¡Corta la cola de lagartija!
Mourinho sabe cómo secar al trío formado por Messi, Xabi e Iniesta.

Arturo Xicoténcatl
El espejo de tinta
Michael Caton-Jones, director de la película Rob Roy, dejó una excitante estela agonal con el duelo de espadas del héroe contra el despreciable Archibald Cunningham. El choque mortal opone dos estilos y naturalezas diferentes: la voluntad, la rabia y la fuerza de Rob Roy a la esgrima hábil, fina, elevada a nivel de arte, una cruel sinfonía metálica, del sádico amanerado Archibald.
Los acontecimientos se suceden en forma violenta y lógica y en el clímax, como sucede en los combates reales, Archibald cuando se dispone a dar el golpe final rompe, por un instante, los resortes de la lucha. En ese instante, que para efectos agonales dura una eternidad, Rob Roy, hincado, sujeta con firmeza la punta de la hoja adversaria y le descarga un tajo mortal a Archibald. Se impone el sello primitivo que remueve los sedimentos emocionales primarios pues contiene el elemento de la venganza justiciera.
Se trata de uno de los duelos de espada más emocionantes con un punto de inflexión agónico. Visto de otra otra manera: cada quien combate en relación con sus fuerzas, ¿de qué le sirve al cheetah su velocidad bajo la superficie del mar, de qué le sirve al delfín su fuerza en la tierra? Cada quien se desenvuelve conforme a su naturaleza. Y esa es su ventaja y desventaja.
Cuando aún reverberan en El Mestalla los ecos del duelo Barcelona-Real Madrid cargados de intensos matices, con el resultado ya de todos conocido, se puede llegar a una conclusión inmediata con elementos objetivos: el Real Madrid derrotó a un adversario superior como lo es el Barça que le lleva ocho puntos más en el torneo de liga. El Barcelona es el actual venero de la selección española, campeona mundial: aportó ocho jugadores. Mourinho es un estratega superior a Guardiola.
Sabe cómo secar al trío orquestador formado por Messi, Xabi e Iniesta. Y lo ha hecho en dos ocasiones en circunstancias de lo más adversas con un hombre de menos como ocurrió en el primer enfrentamiento y hace un año cuando con el Inter sepultó los sueños del Barça y de Guardiola. En abril del 2010 en el Camp Nou, en el minuto 28, fue expulsado Thiago Motta. Y el Inter, con un hombre de menos, formó un bastión inexpugnable de dos líneas defensivas, incluso con el ariete Ettó en ellas. Mourinho congeló la hirviente pasión e ilusión catalana y su fanaticada. Fue insuficiente el gol de Piqué en el 84. No llegó el de la calificación a la final.
Su tubo de ensayo contiene el antídoto que disuelve la elegante dinámica y la precisión en el control del cuero de los azulgrana. Algunos elementos objetivos de la estrategia son la explosiva rapidez de Cristiano Ronaldo y el promedio de altura del conjunto 1.83 m contra 1.76 del Barcelona. ¡Cómo vencer a un adversario superior en técnica futbolística? con juego de contra-ataque, entendiendo que el concepto de defensa no es pasivo sino activo, dinámico.
Fue precisamente en Barcelona, en 1982, cuando el gol victorioso del italiano Paolo Rossi (3-2) a Brasil dio un giro revolucionario al estilo mágico de los juglares amazónicos. Con el descalabro Brasil se reinventó, se desprendió del juego bonito como una lagartija de su cola. En México, Fekete, con los Pumas, con juego de contraataque estableció récord de 70 goles.
Restan dos juegos y el Barça saldrá como favorito.