Radicales y crisis en Estados Unidos
Obama replanteó la misión de EU: ahora es la de mirarhacia adentro.

Ricardo Pascoe Pierce
En el filo
En un esfuerzo por atemperar la inminente crisis financiera y de endeudamiento en Estados Unidos, las posturas conciliatorias enfrentaron la disonancia de los extremos del espectro político. Los conservadores fiscales del Partido Republicano, organizados en el Tea Party, obligaron al liderazgo republicano a proponer votaciones que ganaron en la Cámara de Representantes, pero que perdieron en el Senado. Tal como los moderados de cada partido (demócratas y republicanos) sabían que iba a suceder. Por otro lado, entre los demócratas hay “disonancia” con Obama, pues perciben que, a la larga, van a perder programas sociales y no se logró incrementarles los impuestos a los más adinerados de la sociedad estadunidense.
Ninguna fuerza política va a salir airosa del conflicto engendrado por una supuestamente necesaria confrontación de “dos proyectos de nación”. Lo más importante de todo el tenso tinglado en ese país es que el mundo le perdió la confianza a Estados Unidos.
La desconfianza va por doble partida. Por un lado, esa nación pone a temblar al mundo por razones económicas. Los tenedores de sus US Treasury Bonds no pueden estar felices con la precariedad que ha mostrado ese país a la hora de honrar sus compromisos internacionales. El propio Obama, al explicar el retiro de sus tropas de Afganistán, replanteó la misión estadunidense en estos tiempos: ahora es la de mirar hacia adentro. Este planteamiento recibió acres críticas en todo el mundo, especialmente por parte del gobierno chino, pues es el mayor tenedor extranjero de los bonos estadunidenses, cuando descalificó el sistema político en Washington, por ser “irresponsable”.
En efecto, el segundo factor de desconfianza hacia Estados Unidos tiene que ver con lo que se percibe como una notoria disfuncionalidad de su sistema político en tiempos de crisis, ahora aparentemente rehén de sus extremos. Si bien es claro que los extremos radicales no controlan el sistema político de ese país, lo cierto, también, es que los decibeles de ruido que logran articular, sí obligan a los moderados a retroceder del centro político, en un intento desesperado por aplacar las furias desatadas. El resultado de ello es la introducción de una incertidumbre que afecta y desestabiliza a los mercados en el mundo entero.
Economía y política están íntimamente ligadas, y la crisis financiera y de deuda de Estados Unidos así lo está demostrando. Lo que no se sabrá sino en el largo plazo es cuál será el efecto que tenga esta coyuntura en el contexto de una reevaluación mundial sobre el poderío estadunidense y su relevancia. Sin duda se observará un efecto negativo cuando se pretenda el establecimiento de futuros compromisos. Una vez que un país pierde la confianza de los demás, resulta tardado, complejo e incierto el proceso para su recuperación. Por lo pronto, esa tarea está puesta en la mesa de los gobernantes de ese país. Mucho dependerá de su capacidad por controlar a sus extremos políticos, especialmente en tiempos de crisis.
Y es una lección para todos. Aunque no nos guste.
*Especialista en análisis político