Entre la austeridad y la contradicción
El contraste, la contradicción, es cosa de todos los días. Ejemplos sobran. Somos un pueblo que gusta de
Se ha dicho infinidad de veces que México es un país contradictorio hasta el tuétano. Y ciertamente lo es.
El contraste, la contradicción, es cosa de todos los días. Ejemplos sobran. Somos un pueblo que gusta de “sufrir” los placeres del picante. Aquí cohabitan cinturones de miseria con el hombre más acaudalado del planeta.
Tenemos un partido verde que apoya la pena de muerte, una ciudad con problemas de abasto de agua que se inunda cada temporada, e incluso un partido grande que en su propio nombre lleva la contradicción prototípica del mexicano: Es Revolucionario y también Institucional.
Cerveza helada, por favor. Pa’ la reflexión.
Aperitivo: sopa de frijol
Una de las palabras más mencionadas por la clase política mexicana es “austeridad”. Incluso algunos más elocuentes le agregan el clásico “austeridad republicana”.
Sin embargo, la nuestra es una de las clases políticas más derrochadoras del planeta. Es en verano cuando aumentan significativamente las “giras de trabajo internacionales” de los legisladores mexicas.
Periplos millonarios a costa del erario en los que nadie sabe siquiera cuál es el objetivo de tan peculiares destinos como San Petesburgo o similares.
¿Qué tal el refinado hábito de las “plenarias”? Reuniones vacaciona… ¡perdón!, de trabajo en las que legisladores se ponen de acuerdo en la agenda legislativa del periodo, que se reanuda tras ¡cuatro meses! de receso.
La reciente del PRI se llevó a cabo en uno de los mejores hoteles, no sólo de la Riviera Maya, sino del mundo, que es el Fairmont Mayacoba. Y ahora habrá que ver la de los otros. Eso es austeridad republicana.
De las contradicciones a la austeridad.
Piatto forte: camarones a la diabla
El movimiento que encabeza Javier Sicilia volvió a reencontrarse con el diálogo.
Era indispensable, ya que haberlo roto de esa manera había restado consistencia a un movimiento necesario, que enarbola una causa justa, ciudadana y cuya esencia es dialogante. Más aun siendo su líder un poeta, congraciado con la palabra y comprometido con el poder del diálogo. En ese mismo afán, emplaza al Ejército a un diálogo público y abierto. Me parece loable. No obstante, la naturaleza del Ejército y la Marina no es tal.
Lo suyo es la disciplina y la eficacia, herramientas apenas imprescindibles para enfrentar amenazas al Estado. ¿Cómo dialogar y comprometer al Ejército sin su comandante en jefe, que no es otro que el Presidente de la República?
Es importante no dejar de lado este detalle, ya que, entre otras cosas, significa la democrática vocación de un Estado moderno, cuya milicia se encuentra subordinada al poder civil, respetuosa de las instituciones y la democracia.
Estas consideraciones, me parece que deben estar bien presentes en este proceso en el que la sociedad participa de alguna manera, en el debate de la Ley de Seguridad Nacional, tema delicadísimo, en el que todos necesitamos certeza jurídica, firmeza en la ofensiva contra el crimen y respeto a los derechos y libertades fundamentales.
Particularmente las víctimas. Éstas, precisamente, cayeron en las redes de crueldad del crimen organizado, y a quien se trata de neutralizar es, justamente, al crimen organizado. Tema tan delicado que no puede caer ni en politizaciones de ningún tipo, ni en nuestras ya clásicas, típicas contradicciones.
Dolce: chocolate de oaxaca
¿Alguien puede explicar qué diablos pasa en Acapulco? Últimamente crecen extorsiones a comercios de todo tipo. Es preciso que autoridades locales y federales, en serio, lleven a cabo una estrategia conjunta para rescatar al puerto, que ya no aguanta su cruel indiferencia.
Café, ya
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