la atención de un paciente para procurarle un diagnóstico y un tratamiento más efectivos, aunque no se le comprenda mucho ni aunque no brote en ese contacto médico-paciente la empatía, entendiéndose por tal “ la identificación mental y afectiva de una persona con el estado de ánimo de otra”. A la empatía también se le conoce como la inteligencia interpersonal, al ser la capacidad cognitiva de sentir, en un contexto común, lo que un individuo diferente puede percibir.  Lo idóneo es que la ciencia y la empatía se den, como antes se ponía cuando se extendía una receta para que fuera preparada en una farmacia —a/a— que daba a entender que dos de las sustancias que aparecían en ella, se pusiera a partes iguales. Por desfortuna sigue siendo “el talón de Aquiles”, la parte débil, de los cursos de posgrado.  Sobre estos existe la NOM-094-SSA1-1994, que es la Norma Oficial Mexicana para la Organización y Funcionamiento de las Residencias Médicas ( donde se forjan los especialistas en las varias ramas de la medicina).  En su primer inciso Objetivo y campo de aplicación, señala que es una norma de orden público y de interés social que tiene por objeto regular el Sistema Nacional de Residencias, la organización y funcionamiento de los cursos de especialización en las Unidades Médicas del Sistema Nacional de Salud y que la Norma es el conjunto de reglas de carácter obligatorio emitidas por la Secretaría de Salud que establece los requisitos que deben satisfacerse para la organización, funcionamiento e impartición de los cursos de especialización. 

OS continúo refiriendo que en el inciso nueve de la NOM Derechos de los Residentes en ninguna de sus partes hablan del derecho a que se les oriente sobre la empatía que deben tener con los pacientes.  Tampoco en el inciso Obligaciones de los Residentes está incluido, ni siquiera contemplado, el que pongan en práctica esa empatía ni con los enfermos que tratan durante su entrenamiento ni con los que atenderán luego de haber concluido su Residencia de especialidad. Estas ausencias son preocupantes dado que la NOM-090 sólo pone énfasis en lo referente a la parte académica de su preparación y en nimiedades que más bien son del orden burocrático.

OS refiero que acaba de efectuarse una Sesión Conjunta de la Academia de Cirugía y el Departamento de Cirugía de la Facultad de Medicina en la que se puso énfasis en la Educación quirúrgica en el posgrado, en la que se habló de la deficiencia que tienen varias instituciones ya que la selección de profesores no es la adecuada y además existe falta de profesionalismo (léase, falta de ética y de cultivar la empatía con el paciente) que en el caso del enfermo candidato a cirugía tiene una singular trascendencia.   

TRES APOSTILLAS. En México existen 83 escuelas y facultades de medicina. Ingresan a esa licenciatura 15 mil 400 con una matrícula total de 70 mil y egresan por año cerca de ocho mil 700 nuevos médicos. Se estima que para 2020 existirán un total de 25 mil ingresos y 16 mil egresos de las escuelas y facultades.  El país cuenta con 14 médicos por 100 mil habitantes.  La OMS pide y recomienda que sean 23 médicos por 100 mil habitantes por lo que nos estaría haciendo falta 39.13% de médicos. Ese faltante principalmente es necesario para la atención de primer nivel, no obstante todo lo que en México se ha avanzado en el mejoramiento de la atención médica y de la salud pública todavía existen asignaturas pendientes en esas áreas. —Una de ellas, muy trascendente, es que un buen porcentaje de médicos no sólo no esta ejerciendo con la ética con la que debería actuar, sino que las nuevas y numerosas generaciones de médicos, incluidos los especialistas, que también van en aumento, no se les está preparando en forma completa—. Sigue haciendo falta que los médicos del presente y del futuro tengan “a partes iguales” preparación académica-científica por un lado y por el otro tengan empatía con, “ y por ” sus pacientes. SALUD Y SALUDOS.

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