Lo primero y lo último

El pasado fin de semana falleció a los 86 años el cineasta estadunidense Sidney Lumet. Su filmografía, como la de todos los grandes realizadores, es dispareja con obras brillantes y otras no tanto, pero sin duda privan cintas muy logradas. Las que vamos a destacar en ...

El pasado fin de semana falleció a los 86 años el cineasta estadunidense Sidney Lumet. Su filmografía, como la de todos los grandes realizadores, es dispareja con obras brillantes y otras no tanto, pero sin duda privan cintas muy logradas. Las que vamos a destacar en este espacio son precisamente su primera y su última película, separadas por casi 50 años en los que filmó más de 40 cintas. Se trata de Doce hombres en pugna y Antes que el diablo sepa que estás muerto.

Ambas son películas complejas, muy poderosas, con un destacado trabajo de dirección de actores, bien escritas, muy bien contadas. Probablemente ésa sea la característica del cine de Lumet: su enorme talento para dirigir actores y muchos de los que trabajaron con él lograron bajo su dirección las mejores interpretaciones de sus carreras.

Para debutar en el cine eligió un proyecto interesante que se basaba en la obra homónima de Reginald Rose: Doce hombres en pugna (Twelve Angry Men) de 1957 en el que ya se nota la experiencia que adquirió como actor y director en obras off Broadway. Prácticamente toda la acción transcurre en la sala de deliberaciones de un juzgado estadunidense en el que un jurado compuesto por 12 hombres de muy diferentes orígenes, edades y modos de pensar tienen que decidir si es culpable o inocente un joven al que se procesa por un homicidio. Grandes actores como Henry Fonda, Martin Balsam, Lee J. Cobb, E. G. Marshall, Jack Warden, etcétera. Es un drama con una tensión constante que se deriva de los conflictos entre estos hombres y sus posturas a veces arbitrarias, otras conciliadoras, otras más hasta irreverentes. Como buen director de teatro que era Lumet somete además a sus personajes al interior de una hostil oficina en medio de un bochornoso verano que hace que todos tengan prisa por terminar con el asunto y seguir con sus vidas aunque no saben que ésa será una tarde definitiva, no sólo en el futuro del joven acusado sino en las de ellos mismos. Después de ese día ya nada será igual.

Como si el diablo anduviera suelto las verdaderas miserias y virtudes de cada uno de los jurados van aflorando en el curso de la narración y se puede definir con precisión cada biografía, cada carencia, cada prejuicio. La balanza cambia constantemente su inclinación de la misma manera que cada uno va develando debilidades y conflictos personales. Y el diablo también anda suelto en la que fue la última película de Sidney Lumet de 2007 que filmara a los 82 años en pleno uso de su energía, creatividad y talento como director. Antes que el diablo sepa que estás muerto (Before the devil knows you’re dead) funciona también por su intenso y equilibrado guión escrito por Kelly Masterson, quien hace un profundo estudio de los impulsos malignos que pueden mover al ser humano en contra incluso de sí mismo. La historia gira en torno a dos hermanos, muy mediocres burgueses, interpretados por Phillip Seymour Hoffman y Ethan Hawke que bajo la extraordinaria dirección de Lumet se meten en la piel de dos sujetos con sus respectivos y voraces fantasmas que están desesperados por conseguir dinero fácil. Los dos comparten una absoluta falta de escrúpulos y se les hace fácil organizar un asalto a la joyería de sus padres sin armas, sin violencia, sin daños a nadie, para después cobrar un seguro y todos contentos. Los papás maravillosamente recreados por Albert Finney (esa escena final en el hospital es como para no dormir) y Rosemary Harris nunca se enterarían de nada y ellos resolverían sus apremios económicos. Junto con el personaje de Marissa Tomei, esposa de uno de los hermanos y amante del otro, tenemos la familia en proceso de descomposición y de una enorme frialdad afectiva para el desarrollo de una densa tragedia griega de proporciones desgarradoras.

El día del asalto es el eje de rotación en torno al cual giran los puntos de vista de todos los personajes en una red tejida con cuidado y habilidad por Lumet y en la que los espectadores quedamos enredados conforme progresa la trama que es todo un golpe bajo gracias a las grandes interpretaciones de todos, una espléndida edición, impecable ritmo y de nuevo a la gran dirección de actores de Lumet, característica constante de su trabajo.

Cuando dirigió Doce hombres en pugna, Sidney Lumet tenía 33 años y tenía 83 cuando filmó Antes que el diablo sepa que estás muerto lo que habla de su excepcional talento.

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