Cabañas en las prisiones

Un ejemplo claro de las distintas formas de corrupción y privilegios que existen en los penales del Distrito Federal son las llamadas

Un ejemplo claro de las distintas formas de corrupción y privilegios que existen en los penales del Distrito Federal son las llamadas “cabañas”, que en muchos casos llegan a ser carpas improvisadas elaboradas con cobijas o plástico, donde los internos tienen relaciones sexuales o reciben visitantes.

La renta de estas cabañas puede ser de 50 pesos y llegar hasta los 100, eso depende del interno que la solicite.

El trabajo que ha realizado la Subsecretaría del Sistema Penitenciario para erradicar estos sitios se ha visto afectado por las amenazas latentes de motines, que en un momento dado no podrían controlarse.

Sin embargo, nos aseguran en la misma subsecretaría que ya se eliminaron en su totalidad, en el Reclusorio Varonil Norte, las que estaban instaladas en la explanada principal, parte baja y alta, de la visita familiar, entre  el pasado mes de diciembre de 2010 y marzo de 2011.

Para ello, nos cuentan, se instruyó al subdirector de Seguridad del Reclusorio Preventivo Varonil Norte para que se tomaran las medidas pertinentes para impedir que se colocaran de nuevo.

Pero también reconocen que todavía existen espacios de este tipo, sin embargo se está haciendo un “minucioso estudio” para erradicar sin riesgo institucional, estas mal llamadas “instalaciones” en su totalidad. Para ello, se tiene avanzado un proyecto que incluye operativos simultáneos en distintos penales de la capital del país.

De mal en peor

Mientras que en el DF se presume que después de muchos años, habrá una torre médica de especialidades para reclusos, en el Estado de México las cosas van de mal en peor en materia de atención para los internos.

Ayer nos enteramos que la Dirección General de Prevención y Readaptación Social de esa entidad, recibió una recomendación por parte de la Comisión de Derechos Humanos estatal, luego de que a un interno del penal de Cuautitlán le fue amputada una pierna como consecuencia de una inadecuada y tardía atención médica que se dio desde marzo de 2010.

Debido a la falta de espacios, el recluso, que presentaba diabetes al ingresar al penal, tuvo que permanecer tres días de pie, lo cual causó severas afectaciones a su pierna derecha, que aunada a la ausencia de un tratamiento oportuno, terminaron en la amputación de la extremidad.

De acuerdo con el organismo defensor, la resolución 06/2011 se emitió tras acreditarse deficiencia en los trámites médicos e inadecuada ubicación de internos en establecimientos de reclusión, al parecer ya fue aceptada, pero ojalá no se repitan estas historias de abandono.

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