Viernes de quincena
Jamás imaginé que el pago de la nómina podría tener tal impacto sobre el tráfico en México.
En mi primer viernes en México me sorprendió ver que había muchísimo tráfico, más del que normalmente se encuentra en esta gran ciudad. Yo no entendía por qué, hasta que alguien me dijo que la razón del caos vial era el “viernes de quincena”. Jamás imaginé que el pago de la nómina podría tener tal impacto sobre el tráfico.
La economía tiene a veces efectos sorprendentes en nuestras vidas. Tomemos el ejemplo de la crisis mundial de 2008. A raíz de esto, en Estados Unidos, el número de incendios voluntarios aumentó en algunos suburbios porque los propietarios preferían quemar sus viviendas que entregarlas a los acreedores. En Grecia, la crisis ha obligado a mucha gente a cultivar sus propios productos.
En otras ocasiones son eventos impredecibles los que impactan la economía. Un ejemplo reciente es el terremoto de Japón, cuyas consecuencias afectaron la economía global. Ésta, provocó escasez de piezas en la industria tecnológica, lo que a su vez incrementó los precios en productos electrónicos. Un periodista mexicano me comentó que a raíz del temblor de Japón se había encarecido el papel y los periódicos limitaron su uso y, por ende, dieron prioridad a notas más relevantes. Un efecto dominó impresionante.
La revista británica The Economist publicó un reportaje sobre cómo en México el Apoyo para la Gestión Escolar (AGE) aporta 1 dólar por estudiante al mes para la creación de asociaciones de padres de familia ligadas con las escuelas. El resultado son grandes avances en las habilidades matemáticas y de lectura para los pupilos. El dinero ayuda, pero es el compromiso de los padres con la educación lo que brinda progreso a los estudiantes.
Finalmente, eventos planeados, como mundiales de futbol o juegos olímpicos provocan gran expectativa en cuanto a los ingresos que puedan generar. La mayoría son muy benéficos para el país que los organice. Por ejemplo, los juegos olímpicos de Sydney en 2000 generaron dos mil millones de dólares australianos. Los británicos esperamos que las olimpiadas de Londres no sean la excepción. La boda real entre el príncipe William y la duquesa de Cambridge se podría incluir en esta categoría. Los analistas estimaron que el magno evento inyectó alrededor de 1.6 mil millones de libras a la economía del Reino Unido. Además, este acontecimiento atrajo a muchos turistas y resultó un negocio muy lucrativo para los pequeños comercios.
Vivimos en un mundo cada vez más interconectado. Lo que pasa en un país puede repercutir en el mundo entero y así en nuestras vidas cotidianas. Una declaración de Barack Obama o una decisión de la Unión Europea pueden desencadenar consecuencias que van desde la subida de la bolsa hasta el aumento de la gasolina o del precio de la tortilla. “Cuando estornuda Estados Unidos, el resto del mundo se resfría”, es un dicho que ilustra muy bien lo anterior.
Creo que esto nos muestra la importancia de diversificar los mercados y de no menospreciar ninguna economía en el mundo. El Reino Unido y México ya lo saben, prueba de esto es la creciente relación económica entre nuestros dos países.
Y creo que es bueno recordar que el efecto dominó aplica también a los eventos o acciones positivas. Campañas y políticas sobre cambio climático o derechos humanos, por ejemplo, han dado muchos frutos en varias partes del mundo. Gobiernos e individuos: pensemos en nuestras acciones. Puede que tengan repercusiones más allá de lo esperado.
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