Bruno Ferrari
- Acabando su periodo regresará a trabajar a la iniciativa privada.

David Páramo
Padre del análisis superior
Bruno Ferrari, como muchos de los integrantes del actual gabinete, es un viejo conocido de Felipe Calderón que no tiene aspiraciones políticas y sí muy claro que una vez acabado su encargo como secretario de Economía regresará a la empresa privada con fondos de inversión y constructoras.
La conseja popular dice que para que la cuña apriete, tiene que ser del mismo palo y quizá de ahí que Ferrari tenga tantos problemas para entenderse con los líderes de la iniciativa privada, acostumbrados a exigir canonjías y privilegios, así como a una grilla política donde los arreglos tienen que ver con poder y negocios privados.
Ferrari, quien en algún momento llegó a ser director de Seminis, es fundamentalista de la competencia. La costumbre política dice que líderes de iniciativa privada deben pedir apoyos al gobierno para poder ser competitivos y el funcionario en turno se los da o, por lo menos, se los promete.
El secretario de Economía no tiene empacho en decir, en público y en privado, a representantes empresariales que, si no pueden, pues simple y sencillamente que se dediquen a otra cosa.
Quizá la disputa más fuerte y vistosa que ha tenido este hombre es con el líder del Consejo Nacional Agropecuario, José Luis Cortés, quien no sólo ha ido perdiendo el debate sino que ha terminado haciendo ridículos espectaculares.
Parecería que Cortés sigue una agenda particular, que podría tener que ver con grupos de productores de aguacate, quienes parecerían ensoberbecidos y no ha tenido empacho en mandar publicar desplegados con mentiras.
Cuando Ferrari habla de su gestión como titular de la Secretaría de Economía señala, con gran pasión, que su misión es cambiar el enfoque para generar una cultura de la competencia que comience por los propios funcionarios de la dependencia que encabeza y de ahí que ya se hayan dado algunos cambios y que más adelante se darán más.
Este hombre no sólo habla de subsecretarios sino que está ejerciendo su poder para que se den cambios en otras áreas. Habría que revisar la relación que tiene con la Comisión Federal de Competencia, puesto que los únicos que pueden estar contentos con el trabajo de Eduardo Pérez Motta son él y sus incondicionales.
Ferrari, sin rollos y con un eficiente trabajo legislativo, como el que demostró con la ratificación del TLC con Colombia y muy probablemente con Perú, sí está impulsando los cambios a la Ley Federal de Competencia, no como Pérez Motta, quien se ha convertido en una suerte de príncipe.
Sin embargo, para que todas las buenas intenciones de Ferrari se conviertan en hechos que realmente sirvan para los consumidores, es necesario que este hombre lleve, a los hechos, su intención de regular efectivamente a monopolios como el de la telefonía o el de la televisión por cable.
Daño ecológico
La intención de la SCT de construir un nuevo aeropuerto en Tulum parece una barbaridad en cualquier sentido. Desde el punto de vista económico, no es rentable, puesto que quedaría demasiado cerca del aeropuerto de Cancún y realmente no hay tanta demanda de viajeros como para dos terminales internacionales. Grupo México, encabezado por Germán Larrea, precisamente se retiró de la contienda por no considerar que obtendrían rentabilidad suficiente.
Sin embargo, hay un tema muchísimo más grave. La Riviera Maya es un ejemplo de aquello que no debe hacerse. En aras de la expansión hotelera y las ganancias de cortísimo plazo se ha destruido el medio ambiente, y la construcción de este aeropuerto preocupa por el daño a las especies endémicas, los ríos subterráneos que se verían afectados y hasta por una razón arqueológica, puesto que hay indicios de vestigios mayas.
Ha llegado el momento de que Dionisio Pérez-Jácome tome una decisión sobre esta terminal aérea y lo mejor sería no realizarla.
¿Realmente beneficencia?
En los últimos días empresas que tienen malas reputaciones comerciales han comenzado a realizar importante promoción sobre las supuestas obras sociales que hacen. Libros, convenios y demás actos que, en el fondo, no tienen que ver con el bienestar de los más necesitados sino con la intención de lavarse la cara.
Cuando usted oiga de un supuesto convenio, anuncio u obra de caridad, primero pregúntese cuál es la verdadera responsabilidad de una empresa o institución y si la están cumpliendo.
Hidalgo estrena
Francisco Olvera, quien tomó posesión el viernes como gobernador de Hidalgo, demuestra que es una nueva administración, pero que mantiene las mismas demandas. Que, efectivamente, se construya la refinería de Tula como se ha prometido, puesto que se trata de un proyecto nacional y no sólo estatal; así como que se les dé autorización para construir un aeropuerto en la zona de Tizayuca, donde desde hace ya muchísimos años están los terrenos listos.
Desesperanza en CMA
Por más que Gerardo Badín se haya enamorado de ser el síndico conciliador de la empresa o que Fernando Perfecto y Lizette Clavel sigan tratando de engañar a los trabajadores de Mexicana de Aviación, la realidad es que tendría que ser casi un milagro la salvación de esta línea aérea, puesto que la demanda de capital es excesiva.
Volaris, Interjet y señaladamente Aeroméxico (a pesar de la sinrazón de ASSA), han logrado aprovechar la oportunidad de mercado y, por lo tanto, han hecho innecesaria la existencia de CMA.
El tema de precios tiene que ver mucho más con una actitud correcta de la autoridad que genere incentivos para que haya competencia en ciertas rutas.