Informas y te vas…
La desaparición forzada de personas es delito de lesa humanidad. Imprescriptible. Como el genocidio, considerado por el derecho internacional una ofensa contra el género humano. Quien lo tolera se expone a recibir la condena internacional. Tres mil casos de presunta ...
La desaparición forzada de personas es delito de lesa humanidad. Imprescriptible. Como el genocidio, considerado por el derecho internacional una ofensa contra el género humano. Quien lo tolera se expone a recibir la condena internacional. Tres mil casos de presunta desaparición forzada ocurridos en México durante el presente gobierno espantan por su significado. Pero también por ser una cifra abierta e imprecisa. Proviene del Grupo de Trabajo de la ONU sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias. Sus expertos reportan dos mil 717 casos más que los registrados desde 2006 ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Entre tres mil y cinco mil hay un abismo. ¿Quién se equivoca?
¿Puede haber dos medidas para un mismo problema? ¿Dos raseros para acercarse (se supone) a saber la verdad? Entre una y otra cifra, hay más de mil por ciento. ¿Quién hizo el cálculo a ojo de buen cubero, al ahi se va? El informe preliminar de esos expertos se elabora con entrevistas hechas en México. Los autores visitan a familiares de víctimas. Pero también a representantes de organizaciones no gubernamentales. Contra lo que podría suponerse, el resultado de sus observaciones no se coteja con los de otras fuentes. Tampoco se depura con un seguimiento de nombres y datos recabados, caso por caso. ¿Lo preliminar de la estimación oculta desmesura y revela manga ancha en la metodología? Se sabe que levantan casi toda la información que les dan algunas ONG. Hay unas mil 600 en México. Esas agrupaciones tienen orientación variopinta. Las hay de chile, de dulce y de manteca. Crecieron y se multiplicaron desde 1990. Muchas duran activas lo que tarda en llegarles el primer recibo del teléfono. Quiebran. No son negocio. Otras siguen reproduciéndose como los hongos en temporada de aguacero.
La ponderación y la seriedad de algunas (las hay, por ejemplo, modestas y chambeadoras en el ámbito de la defensa de migrantes) tiene su contraparte en la estridencia de la mayoría. En el universo oenegenero abundan las agrupaciones financiadas por partidos, iglesias y por los ultras y radicales de izquierda y derecha, las fundaciones internacionales y hasta agencias semioficiales de gobiernos. Todas se cubren con el manto protector de la defensa de los derechos humanos. Varias son extremadamente hábiles en el arte del fund raising (la sofisticada pepena internacional de fondos). Un día antes de regresar a sus sedes en Ginebra, París o Nueva York, esos expertos suelen emitir un comunicado de prensa. Lo reparten urbi et orbi. Si quieren verse generosos entregan una copia del documento a la cancillería mexicana. Con frecuencia ni eso. Toman el avión y se van. Ellos ya cumplieron. Dejan aquí la víbora chillando. Es comprensible el coraje de la Secretaría de Relaciones Exteriores con este informe provisional de la ONU. Pero sólo hasta cierto punto. El subsecretario Juan Manuel Gómez Robledo no se caracteriza por entrarle a estos zafarranchos. Le pasó en 2009 con algunos rebotes políticos de la Iniciativa Mérida. Si fuera bombero ya se habría chamuscado.
En la burocracia internacional y la intrincada estructura política y técnica de la ONU, el informe es de quien lo trabaja. Es un principio zapatista. La diplomacia mexicana lo dejó pasar. Ahora deberá desestimar la metodología usada por los expertos internacionales y demostrar que en el estudio previo sobre desapariciones forzadas, se acopiaron datos a bote pronto. Es eso o asumir las consecuencias del escándalo. A un informe sobre derechos humanos se le puede dar seguimiento técnico desde la Torre de Tlatelolco. Pero también a orillas del lago Leman, en Suiza, donde hay buenos restaurantes y también llegó la primavera.
MONJE LOCO. ¿Quién dobló a quién? Se cayó el sitio dedicado a criticar a Carlos Slim. El mismo presidente de Televisa, Emilio Azcárraga Jean, fue el principal promotor. Lo difundió por su Twitter. La página www.todoslosmexicanos.org ya no funciona. Vaya misterio. ¿Habrá pacto en puerta? Suenan los teléfonos. ¿Quién llama? Nadie sabe, nadie supo…
josecardenas@me.com; Twitter: @JoseCardenas1
