El juego de las bases México-EU
Por primera vez, funcionarios de ambos países colaboran en el acopio de información y la planeación de operaciones.
Más agentes de la CIA, expertos “civiles” del Pentágono, militares retirados —muchos de ellos encuadrados en agencias privadas, como Blackwater y Dyn Corp.— y agentes de la DEA, han llegado a México, al ampliar Estados Unidos su papel directo en la guerra contra el crimen organizado que lleva a cabo el gobierno de Felipe Calderón.
Los militares supuestamente retirados, pertenecientes al Comando Norte y los presuntos civiles estadunidenses han podido estacionarse en territorio mexicano, por medio de iniciativas diseñadas para evadir la legislación que limita la presencia de fuerzas de seguridad extranjeras, conforme a una información difundida el domingo por The New York Times.
Comenzaron a trabajar en una base militar en el norte del país, donde por primera vez funcionarios de seguridad de ambas naciones colaboran en el acopio de información y la planeación de operaciones, oficialmente contra los cárteles de la droga. Por lo pronto, ya instalan un centro de inteligencia basado en el modelo de los “centros de fusión” utilizados en Afganistán e Irak para vigilar a los grupos insurgentes.
La autora del artículo, Gingerg Thompson, asegura que analistas de seguridad de ambos países comparan los desafíos de ayudar a México a reconstruir sus fuerzas de seguridad y sus instituciones civiles, con los de Afganistán, pues Washington “lucha junto a un socio al que necesita, pero en el que no confía del todo”. Y recuerda que el nuevo embajador estadunidense, llega desde un puesto diplomático en Kabul.
En junio de 2010, publiqué amplia información en Excélsior acerca de la integración de seguridad entre México y Estados Unidos. He actualizado los datos sistemáticamente y los ofrecí de nuevo en fecha reciente, lo que motivó incluso algunas descalificaciones a la ligera. ¿Cuáles serán ahora las respuestas?
Entre lo que mencioné el año pasado, cabe destacar que a fines de noviembre de 2008, estuvo en México el experto en operaciones urbanas del Comando Norte, general Thomas Turner, para intercambiar técnicas y tácticas con las comandancias de la II Región Militar, con sede en Mexicali y jurisdicción en Baja California, Baja California Sur y Sonora; la IV Región, con sede en Monterrey y jurisdicción en Nuevo León, San Luis Potosí y Tamaulipas; y la XI Región, que abarca Chihuahua y Coahuila.
Turner era uno de los oficiales de alto rango puestos “a disposición” del Ejército mexicano, para compartir “de primera mano” la experiencia de los soldados estadunidenses en batallas callejeras contra los talibanes, los miembros de Al-Qaeda y los insurgentes iraquíes.
El 18 de marzo de 2010, el entonces comandante en jefe del Comando Norte, general Victor E. Renuart, aseguró que Estados Unidos se ha involucrado en una “alianza permanente” con México. Esa integración fue detallada en el análisis Una estrategia de participación para México, del mayor Lawrence Spinetta, miembro del Estado Mayor del Pentágono, publicado en la Revista de la Fuerza Aérea estadunidense en 2005.
Spinetta planteó la necesidad de ampliar la red de radares estratégicos del Pentágono hacia México, para que el flanco sur estadunidense no quedara “relativamente desprotegido”. La propuesta tendría repercusiones oficiales y concretas cuatro años después: la primera iniciativa anunciada por Carlos Pascual, luego de su nombramiento como embajador de Estados Unidos en México, involucró una extensión piloto del programa E-Trace en México a mediados de septiembre de 2009.
“E-Trace utiliza la tecnología digital para rastrear el origen de las armas confiscadas a los cárteles mexicanos de la droga, e identificar las rutas de tráfico de armas”, conforme a la información publicada por la prestigiosa Jane’s Intelligence Weekly.
La instalación de diez bases “anticrimen” en México, producto de acuerdos bilaterales con Estados Unidos, sería una secuela en la ampliación de la colaboración binacional. De acuerdo con información filtrada por la propia embajada estadunidense, la Secretaría de Seguridad Publica mexicana es la responsable oficial de este proyecto.
