Costo de la inseguridad en México: 269 mil millones gastados por el miedo
Cada año, millones de familias en México pagan de su bolsillo por protegerse ante una delincuencia que pocas veces se denuncia
En México, la inseguridad tiene precio. No aparece en un recibo ni se paga en ventanilla, pero está en cada candado nuevo, en cada ventana reforzada, en cada coche robado. En 2024, el costo total de la delincuencia para los hogares mexicanos ascendió a 269,600 millones de pesos, el equivalente al 1.07 % del PIB nacional, según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2025, elaborada por el INEGI.

Cada persona afectada perdió, en promedio, 6,226 pesos. El golpe varía: un fraude significa alrededor de 7,000 pesos; el robo total de un vehículo, más de 32,000. Pero la factura no se limita al delito consumado: las familias desembolsaron 91,800 millones de pesos en medidas preventivas, desde cerraduras hasta rejas y sistemas de seguridad.

El estudio revela que 93 % de los delitos no se denuncian o no llegan a investigación. Incluso entre los pocos que sí lo hacen, ocho de cada diez terminan sin resolución. “La gente gasta más en protegerse que en denunciar, porque no confía en que el sistema funcione”, explica un investigador de seguridad consultado por este diario.

El impacto no es solo económico. Seis de cada diez adultos dejaron de permitir que menores salieran solos, y casi la mitad evitó salir de noche por miedo. Cambios que reconfiguran la vida cotidiana y que convierten la prevención en una rutina casi automática.}

En entidades como el Estado de México, Ciudad de México o Tlaxcala, las tasas delictivas superan con holgura la media nacional. Allí, la inseguridad se vive como una capa más de la vida urbana: colonias enrejadas, vecindarios con alarmas comunitarias, horarios dictados por el temor.

El costo de la violencia se mide en cifras millonarias, pero también en la libertad de moverse sin miedo. Es una doble pérdida: dinero que se esfuma y tiempo de vida que se ajusta.

La factura del miedo, invisible y cotidiana, se cobra puntualmente cada año.
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