Animus Chingandi XVII
Hay montones de personas allá afuera intentando robarse ideas.
Hoy voy a alegar nuevamente al animus chingandi de mis compatriotas mexicanos. Quiero hablar desde mi perspectiva como una mujer joven que busca, por todos los medios, hacerse camino en el aspecto profesional.
Desafortunadamente vivimos en una alberca de mediocridad que no nos deja avanzar, el hecho de toparnos a diario con personas que en vez de sumar están buscando cuánto robarse o como ching... al prójimo a la menor muestra de vulnerabilidad.
En las últimas semanas me uní al grupo de los que han perdido su inocencia profesional, ese idealismo de los que venimos jalando la carreta al jurar que la gente alrededor tiene las mismas buenas intenciones que uno. Debo decir que todo esto sale de mis últimas experiencias profesionales en donde han intentado ching... en repetidas ocasiones.
Por eso nuestro pobre México no avanza, porque en vez de estar pensando en superarnos, los que nos queremos superar tenemos que estar con el ojo bien abierto de que no nos quieran ching... Hay montones de personas allá afuera intentando robarse ideas, quedarse con dineros que no les pertenecen y, peor aún, aprovechándose del idealismo de los profesionales jóvenes para echar mano a sus ambiciones retorcidas.
De por sí vivimos en un país en el que las oportunidades no son espuma de champaña, en el que a todos nos toca picar un montón de piedra antes de ver nuestros sueños materializados y, además, en el que muchos dinosaurios esperan el momento oportuno para clavar el diente y ching... al de abajo.
“Por eso estamos como estamos...”, es una frase que escuchamos a cada momento, pero de la que nunca nos podremos deshacer si seguimos nadando en el río de la mediocridad del que su corriente es muy fuerte. La falta de profesionalismo es palpable en cientos de personas allá afuera, personas que se escudan detrás de la “esquezofrenia”, como diría Jacobo Newman, para no hacer su trabajo como se debe: es que eso no me corresponde, es que eso debía hacerlo menganito, es que, es que, es que...
Hoy levanto mi voz como joven emprendedora, intentando gritar más fuerte por todos los que buscan salir adelante y son jalados de los pies por los mediocres y pirañas que solamente buscan seguirse revolcando en su mediocridad a costa del talento de otros.
¿Se acabaron los ideales? ¿O es que acaso se escondieron detrás del hambre por tres pesos? En vez de que los grandes apoyen a los jóvenes para dejar “la industria”, cualquiera que sea, en manos de profesionales, nos entrenan a la perfección para convertirnos en perros hambrientos y terminar siendo igual de mediocres por todos los obstáculos que ellos mismos nos ponen.
¿Y ahora quién podrá defendernos? Seguro que hasta el Chapulín Colorado no sabría ni cómo empezar a sanear una sociedad que se divide en dos: los que queremos hacer un cambio, ser mejores cada día y entregar lo mejor de nosotros; y los que buscan atropellar y acabar con el ímpetu de una juventud que está cansada del bendito animus chingandi.
@alasdeorquidea
