José Antonio Meade Kuribreña, político esgrimista

El candidato presidencial de la Coalición Todos por México empezó como servidor público en Hacienda en 1991, como analista, cuando tenía 22 años; prefiere que lo llamen José y no Pepe, le gusta el beisbol, la cesta punta y es católico

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CIUDAD DE MÉXICO.

Una de las cosas que José Antonio Meade Kuribreña disfruta de la política es el cabildeo con diputados y senadores de todos los partidos políticos: le gusta la esgrima verbal, competir, convencer y lograr acuerdos.

En el mundillo de la política esas pericias de Meade empezaron a conocerse en 2008, cuando Agustín Carstens, entonces secretario de Hacienda, lo nombró subsecretario de Ingresos, un puesto técnico con alcances de alta política, que José —como acostumbran decirle sus familiares paternos al exsecretario de Hacienda, y no Pepe—, supo encauzar.

Entre enero de 2011 y noviembre del año pasado, la carrera de Meade Kuribreña ha sido como los lanzamientos que hace el pitcher de los Astros de Houston Justin Verlander: ¡a 164.7 kilómetros por hora! en los 18.40 metros que hay entre el plato y home: cinco veces secretario de Estado (Energía-Hacienda-Relaciones Exteriores-Desarrollo Social-Hacienda), y actualmente candidato del PRI, Verde y Panal a la Presidencia de la República.

Testimonio de ese capítulo de negociador de Meade lo conoce Óscar González Yáñez, uno de los líderes del PT. “Yo lo conocí cuando él era subsecretario, ya después fue secretario. Yo estaba en la comisión de Hacienda (de la Cámara de Diputados) y entonces tenía mucho trato con él; siempre fue un tipo abierto, aunque, bueno, representa sus intereses”.

González Yáñez dijo: “Si me preguntas ¿él es calderonista? Sí. ¿Es cercano al PAN? Sí. ¿Es cercano al PRI? Sí. ¿Pertenece a un grupo periférico al PRI, bien visto? Sí. ¿En los organismos internacionales financieros lo ven bien? Sí. Es un hombre híbrido”.

Meade llegó a la subsecretaría de Ingresos en 2008, después de un periodo (2006-2007) como jefe de asesores de Carstens, que arrancó el sexenio del presidente Felipe Calderón como titular de Hacienda.

A Meade no le hizo muy feliz ser el jefe de asesores del titular de Hacienda, aspiraba a una subsecretaría, aunque quizá no a la de Ingresos. Al fin y al cabo, durante la administración del presidente Vicente Fox, Meade llevaba cuatro años como banquero: uno en el Banco de Desarrollo Rural, que a él le encomendaron liquidar y tres en la Financiera Rural, que Meade creó a partir de un modelo europeo.

Meade pudo ser banquero gracias al trabajo que desempeñó en Hacienda, cuando la dependencia estaba a cargo de Francisco Gil, por su desempeño como director general de Banca y Ahorro, de 2000 a 2002. Antes, entre 1997 y 2000 trabajó en el Instituto para la Protección del Ahorro Bancario (IPAB), como secretario adjunto de Protección al ahorro bancario.

Entre 1994 y 1999 José Antonio Meade fue director general de planeación financiera de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) —órgano desconcentrado de Hacienda—, que se creó en la recta final del sexenio del presidente Carlos Salinas de Gortari, el 22 de julio de 1994.

Analista

Entre 1991 y 1992 Meade estuvo en otro órgano desconcentrado de Hacienda, la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas. Pero el primer empleo en la administración pública de Meade fue como parte del equipo de analistas que proyectaron la privatización de Banamex, en 1991-1992, durante la administración de Salinas de Gortari, cuando tenía 22 años.

Meade Kuribreña nació el 27 de febrero de 1969 y ahora se alista para competir por la Presidencia de México.

Los nombres de pila del aspirante presidencial son en honor a su abuelo (José) y a su bisabuelo (Antonio) maternos, éste de origen libanés.

Antonio Kuri, contó Meade en una reunión con la comunidad libanesa, salió de Líbano a causa de la persecución contra los cristianos maronitas. Llegó a Argentina y de ahí salió con rumbo a Veracruz. En el puerto jarocho Kuri preguntó por la ciudad más próspera de México, le dijeron que era Zacatecas. Ahí se estableció y se casó con Juana Breña, que es el mismo nombre de la esposa del candidato presidencial, Juana Cuevas, economista, pintora y un baluarte de la candidatura de su esposo, como se le ha podido ver en estos días de campaña: echada para adelante, animada y convertida en un referente.

El abuelo de José Antonio, José Kuribreña, fue durante 30 años director jurídico de Bancomer, cuando el propietario era Manuel Espinosa Yglesias, antes de que el presidente José López Portillo estatizara la banca en 1982.

El abuelo de Meade se convirtió en alumno del escultor Francisco Zúñiga y se volvió un escultor de piezas de bronce, de mármol de Carrara y de Verona.

