La necedad de los Tacones

Todos neceamos, porque es difícil dejar ir algo que fue bueno

No es una mentira que las mujeres somos bien persistentes, dicha persistencia no sé si se deba a que nos da miedo dejar una relación o a que queremos exprimir todas las posibilidades de salvarla antes de tirar la toalla. Ellos casi siempre persisten con uno, si Cirila sigue neceando, contagia a Cirilo quien neceará con ella ¿hasta que la muerte los separe?

Una relación por lo regular se acaba meses antes de ponerle fin oficial. Ya sabemos que las cosas no funcionan, que no somos felices y peor aún que cada vez nos cae más gorda la relación pero seguimos instaladas en el ideal naïf de que las cosas cambiarán por arte de magia y nos volveremos a enamorar. 

Yo he neceado, tú has neceado, todos hemos neceado, y es que es bien difícil dejar ir algo que en algún momento fue bueno, que hace algún tiempo atrás nos hacía volar por flores de algodón y nubes de gas metano. Pero el enamoramiento pasa y la realidad nos cubre la boca para no envenenarnos. Intentamos bajo todos los medios regresar al gas metano y seguir muriendo lento pero de amor y no a horcajadas con exceso de oxígeno que tampoco permite respirar.

A veces preferimos seguir tomando el veneno en dosis pequeñas que tomar el antídoto y desintoxicarnos.

Nuestra cabeza nos juega pasadas bien pesadas (viva la cacofonía) y a la hora de tomar decisiones asertivas terminamos adivinando ¿en dónde quedó la bolita? Si a necear nos llaman, seguro que estamos neceando en algún otro lado, he sabido de parejas que llegan a tal grado de necedad que se casan a ver si la cosa mejora y en vista de no haberla embarrado lo suficiente opinan que lo que el matrimonio necesita es un hijo... hasta allá llega la necedad muchas veces. De una vez se los digo, y es algo que debemos tener claro, si el escalón en el que se está no es agradable, les aseguro que el siguiente no será mejor, al contrario ¡bienvenidos al infierno!

Hay muchos tipos de necedad: la necedad emocional, la necedad por miedo, la necedad por falta de autoestima, la necedad por necedad. El amor tiene unos reveses que nos desconciertan la mitad de las veces ¿cómo es posible que no salgamos corriendo ipso facto de una relación que no nos está haciendo felices?, ¿cómo es posible que aceptemos seguir al lado de una persona que no tiene intenciones de cambiar eso que tanto nos molesta? o peor aún ¿cómo es posible que pasen y pasen los meses y una siga soportando malos tratos o gritos? ¡Es posible! Pero acá les  traigo la vuelta de tuerca del día. Los Cirilos son más necios que las Cirilas a la hora de tomar la decisión. Cuando un Cirilo toma la decisión de terminar, muy probablemente siga llamando a Cirila en sus borracheras y no se logre desprender. Cuando una Cirila dice ¡ya no más! ¡hasta aquí llegué! ¡Cóoooortenle la cabeza! es porque Cirila YA NO QUIERE MÁS. Nosotras aguantamos vara hasta el final, hasta ese punto en el que uno ya ha neceado tanto que es imposible seguir adelante.

Mi consejo es y será siempre escuchar ese fondo olvidado del inconsciente que todos tenemos, allá en donde hay una vocecita suave que por lo regular tiene razón y que nos pone el genio con diez mil puntas. Sabemos, en ese fondo relegado a las frases pre hechas, cuando algo perdió rumbo y estamos malgastando nuestra preciada vida con alguien que muy probablemente sea uno más de esa lista que conforman LOS QUE NO LLEGARON A PRÍNCIPE.

@Alasdeorquidea

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