Más allá de la vida

Sin duda Clint Eastwood es uno de los cineastas más destacados de la actualidad. Trascendiendo su calidad de actor se ha consolidado como un director con una particular habilidad para contar historias y, lo más importante, conectarse con el espectador a través de un ...

Sin duda Clint Eastwood es uno de los cineastas más destacados de la actualidad. Trascendiendo su calidad de actor se ha consolidado como un director con una particular habilidad para contar historias y, lo más importante, conectarse con el espectador a través de un inteligente manejo de las emociones; le gusta conmover y lo hace bien.

Nadie es perfecto y como buen director prolífico -una película al año en promedio- el maestro Eastwood tiene sus tropiezos, aunque en términos generales tiene una buena filmografía.

Además tiene que ver con todas las áreas de la producción de una película desde la dirección, el guión, la banda sonora. En los últimos diez años ha colocado siete películas en las nominaciones a los premios más importantes de la industria y ha ganado innumerables reconocimientos.

En 2010 produjo Hereafter, Más allá de la vida, que se encuentra en nuestras carteleras. La película y su contenido se salen por completo de la línea narrativa que Eastwood ha explotado en su carrera moviéndose entre el realismo y a veces hasta la crudeza en situaciones cotidianas.

He de admitir que esta cinta me provoca sentimientos encontrados y que requiere de una apertura por parte del espectador si es que se espera ver otra historia con la firma característica del realizador estadunidense. Sabía que su temática era diferente a lo que el director nos tiene acostumbrados ya que se mueve en los terrenos de lo sobrenatural y las conjeturas acerca de lo que hay después de la muerte.

El tratamiento tiene varios aciertos como es el hecho de distanciarse de la religión y del concepto de Dios para convertir las vivencias de cercanía con la muerte -ya sea por la pérdida de un ser querido o por "haber estado muerto"- en una experiencia humana, pero también muy espiritual, que no religiosa. No se trata de un cuento de fantasmas ni de espíritus vengativos que amenazan desde el más allá.

El guión de Hereafter es de Peter Morgan que tiene una filmografía impresionante como escritor y adaptador: La otra reina, La Reina, Frost/Nixon, El último Rey de Escocia son algunas de sus obras. El argumento presenta tres historias ubicadas en San Francisco, París y Londres, y los protagonistas de ellas son George un hombre con un don sobrenatural para comunicarse con los muertos, interpretado por Matt Damon, quien viene de otro trabajo a las órdenes de Eastwood, Invictus, y que no parece ubicarse bien en los zapatos de su personaje. En París vemos a Marie, muy bien Cécile de France, quien al principio de la película tiene una experiencia cercana a la muerte cuando es verdaderamente devorada por un tsunami en una escena muy bien lograda y la tercera historia transcurre en Londres, cuando dos gemelos cuya madre es adicta a las drogas se ven violentamente separados.

Las tres tramas caminan paralelamente a lo largo de la película, y muy aparte de la muerte, el hilo conductor de ellas es el amor. Por momentos, la cinta cae en el sentimentalismo y en dos escenas aprieta demasiado las entrañas del espectador, y lo que pudo haber sido un interesante estudio sobre la pérdida y la muerte, la trascendencia, las conexiones, lo sobrenatural y la vida después de la muerte se va perdiendo en una historia en la que no sé si el guionista, Peter Morgan, o el propio Clint Estwood, cae en la complacencia en aras de ser demasiado optimistas (¿o será que andaba yo de malas?).

Me gusta mucho el cine de Eastwood y en el caso de Hereafter finalmente parece ser que su objetivo fue plasmar una historia sobre la búsqueda de respuestas a preguntas eternas, como qué hay después de la muerte, a dónde van nuestros seres queridos cuando fallecen, cómo seguir viviendo sin ellos, etc. Sobre todo desarrolla en forma conmovedora un estudio sobre los lazos del amor que une a los seres humanos a pesar de la muerte.

No se le pueden negar algunas virtudes como es su habilidad para conectarse con el público, que se identifica con una u otra trama y al que lleva en un tobogán de emociones al estilo de Golpes del Destino (Million Dollar Baby) o Río místico.

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