La colaboración necesaria

Se habla de atacar las fuentes de recursos de los cárteles, como si no se estuviera haciendo.

Un artículo publicado el domingo pasado en el New York Times sobre la creciente colaboración entre los gobiernos de México y Estados Unidos en el combate a los cárteles del narcotráfico seguramente provocará reacciones y debates fuertes en nuestro país. Se afirma en el artículo que existe una colaboración estrecha no sólo en el apoyo para la recolección de información sobre el funcionamiento de los cárteles en México, sino también una estrecha actividad relacionada con la planificación de operaciones con instructores militares estadunidenses especializados en una base militar mexicana no identificada por el periódico.

Esta situación va a provocar una discusión en los ámbitos legal, político y estratégico sobre la decisión del gobierno de Calderón de acrecentar la relación con el gobierno del país vecino en la lucha contra el narcotráfico.  El gobierno mexicano ha cuidado los aspectos legales de dicha colaboración para que no toque ni rebase los límites planteados por la Constitución.  Los elementos extranjeros no serán operativos en acciones ofensivas ni portarán armas largas o cortas. Su actividad se limita a la captación y análisis de inteligencia sobre el narcotráfico, incluyendo el análisis de la información captada a través de aviones no-tripulados sobrevolando el territorio nacional.  No habrá efectivos extranjeros participando en combates en nuestro territorio, pero sí habrá mucha colaboración en la preparación y desarrollo de estrategias de combate a los cárteles del narcotráfico.

Ante los tiempos electorales que se avecinan, es inevitable que el tema sea retomado por los candidatos, presentes y futuros.  El riesgo que existe en este caso es que el debate o discusión sea invadido por un nacionalismo que impida ver más allá de los terrenos de la retórica política.  Y que se anule la reflexión inteligente.  Ese sería el peor resultado posible como producto del debate de un asunto de crucial importancia para el país.  Lo cierto es que los partidos debieran apostarle a un debate fructífero y útil para desahogar las facetas de asuntos que deben ser del interés público.  No se trata de ocultar la discusión, y mucho menos los aspectos informativos de la materia, sino más bien abonar a un debate inteligente en torno al asunto.

El tema de fondo es la apreciación estratégica que se debe tener en torno a la cuestión del combate al narcotráfico.  El debate en el Congreso de la Unión en torno a la Ley de Seguridad Nacional (LSN), el altercado que se ha producido alrededor de las demandas de Javier Sicilia y los posicionamientos diversos de los partidos políticos y de los gobiernos federal, estatales y municipales/delegacionales son la materia misma que construirá una propuesta de cómo el Estado deberá tratar el tema. Todas estas instancias afirman gozar de propuestas específicas que se diferencian con las estrategias instrumentadas por el gobierno federal.  Todos hablan de atacar las fuentes de los recursos de los cárteles, como si no se estuviera haciendo exactamente eso, entre muchas otras cosas.  Se habla de paz, de no más sangre y de reconciliación, pero no se construye una visión integral alterna a la del gobierno federal.  En materia de inteligencia sobre los cárteles, su funcionamiento y la ubicación de sus operadores altos, medios y bajos, la colaboración con las agencias estadunidenses es crucial.   De ahí que se tienen que abordar todos estos temas (legal, político y estratégico) con la fuerza de un país que busca liberarse del acoso de un flagelo que amenaza la integridad como nación.

De ahí que la colaboración con Estados Unidos debe ubicarse en este contexto, y no otro.  No es un asunto “partidista”, sino uno de la sobrevivencia y viabilidad de un país entero: México.

        Especialista en análisis político

            ricardopascoe@hotmail.com

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