Le tememos tanto a las reformas efectivas, que ni siquiera las planteamos
Los promotores de ciertas reformas dicen que aprobarlas resolvería parte de nuestros problemas económicos, sobre todo el relativo al crecimiento.
En nuestra economía y en el primitivo quehacer político que practicamos, abundan los mitos y explicaciones mágicas de nuestros problemas y sus causas. Además, los requisitos que deben ser satisfechos para enfrentarlos y darles solución son de tal complejidad y alejamiento de la realidad y las experiencias exitosas de decenas de países ante problemas similares, que no puede uno menos de tener que aceptar que sólo un mago podría satisfacerlos.
Nuestra historia —y buena parte de la realidad presente—, buscamos explicarla con mitos; unos ya cobraron visos de realidad pero otros, los más, forman hoy un conjunto desordenado de mentiras y fantasías que más que explicar lo que nos ha pasado, sólo buscan controlarnos política e ideológicamente.
De tiempo en tiempo, añadimos nuevos mitos por si faltaren; hoy, el recién añadido es el que confiere a la aprobación de ciertas reformas tal poder, dicen los que las promueven, que al ser aprobadas podríamos enfrentar y resolver exitosamente buena parte de nuestros problemas en materia económica; particularmente el que se refiere al crecimiento.
Sin buscar echar por tierra la posición que mantienen los que asignan a dichas reformas la capacidad de elevar la tasa de crecimiento del Producto, vale la pena analizar si aquéllas —dado su carácter y campo de acción— podrían lograr tal objetivo.
Hace algunos años, en un libro publicado por Cal y Arena y el CIDAC, de la autoría del profesor del ITAM Isaac Katz —La Constitución y el desarrollo Económico de México—, se hace un buen recuento de lo que significan algunos de los artículos de la Constitución como grandes obstáculos que impiden el crecimiento económico. Del texto del libro, el CIDAC expresó lo siguiente:
“El estudio contiene un análisis económico de la Constitución Política vigente. El profesor Katz analiza los artículos más relevantes de la Constitución, buscando su impacto sobre el desarrollo económico. Su perspectiva es la de un estudioso que busca explicar el porqué de la pobreza que acosa a una porción tan grande de la población del país, el porqué de los relativamente bajos niveles de inversión, el porqué de las crisis cambiarias. El libro que resulta de esta búsqueda constituye una aportación trascendental al debate sobre el desarrollo del país. Muchos lectores van a sentirse incómodos con las conclusiones a las que el autor llega. Pero nadie podrá negar la seriedad del análisis y la solidez de su argumentación.”
Si los que hoy adjudican tanto poder a las reformas motivo del enfrentamiento que se registra entre ambas Cámaras del Congreso leyeren el libro del doctor Katz deberían cotejar “sus reformas” con las que surgen como conclusión natural de la lectura del libro. Si después de hacerlo vieren que ambos conjuntos de reformas no guardan entre sí relación alguna, la conclusión obligada sería ésta: Sus reformas, aún cuando fueren aprobadas, no impactarían en el crecimiento económico.
¿Qué les quedaría a sus promoventes? Lo imperativo después de leer el libro: Eliminar y/o reformar las leyes y artículos de la Constitución que obstaculizan el crecimiento y la inversión para, así sí, lograr que nuestra economía crezca a tasas altas.
Lo otro, sólo sueños y algunos votos.
