Áreas verdes en Viaducto
Con este proyecto el gobierno local pretende reducir el ruido y favorecer un microclima
El Gobierno del Distrito Federal pretende colocar áreas verdes en nueve kilómetros del Viaducto Miguel Alemán, abarcando el camellón central y las laterales. Dicho proyecto costará al erario 780 millones de pesos que se pagarán en un periodo de diez años.
El esquema financiero que se utilizará para realizar las obras será mediante un Contrato de Pago por Prestación de Servicio (PPS) que abarca: (I) la ejecución de los trabajos de instalación de dichas áreas verdes, (II) su mantenimiento, y (III) el cambio de poco más de dos mil 200 luminarias a lo largo esta vialidad primaria.
El PPS contempla también la instalación del sistema de riego para dotar de agua a cerca de cuatro mil árboles y dos mil palmeras, que se plantarán en un plazo de seis meses.
Con este proyecto el gobierno local pretende reducir el ruido y favorecer un microclima a lo largo de la avenida gracias a la colocación de este tipo de vegetación.
La empresa ganadora de la licitación fue Grupo Indi, la constructora que edificó el segundo piso del Periférico y que construyó el edificio del Senado, entre otros.
Las palmeras se ubicarán en el camellón central, encima de la bóveda que recubre el río La Piedad. Para ello se instalará una estructura para que los macetones no descansen sobre dicha bóveda pues de no hacerlo así, ésta se podría fracturar por el peso de éstos con la consecuente inundación sobre la vialidad.
Sin duda este proyecto constituye una idea innovadora para “verdizar” la ciudad y, como acostumbramos decir en esta columna, para hacer del DF una “ciudad más habitable”. Sin embargo, existen dos preocupaciones que me gustaría externar:
- La primera, es que el proyecto no contempla rescatar espacios para los peatones a lo largo de la vialidad. Pareciera que esta obra es para “embellecer la vista” de los automovilistas, lo cual refuerza la cultura a favor del automóvil y no de la gente de a pie.
- La segunda, es que si eventualmente se llega a construir el segundo piso del Viaducto, toda la inversión por 780 millones de pesos se perderá.
Este tipo de pérdidas ya ocurrió; no una, sino tres veces en el caso de la ciclovía que corre por el Periférico Sur: cuando se construyó la primera vez tuvo que ser destruida meses después por las maniobras de edificación del Distribuidor Vial de San Antonio; rehabilitada por segunda vez, se destruyó posteriormente durante la construcción del segundo piso del Periférico en dirección al sur; reconstruida por tercera vez, nuevamente fue destruida durante la construcción del regreso del segundo piso de esa vialidad, ahora en sentido de sur a norte.
Por lo anterior, se considera que antes de emprender este proyecto, se piense a largo plazo y se defina si va a construirse o no el segundo piso sobre el Viaducto pues de llevarse a cabo tendrían que destruirse las áreas verdes.
Asimismo, y como ya fue señalado en esta columna, esos 780 millones de pesos podrían tener un mejor destino si se invierten en un agresivo programa de reforestación en el suelo de conservación que tanto le hace falta al DF, aprovechando el descubrimiento que hizo recientemente el Instituto Politécnico Nacional para acelerar el crecimiento de los árboles.
*Doctor en Derecho.
