Dimensiones perdidas en el futbol
Hay que encontrarle la dimensión correcta a los hechos.
Encontrar una vara con la que se mida correcta y justamente en nuestro futbol es muy complicado. Aquí la percepción sobre un equipo, jugador o directiva cambia de la noche a la mañana.
Un buen día podemos amanecer escuchando que estamos ante la peor versión del América, así como también podemos leer, a lo mejor, que estas Chivas no están para ganar nada.
Pero si los dos tienen una buena jornada, entonces esas versiones cambian y seguramente se convierten en las Superáguilas y las poderosas Chivas.
Basta con acordarnos del inicio de esta temporada. El América fue severamente criticado por resultados negativos. Pedían la cabeza de directivos y decían que el cambio de técnico era inminente. Llega Reinoso y todos lo calificaron de vende humo, mentiroso o cartucho quemado.
Actualmente, como vienen de ganarle a Tecos y no dejan de hacer goles, entonces dicen que este América era el que extrañaban. Que el Maestro era lo que necesitaban y que lo demás era pura mentira.
No vayan a quedar eliminados esta noche porque entonces ni les cuento, estoy seguro de que volveremos a escuchar las mismas historias de hace unos cuantos meses. Las críticas y los juicios sobre un América que, seguramente dirán, no vale nada.
En Chivas lo mismo. En un inicio eran las Chivas más mermadas de la historia, su directiva fue rotundamente descalificada por basar su confianza en una generación joven que presumía cierto talento, pero que no estaba nada comprobado.
Tras haber ganado el clásico. Esas Chivas ya son vistas con otra etiqueta y los jóvenes ahora son los que el futbol mexicano estaba esperando.
Hoy todos hablan de la técnica de Marco Fabián o la movilidad y el olfato goleador del famoso Cubo. Resulta que ahora esa camada es la mejor.
También pasa con los jugadores. Basta con que estén marcando goles para adorarlos, si no, entonces no son ni siquiera jugadores de Primera División.
Lo que hoy vive Ángel Reyna es un ejemplo muy claro. Les recuerdo que en la jornada tres falló un gol casi hecho frente a Tigres, que le daba el triunfo al América. Ese día todos lo crucificaron.
Hoy lleva 11 goles y resulta que algunos hasta dicen que tiene condiciones para brillar en el futbol de Europa.
Algo muy similar a lo que está viviendo Rafael Márquez Lugo, otro de los goleadores este torneo. Como ha marcado nueve tantos hay gente que exige su llamado a Selección, pero hace un par de meses ni siquiera sabían que jugaba en el Morelia.
Por favor, si queremos que nuestro futbol crezca hay que empezar por encontrarle la dimensión correcta a los hechos.
No podemos tapar el sol con un dedo y decir que estamos ante un gran equipo por haber ligado dos triunfos o que tal jugador es un crack por haber marcado 11 goles.
Ya basta de mentiras y mentirosos. Veamos la realidad y pongamos las cosas en su respectivo lugar.
