Cambiar es vivir
La Compañía de Luz y Fuerza del Centro se convirtió en un elefante blanco: cada día más onerosa e ineficiente.
Hay quién piensa que los cambios son consecuencia de la creatividad.
Pocos reconocen, sin embargo, que en muchas ocasiones la creatividad es la consecuencia de los cambios. Es la que aflora, cuando las cosas cambian.
Más que eso. La misma evolución consiste en una serie de cambios. Si éstos no se diesen, no habría evolución posible.
Cambiemos los picatostes a pizzetas con aceite de oliva.
Un generoso Ducale tinto italiano.
Cambiar es vivir.
Aperitivo: antipasto mediterráneo
Durante muchos años, los habitantes del Valle de México tuvimos que padecer un pésimo servicio de luz, con constantes apagones, cobros indebidos y actitudes groseras de quienes atendían al público.
Aquello no importaba, pues la Compañía de Luz y Fuerza del Centro había nacido con criterios políticos y así, se mantenía.
Cada año resultaba más onerosa.Cada año más ineficiente. Se volvió pues, un elefante blanco.
La lógica económica urgía su desaparición. Sin embargo, nada cambiaba. Los fuertes intereses que gravitan alrededor de su sindicato hacían que, lejos de adelgazar, éste engordase a niveles insospechados .
Mientras, México avanzaba en otros rubros.
Se había convertido en una potencia de América Latina, con algunos servicios de primer orden, como el Metro. No obstante, seguíamos teniendo un andamiaje eléctrico del paleozoico inferior.
Los políticos que desfilaban por los cargos de decisión y poder, no se atrevían a cambiar esta penosa situación.
Sea por intereses creados o franco miedo a que le bajaran el switch a la ciudad capital, dejaron que nada cambiara y el elefante creciera.
Llegamos a niveles absurdos. Una empresa que operaba con 44 mil trabajadores, lo que podía hacer con 10 mil.
El SME se convirtió en un grupo de choque mantenido por nosotros mismos que nos afectaba a todos. ¡Qué paradoja! Encima, nos costaba.
Sólo hasta ahora que hubo decisión para generar un cambio. Pararon los tacos al SME y extinguieron a Luz y Fuerza.
Sin embargo, hoy todavía persisten las patologías. Siguen bloqueando avenidas y continúan agrediendo y afectando a la ciudadanía.
Tenemos un grupo vandálico con un presupuesto de miles de millones de pesos. Un sindicato millonario ¡qué no tiene empresa! ¿A poco no es casi esotérico?
¿Cuándo cambiaremos las cosas?
Cambiar es vivir.
Piatto forte: pasta napolitana
Esta semana, como el ave fénix, surgió de entre la cenizas la ansiada reforma laboral. Sólo que el mismo día volvió a las cenizas. La echaron abajo.
Por un lado tenemos a todo político de toda índole y partido exigiendo a gritos empleo. Y por el otro, a una clase política incapaz de ponerse de acuerdo para enfrentar la realidad: tenemos una anquilosada regulación laboral, con visión paternalista, que sólo sirve para limitar la creación de empleo.
Aunque algunos lo aceptan y otros no, todos saben que es necesaria una reforma que permita generar los empleos urgentes y facilitar la creación de los mismos. Creamos pocos y encima, nuestra legislación es pródiga en trabas y complicaciones para generarlos.
Los que gritan para que todo siga igual, ¿qué alternativa ofrecen para crear más empleo? ¿Que el Estado haga elefantes blancos para tener que deshacerlos después?
Porque eso sí, hay una precisión difícilmente rebatible.
Es imposible aspirar a resultados distintos, haciendo lo mismo.
Cambiar es vivir.
Insalata caprese
Otra reforma está en la cocina legislativa: la política. Si, oootra. ¿Cómo no iba a ser así, si es la principal (y a veces la única) preocupación de nuestros políticos?
Ojalá aumentemos la presión para que esta reforma disminuya la excesiva partidización de nuestro quehacer político y lo devuelva a los ciudadanos, con iniciativas como la reelección de los legisladores, las candidaturas independientes o la segunda vuelta.
Cambiar es vivir.
Dolce: tiramisú
También desde China se dejaron oír voces de cambio.
Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (BRICS), las economías emergentes más poderosas del mundo, dieron un manotazo y exigieron reformas al Consejo de Seguridad de la ONU, para que se democratice y deje de ser un Consejo de la posguerra de los años 40. ¿ Se escuchó bien?
Cambiar, amigos, es vivir.
Eso si, yo a el café, no lo cambio por nada.
