¿Martínez a la CFC?
- El mejor escenario sería que Pérez Motta renuncie al organismo.

David Páramo
Padre del análisis superior
En las últimas semanas ha venido creciendo la posibilidad de que Gonzalo Martínez Pous deje su cargo de comisionado de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) —su periodo termina en mayo del año próximo— y sea nombrado en la Comisión Federal de Competencia (CFC).
Como le hemos narrado en esta columna, el mejor escenario sería que Eduardo Pérez Motta renunciara al organismo que tiene que velar por las mejores prácticas de competencia; sin embargo, esta decisión corresponde a un hombre quien tiene una mala relación con los otros comisionados, quienes incluso han establecido recursos para que no pueda participar en algunas de las decisiones más relevantes de la CFC, como una reacción a sus excesos de carácter. Difícilmente podría tener una relación más complicada con los funcionarios del gobierno de Felipe Calderón. Su diálogo con el secretario de Economía, Bruno Ferrari, es muy malo.
Durante la gestión de Pérez Motta, mientras capturaba a los comisionados y decía que todo se arreglaría con una nueva Ley de Competencia, la CFC ha tenido una gran cantidad de fallas jurídicas. La más reciente se consumó el miércoles, cuando perdieron en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) un juicio monumental que hace inviable imponer resoluciones de dominancia a Telmex-Telcel, puesto que tuvieron una pésima estrategia jurídica. Se trató de la contradicción de tesis 290/2011 que se resolvió en la segunda sala y que se convirtió en una victoria muy importante para Telmex-Telcel.
En este contexto, el 14 de septiembre termina el periodo de uno de los comisionados inexistentes (quienes se dejaron dominar por Pérez Motta) y se abre la posibilidad para que el gobierno de Calderón nombre un funcionario que genere una revolución al interior de la CFC, en la cual se buscará una posición muchísimo más razonable.
En esta columna le habíamos dicho que el relevo sería un personaje cercano a la oficina de la Presidencia, encabezada por Gerardo Ruiz Mateos, y precisamente fuentes vinculadas con esta poderosa instancia han mencionado el nombre de
Martínez Pous como una buena posibilidad. En primer lugar, se trata de un abogado con una gran experiencia y capacidad. Desde hace ya mucho tiempo ha dejado claro que es un abogado con gran solvencia en las secretarías de Hacienda y Comunicaciones y Transportes, así como en la Cofetel. Desde el punto de vista personal, nadie puede dudar de su valor, puesto que ganó un juicio de amparo en contra del Senado defendiendo su derecho al trabajo y, a pesar de las administraciones de
Héctor Osuna y Mony Sacha de Swaan, ha sido una voz fuerte en esa comisión.
Más allá, tiene un perfil que es sumamente adecuado para la CFC. Primero, se requiere un hombre que pueda ser contrapeso de Pérez Motta y el actual comisionado de Cofetel tiene una excelente relación con el resto de los comisionados. Segundo, a esa comisión le urge solidez jurídica particularmente en el área de telecomunicaciones, puesto que gran parte de los juicios que tiene abiertos están relacionados con ese sector.
Nada más por dejar algunos temas sobre la mesa: El asunto de la megamulta y las tarifas on net, un asunto que sigue abierto y generando muchísimas dudas en el sector.
No responden
Pocos días después de que Eruviel Ávila ganara la elección del Estado de México, el líder del PRI prometió que ahora sí sería tiempo de reformas; sin embargo, en la reunión de los legisladores de ese partido se vio que no tienen un especial interés en acelerar nada y buscarán administrar la agenda legislativa en punto muerto para concentrarse en el proceso electoral y no hacer ningún movimiento que pudiera implicar “molestia” a los intereses copulares, como pueden ser los sindicatos, a los que tienen un miedo reverencial. Sin embargo, en la otra cara de la moneda está el hecho indiscutible de que están causando un grave daño a los mexicanos al posponer reformas como la laboral, puesto que frenan el crecimiento a cambio de mantener contentos a los liderazgos sindicales que, una y otra vez, han dejado claro que no están a favor de los trabajadores sino que los usan como vehículos de poder.
Larga agonía
Sigue la agonía de Mexicana de Aviación. Más allá de los llamados a que afiancen un millón de dólares como muestra de seriedad, la realidad es que se trata de un negocio que no es viable y que los problemas siguen creciendo por todos lados. Seamos claros, los números de ocupación que registran las líneas aéreas muestran claramente que el hueco que en su momento dejó Mexicana de Aviación ha sido llenado y que si bien la ocupación no ha crecido sustancialmente, tampoco se ha producido una caída en la conectividad.
Robos a Pemex
Es necesario que el gobierno federal actúe con mucho mayor fortaleza en contra del robo de combustible y el contrabando. Por todos lados surgen evidencias de delitos que no son suficientemente atendidos. Hay evidencias, por ejemplo, de que Grupo D’Amiano compra gas LP en México con subsidio y lo pasa ilegalmente a Guatemala para venderlo en aquella nación centroamericana y obtener ganancias. Este caso no está siendo debidamente atendido por las autoridades.