Según Heriberto Galindo Quiñones, político sinaloense que conoce a Meade desde que tenía 7 años (el padre de Meade, Dionisio Meade García de León, fue su jefe en la Secretaría de Industria y Comercio), el aspirante presidencial, graduado en el ITAM, con doctorado en Ciencias Económicas por la Universidad de Yale (que obtuvo con una beca del Conacyt), “fue un niño muy precoz, muy despierto, interesado en las cosas que sucedían en el país; era un niño muy preguntón”.

Sus inicios

José Antonio Meade cursó el jardín de niños y la primaria en el Colegio Olinca, que estaba sobre Altavista, en San Ángel.

María Teresa Compeán de Carrera, fundadora del Colegio Olinca, dijo que Meade era “un muchacho siempre respetuoso, pero muy firme en sus determinaciones. Siempre dispuesto a escuchar, pero siempre analítico, siempre asumiendo lo que podía enriquecer su punto de vista, pero nunca cediendo a la presión de nada ni de nadie”.

En ese época la familia del candidato presidencial vivía en Las Águilas, en la calles de Cañada, muy cerca de la parroquia de Inmaculada y San Pío.

La secundaria y la preparatoria las terminó Meade en las instalaciones del Olinca en Periférico Sur.

Tan le ha gustado la política a Meade, que compitió por la dirigencia de la sociedad de alumnos en la UNAM, cuando estudió Derecho, y también en el ITAM le entró a la grilla cuando estudiaba Economía, licenciatura que obtuvo con mención honorífica.

Fue en el ITAM donde se hizo amigo de Luis Videgaray, actual secretario de Relaciones Exteriores, y del senador panista Ernesto Cordero, actual presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República. Meade, como Videgaray, fue alumno de Pedro Aspe, secretario de Hacienda con Salinas de Gortari. Pero ahí también se hizo muy amigo de Gerónimo Gutiérrez, actual embajador de México en Washington y subsecretario de Gobernación  en la administración de Calderón.

Quienes han seguido la carrera de Meade lo consideran un acucioso observador y analista, fundamentalmente por las enseñanzas de su padre, también abogado y economista de la UNAM, exfuncionario de Industria y Comercio, del Infonavit, de Hacienda, del Banco Obrero y del Banco de México (de donde tiene poco tiempo de haberse jubilado). Actualmente es presidente de la Fundación UNAM.

Dionisio Meade —originario de San Luis Potosí, donde se afincó Joaquín Meade, originario de Dublín—, le heredó a su primogénito (tiene otros tres hijos varones, Juan Pedro, Lorenzo Joaquín y Pablo) todas sus relaciones políticas. De hecho, al primer político que Meade conoció fue a Galindo Quiñones, a quien Meade le llama “ambassador” y es su consejero político.

En el primer entorno laboral y afectivo de Meade están José Antonio González Anaya, actual secretario de Hacienda, y Mikel Arriola, exdirector del IMSS, aspirante a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México y ahijado de bautismo de los padres de Meade.

Tanto González Anaya como Arriola trabajaron con Meade cuando éste fue subsecretario de Ingresos y ahí los tres empezaron a relacionarse con mucha gente de la política nacional.

Prueba de esa red de amistades de todos los colores y los signos políticos está en las taquizas que acostumbra organizar Meade cada año, el día de su cumpleaños, en la casa de sus papás, en el barrio de Chimalistac, muy cerca del Parque de la Bombilla, en la casa que fue del abuelo José Kuribreña, donde llegan a reunirse hasta 500 personas. El pasado 27 de febrero, la taquiza por el cumpleaños 49 de Meade levantó polvo. Ahí estuvo Diego Fernández de Cevallos, personaje de primer nivel que apoya a Ricardo Anaya, candidato del PAN-PRD-MC.

A Meade le gusta el toro, el jai alai, el beisbol, que lo ha jugado, igual que futbol. Él y su familia son católicos y no lo esconde ninguno. De hecho, Denis, como le dicen cariñosamente al papá de Meade, conoció a Carlos Abascal, que fue su jefe en la Secretaría de Gobernación, en una iglesia.

Ahora José Antonio Meade, padre de Dionisio, José Ángel y Magdalena está en una nueva etapa de su vida: buscará ser el Presidente número 65 de México, el 1 de julio.

Vaticinio

Heriberto Galindo recuerda que fue él quien le vaticinó a Meade siendo niño: “tú vas a ser secretario de Hacienda y Presidente de México”. Y también que hace poco un integrante del gabinete de Peña Nieto le dijo: “No tengo duda de que Meade será un gran presidente si gana, pero hay que ayudarlo a que sea un gran candidato”.

CINCO VECES

  • José Antonio Meade ha sido secretario de Estado en cinco ocasiones.
  • Tiene 20 años de experiencia en el servicio público.
  •  Se convirtió en candidato presidencial del PRI luego de que este instituto político reformó el año pasado  sus estatutos para dar paso a un candidato externo, ya que Meade no tenía militancia priista.