La vida va en un brassier
¿Qué podrían tener en común Howard Hughes y la recientemente fallecida Jane Russell, además de un tórrido romance y una, en su momento, polémica película? Pues un brassier. El martes falleció en Los Ángeles, a los 89 años, la actriz Jane Russell. Su espectacular ...
¿Qué podrían tener en común Howard Hughes y la recientemente fallecida Jane Russell, además de un tórrido romance y una, en su momento, polémica película? Pues un brassier.
El martes falleció en Los Ángeles, a los 89 años, la actriz Jane Russell. Su espectacular belleza morena al lado de Marilyn Monroe en el musical Los caballeros las prefieren rubias, de 1953, es todo un ícono del cine hollywoodense y, aunque filmó otras películas, se sentía frustrada, pues su trayectoria como actriz no fue particularmente destacada, ya que su exuberante atractivo la fue encasillando poco a poco en los mismos personajes. Russell se crió entre cinco hermanos y es probable que eso influyera en su apariencia a veces viril y agresiva que, junto con sus atributos, la convertían en la representación ideal de la mujer fatal, muy sexy, "encaminadora de almas", como diría mi mamá.
Eran tiempos en que los cuerpos femeninos que estaban de moda tenían curvas y a veces parecían entrados en carnes a diferencia de los parámetros actuales, en que se estilan figuras carentes de atributos naturales hasta el punto de llegar a patologías como la anorexia y la bulimia con tal de lograr la escualidez.
Las primeras películas de Jane Russell son poco conocidas, pero un buen día la descubrió un multimillonario magnate de la aviación, mujeriego, constructor, productor y director de cine, Howard Hughes, quien desarrolló un proyecto cinematográfico hecho a la medida de la actriz y que sería todo un escándalo para la puritana sociedad norteamericana de principios de los 40.
The outlaw, El forajido, dirigida por el propio Hughes, es una película que pudo haber quedado fácilmente en el olvido, pero que llamó la atención de los fantasmas de la censura porque Russell lucía demasiado tentadora y el secreto, además de su cuerpo voluptuoso, estaba en un brassier.
Sucede que Hughes aplicó sus conocimientos de ingeniería en el busto 38D de Russell y le diseñó un bra vanguardista con el que los encantos de la actriz se hicieron superlativos, ya que tenía el sonado diseño lift and separate (levanta y separa), varillas de acero y un sistema push up que verdaderamente proyectaba sus defensas delanteras hacia los ojos de los perplejos espectadores.
El revolucionario brassier de Hughes permitía descubrir por completo los hombros y el resultado era de un gran erotismo, ya que no provoca tanto lo que se enseña como lo que se insinúa. Las imágenes de Jane en The outlaw recargada en una paca de paja en actitud agresiva y sensual, con los hombros completamente expuestos y dejando a la vista buena parte de un seno fueron demasiado para las buenas conciencias de la época.
Will H. Hays fue el primer presidente de la Motion Picture Association of America y pasó a la historia por el atroz código de censura que se conoció como Código Hays que había sido creado para "hacer cumplir la moralidad en las películas de Hollywood"; Jane Russell y su 38D eran toda una afrenta para él.
Los censores se opusieron a que los indefensos norteamericanos sufrieran esas indecencias y la película fue casi prohibida, ya que se bloqueó su estreno a escala nacional y en 1943 entró a algunas salas solamente. El caso representaba una grave pérdida para Hughes y 20th Century Fox, pero, como suele pasar, el escándalo fue la mejor publicidad para la naciente estrella que impulsaba el magnate: Jane Russell, quien empezó a promover personalmente la película despertando el interés y la curiosidad del público.
Hughes entabló una batalla legal contra los censores y finalmente The outlaw se estrenó a escala nacional en 1946, convirtiéndose en un éxito de taquilla. El brassier salvó la película y Jane Russell se convirtió en un símbolo sexual, todo un ícono de la época.
La prenda no era precisamente bonita y hay que considerar que la creó un señor que construía aviones, por lo que más bien debe haber parecido una armadura mata pasiones de lo que se desprende la historia que Jane dio a conocer muchos años más tarde cuando confesó que el bra de Hughes le parecía horroroso e incómodo y que nunca lo usó durante la filmación de The outlaw, de lo que "el aviador" nunca se enteró y ni siquiera notó.
