¿Teléfono fijo? Sólo de adorno
Aunque el uso del teléfono fijo se ha desplomado, millones de líneas siguen activas por inercia y por los paquetes de servicios contratados
Durante décadas, el teléfono fijo fue el puente directo con el mundo exterior, un objeto central en los hogares mexicanos, símbolo de conexión y modernidad. Hoy, en muchos rincones del país, ese mismo aparato sobrevive como mueble decorativo o como reliquia tecnológica. Los mexicanos conservan la línea, sí, pero rara vez la usan. El auricular permanece en su sitio, acumulando polvo, mientras la vida ocurre en pantallas táctiles y chats instantáneos.
Caída del uso
La caída es más que evidente: en una década, el uso del teléfono fijo se desplomó un 84.1%. En 2014 se hablaban más de 60 mil millones de minutos; en 2024, apenas superan los 9.6 mil millones. La estadística es un retrato claro de cómo la costumbre se ha ido desdibujando. Las llamadas largas, las charlas nocturnas con familiares, los recados en el contestador… son escenas que pertenecen a otro tiempo.
Diez años de silencio
El gráfico no miente: lo que alguna vez fue un canal vibrante de comunicación se ha ido apagando en silencio. Año tras año, el descenso ha sido sostenido. En 2019 aún se resistían con 28 mil millones de minutos; cinco años después, esa cifra se redujo a una tercera parte. No es que la infraestructura haya desaparecido, sino que se ha quedado sin voces. El teléfono fijo no murió de golpe: se fue quedando solo.

Un teléfono fijo permanece intacto en la sala, aunque el uso de esta tecnología ha caído drásticamente. Ilustración. DALL-E.
Las líneas siguen ahí
Curiosamente, las líneas no han desaparecido. Siguen ahí, invisibles, como una red silenciosa. Para septiembre de 2024, se contabilizan 0.6 millones de líneas activas, aunque existen más de 30 millones —entre residenciales y empresariales— que se mantienen vivas gracias a los paquetes de servicios. No se contratan por gusto, sino porque vienen incluidas con el internet y la televisión. El teléfono fijo se ha vuelto un accesorio, una nota al pie en el contrato.
¿Por qué no desaparece?
Y es que el teléfono fijo resiste no porque lo usemos, sino porque su red aún cumple funciones vitales. Es útil durante desastres, como canal de emergencia cuando todo lo demás falla. Sirve como soporte para servicios de voz, datos y video, y viaja por la misma fibra óptica o cables de cobre que sostienen la infraestructura digital. No hay urgencia por desconectarlo. Es una tecnología que sobrevive, no por demanda, sino por utilidad.
Como bien apunta Jorge Bravo, del DPL Group, el teléfono fijo no ha muerto porque forma parte de la misma red que sustenta a los demás servicios. No es un sistema independiente, sino una pieza más del rompecabezas tecnológico. Su declive es real, pero su eliminación total es improbable. De ahí su supervivencia: es más fácil olvidarlo que desconectarlo.
¿Y quién la contrata?
Nadie contrata ya un teléfono fijo por gusto. No se busca, no se necesita. Llega en una caja junto con el internet, como una prenda que viene de regalo con una compra más grande. El doble y triple play lo incluyen por inercia, no por demanda. Así, el teléfono fijo ha pasado de ser protagonista a convertirse en un producto colateral.

Aunque muchas líneas fijas siguen activas, el uso real del teléfono se ha desplomado.
Comparativa Latinoamérica
México, aún con esta tendencia, lidera en líneas fijas en América Latina. Con 28.7 millones registradas en 2023, representa más de un tercio de las conexiones en la región. Le siguen Brasil, Colombia y Argentina, pero con cifras considerablemente menores. Paradójicamente, el país con más líneas es también el que menos las usa. Un liderazgo que es más reflejo del pasado que del presente.
Conclusión: tecnología que sobrevive por inercia
El teléfono fijo ya no ocupa el centro de la mesa ni la vida de las personas. Pero no ha muerto. Es una tecnología que sobrevive por inercia, funcional aunque olvidada, útil aunque ignorada. Está ahí, callada, esperando que alguien descuelgue el auricular. No para volver a ser lo que fue, sino para recordar que, alguna vez, fue indispensable.
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N. de la R. México encabeza la región en número de líneas fijas, como se menciona en el texto, pero el dato más reciente de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) señala que el tráfico de voz por redes fijas en América Latina disminuyó más del 70% entre 2013 y 2023, en línea con la migración masiva hacia servicios móviles y aplicaciones de voz sobre IP (VoIP). Esta tendencia también responde al abaratamiento de los servicios móviles y la alta penetración de smartphones: en 2024, la penetración de telefonía móvil en México alcanzó el 95.3%, según cifras de la OCDE.
NUn aspecto relevante para entender la resistencia del teléfono fijo es su papel como respaldo en situaciones de emergencia. La Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) y el IFT han reiterado que la red de telefonía fija sigue siendo fundamental para mantener comunicaciones durante desastres naturales, ya que es menos vulnerable a la saturación que la red móvil. Esto fue evidente en eventos como el sismo de septiembre de 2017, cuando varios servicios móviles colapsaron temporalmente, pero muchas líneas fijas siguieron operativas.
En el ámbito empresarial, aunque el uso de voz fija también ha disminuido, muchas compañías mantienen sus líneas fijas activas por motivos fiscales, de formalidad institucional o para respaldar sistemas de atención al cliente. No obstante, más del 60% de las llamadas corporativas ya se realizan por plataformas digitales, como Microsoft Teams, Zoom o servicios VoIP, de acuerdo con un estudio del Centro de Investigación en Innovación Tecnológica de la UNAM en 2024.
Ssi bien el teléfono fijo ha perdido su lugar simbólico y funcional en los hogares mexicanos, no se prevé una desconexión masiva en el corto plazo, dado que su infraestructura comparte caminos con servicios más demandados. Su futuro depende más de decisiones estratégicas de los operadores y políticas públicas de conectividad que de la demanda ciudadana.
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