¿Un perro callejero merece amor? La historia del “Patotas” busca cambiar las leyes en Hidalgo
El Congreso de Hidalgo recibió una iniciativa para reconocer la adopción comunitaria de animales callejeros, inspirada en el caso del perrito “Patotas” de Pachuca.

En las calles del centro de Pachuca, especialmente en los alrededores de Plaza Juárez, es común ver al “Patotas”, un perrito que ha sido adoptado simbólicamente por vecinos, comerciantes y activistas. Su presencia constante y el cuidado que recibe, lo han convertido en referente de la convivencia entre humanos y animales en situación de calle.
Inspirados por su historia, el Congreso de Hidalgo recibió una iniciativa legislativa que busca reconocer legalmente el concepto de adopción comunitaria, una figura que permitiría formalizar el cuidado compartido de perros y gatos sin hogar.
¿Qué propone la iniciativa presentada en el Congreso?
La propuesta, impulsada por el diputado del PRI Marco Mendoza Bustamante, plantea adicionar las fracciones II bis y II ter al artículo 3° de la Ley de Protección y Trato Digno para los Animales en el Estado de Hidalgo.
El concepto de adopción comunitaria se define como la acogida conjunta de animales en situación de calle por parte de ciudadanos, sin que ello implique obligaciones legales individuales. Los animales bajo este esquema deberán ser:
- Identificados como comunitarios
- Esterilizados, vacunados y desparasitados
- Atendidos por autoridades municipales o estatales competentes
¿Cuál es el objetivo de esta reforma?
La estrategia busca fomentar la adopción responsable, reducir el maltrato y abandono animal, e impulsar campañas de concientización en colonias, barrios y zonas urbanas donde los animales callejeros forman parte del entorno cotidiano.
Además, se pretende fortalecer la cultura de respeto hacia los animales como seres sintientes, reconociendo su derecho a recibir cuidados básicos, incluso si no están formalmente albergados.
De aprobarse, la iniciativa permitiría que casos como el de “Patotas” sean reconocidos legalmente, facilitando la coordinación entre vecinos y autoridades para garantizar el bienestar de los animales sin hogar.
También abriría la puerta a programas de seguimiento, apoyo veterinario y campañas educativas, sin necesidad de institucionalizar cada adopción.
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