Laura Chinchilla y sus enseñanzas

La experiencia de Costa Rica es rescatable por su visión respecto al combate a la inseguridad, ya que este país no cuenta con un ejército propio y ha tenido que especializar a su policía para enfrentar esa problemática.

Sin lugar a dudas la visita de la presidenta de Costa Rica es una que por sí misma reivindica la presencia de las mujeres en los espacios de máxima representación política en el mundo, pero escuchar de voz de la mandataria sus ideas, con respecto a los procesos democráticos en América Latina y en particular en su país, es aleccionador.

En primer lugar, al vincular ese proceso democrático con la reciente posibilidad del acceso de las mujeres a los espacios de poder y su experiencia para lograr ganar la presidencia de la república en un proceso electoral en donde las fuentes de financiamiento están en manos de los hombres y cuando las encuestas no son favorables.

Cómo revertir esas circunstancias suena a una misión imposible, pero nos compartió cuáles fueron algunas de las soluciones: “Precisamente ser más creativos por no contar con los mismos recursos que los otros contendientes”.

La segunda enseñanza fundamental, entre muchas que le escuché en su discurso en el evento que organizó la diputada Josefina Vázquez Mota, fue su concepto acerca de la diferencia que existe entre los gobiernos dirigidos por hombres y los dirigidos por mujeres, pues dijo: “Para las mujeres, los éxitos son colectivos, porque si no es colectivo entonces no es éxito”.

Cabe aclarar que Laura Chinchilla, antes de ser presidenta de Costa Rica, fue vicepresidenta con Oscar Arias de 2006 a 2008 y que, cuando era diputada, se especializó en los temas de justicia, participación ciudadana y combate a la corrupción.

Si bien Costa Rica se podría comparar numéricamente con la población de alguno de nuestros estados medianos: unos cuatro millones 608 mil 426 habitantes, de los cuales dos millones 835 mil 357 están empadronados, la experiencia de ese país es rescatable por su visión respecto al combate a la inseguridad, ya que no cuenta con un ejército propio y ha tenido que especializar a su policía para enfrentar esta problemática.

También vale rescatar que Laura Chinchilla Miranda fue ministra de Justicia y que entre sus principales logros estuvo el de preparar la Ley para el Fortalecimiento de la Seguridad Ciudadana y la Ley contra el Crimen Organizado, en cuyo contenido destaca la política de seguridad comunitaria y su política contra la violencia.

Quizás por esa razón, cuando se le preguntó sobre la violencia en México, ella, de forma diplomática, en ese evento contestó lo políticamente correcto respecto a justificar la forma de aplicar la política de seguridad en nuestro país, pero marcó muy bien que lo fundamental era la prevención y lograr combatir la desigualdad social, ya que ella está convencida de que lo efectivo en la lucha contra el crimen organizado es “un Poder Judicial verdaderamente blindado”.

Por supuesto que esta mujer, perteneciente al Partido de Liberación Nacional, está preparada en el ámbito político, desde su formación académica y su experiencia práctica en el ejercicio de gobierno.

Además, es una defensora de los derechos de género, pero no se equivoca y plantea que esta lucha debe ir de la mano de los hombres (“quienes son los primeros que tienen que convencerse de impulsar la igualdad”).

Por otra parte, plantea que son los partidos políticos la base de los sistemas democráticos y, sobre todo, del sistema presidencial latinoamericano.

En este contexto, quedan muchas reflexiones de tan grata visita pero, desde la perspectiva de género, quizás lo más destacado sea que las mujeres debemos unir esfuerzos para generar sinergias con aquellos hombres que estén dispuestos a sumarse a la lucha por la igualdad de las mujeres, ya sea en el ámbito político, el empresarial o incluso en el religioso.

Y, por otra parte, luchar por que los partidos políticos sustenten su democratización interna en un programa integral para alcanzar una visión de género incluyente, no sólo en el contexto de los espacios de poder, sino en el mismo concepto del ejercicio del quehacer público con visión de “éxito colectivo” y buscando, sobre todo, la paz a partir de la justicia.

        *Maestra en derecho constitucional por la UNAM

            ruthzavaletas@yahoo.com.mx

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