Estancamiento educativo
En otros países, el ser maestro es visto como una profesión valiosa, tal como los doctores o licenciados, y es altamente remunerada; son minas de oro.
Educación: promesa que no falta en las campañas políticas; trabajo que muchos padres olvidan y el único medio por el que un país puede dar un salto.
Para nadie es sorpresa que el sistema educativo está para llorar. Leyendo los resultados de la prueba PISA, ves que mucha gente apenas puede entender textos sencillos y que la ciencia jamás ha sido prioridad.
Hace unas semanas anunciaron un completo cambio en el sistema: desaparecerán los ‘reprobados’, sin considerar que la SEP evita medio reprobar al alumno, sin importar que pasen de año y que arrastren deficiencias. Esto tiene sus ventajas, porque detener alumnos en un sistema que no cuenta con suficiente infraestructura, para aceptar a más, sólo le quitaría sus lugares a otros.
Ridícula es también la escala de calificaciones de cero a diez, cuando la más baja es cinco.
Las evaluaciones serán cada tres años y, si tienes notas bajas, avanzarás de año pero con tutores; los maestros pasarán un martirio al tener que soportar a alumnos prepotentes. El alumno interesado en mejorar buscará ayuda voluntariamente, no tienen por qué corretearlo.
Por fin harán un cambio tan urgente, pero aquí viene la decepción: no va a funcionar. Este sistema no fue creado en México; son recomendaciones de la OCDE, basadas en los sistemas de Finlandia, Canadá, China y Corea del Sur.
Quieren importar un sistema creado para culturas con una mentalidad completamente distinta a la conformista que aquí está arraigada (el mayor logro estudiantil es “panzar”, cuando en Asia se suicidan si no avanzan de nivel).
Cuando un alumno reprueba, se culpa al maestro, y aquí los padres quieren ser parte de la educación de sus hijos reclamando en la escuela, aun conociendo la conducta de los estudiantes. Tanto el alumno como los padres, son intocables. La ley: el alumno siempre tiene la razón.
Otro aspecto que reluce es que, en los países mencionados, el ser maestro es visto como una profesión valiosa, tal como los doctores o licenciados, y es altamente remunerada; allí son minas de oro. Sobra decir cuál es la visión de un maestro en nuestro país.
Pero no hay que temerle a nada de lo que mencioné, porque las palabras del secretario de Educación Pública son reconfortantes, ya que considera que los mexicanos “tienen un nivel, lo razonablemente suficiente, para vivir en el mundo”.
Se requiere un programa creado por intelectuales mexicanos para el mexicano; eso de hacer experimentos con las ideas extranjeras ha demostrado ser un fracaso.
Si algún presidente se atreviera a exterminar a la cúpula del SNTE, como se hizo con LyFC, debiera ser declarado héroe de la patria. El segundo hacía un daño económico, pero lo que ocasiona el primero es un tiro de gracia.
En la prueba PISA, México alcanzará el puntaje proyectado en 2012, lo cual es una mejora, pero mientras el país va peregrinando arrodillado, las demás naciones van en pleno sprint.
