El cáncer crece más rápido que la ciencia: la investigación como única defensa
Este panorama explica por qué la investigación científica se ha convertido en la única herramienta real para frenar la epidemia silenciosa
En 2023 murieron 91,562 personas por tumores malignos en México, según el INEGI. Eso significa que una de cada diez muertes en el país estuvo relacionada con el cáncer, que hoy es ya la tercera causa de fallecimiento nacional.
El fenómeno no es exclusivo. En 2022, el mundo registró 20 millones de casos nuevos de cáncer y casi 10 millones de muertes, de acuerdo con la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC). Para 2050, las proyecciones apuntan a 35 millones de diagnósticos anuales.
Este panorama explica por qué la investigación científica se ha convertido en la única herramienta real para frenar la epidemia silenciosa. Cada avance, desde nuevos fármacos hasta terapias personalizadas, tiene un impacto directo en la supervivencia y la calidad de vida de los pacientes.
Avances científicos que cambian la lucha contra el cáncer
En México, hay ejemplos de investigación con impacto real:
- Las doctoras Rocío Grajales Álvarez y Xiaomi Chavarría Arriaga, del IMSS, demostraron que las pacientes con cáncer de mama cuyos tumores presentan más del 10% de linfocitos infiltrantes sobreviven más tiempo libres de enfermedad.
- Desde el Tec de Monterrey, Carlos Ceballos desarrolla modelos tridimensionales mediante bioimpresión 3D que simulan tejidos tumorales, acelerando la evaluación de nuevas terapias.
- En el CINVESTAV, Solangy Marcela Lizcano Meneses identificó combinaciones de inhibidores con efecto antitumoral en modelos preclínicos de cáncer cervicouterino.
Estos esfuerzos nacionales se suman a los avances internacionales que han marcado un punto de inflexión:
- En Estados Unidos, Dennis J. Slamon impulsó la medicina de precisión en cáncer de mama.
- Tony R. Hunter descubrió mecanismos de señalización celular que dieron origen a las terapias dirigidas.
- La inmunoterapia, desarrollada en múltiples laboratorios, ha transformado el pronóstico en cáncer de pulmón y melanoma.
En conjunto, estas investigaciones significan diagnósticos más tempranos, tratamientos personalizados, mayor supervivencia y menores costos para los sistemas de salud.
México: talento sin respaldo suficiente
El país cuenta con investigadores de nivel internacional capaces de producir hallazgos de impacto global. Sin embargo, la escasa inversión pública en ciencia y tecnología dificulta que estas innovaciones se conviertan en práctica clínica generalizada.
Según el Informe General del Estado de la Ciencia, Tecnología e Innovación (CONACYT/SHCP, 2022), el gasto nacional en investigación representó apenas 0.31% del PIB en 2021, una de las cifras más bajas desde 2008. La OCDE y la UNESCO coinciden en que México destina de forma sistemática menos del 0.5% de su PIB a I+D, muy lejos del promedio de la organización (2.7%) y de la meta mínima internacional del 1%.
Esa brecha explica por qué, a pesar del talento científico, los pacientes mexicanos siguen enfrentando diagnósticos tardíos y un acceso limitado a terapias innovadoras que en otros países ya forman parte de la atención estándar.
Ciencia que se traduce en esperanza
El Día Mundial de la Investigación en Cáncer, conmemorado cada 24 de septiembre, recuerda que la ciencia no es un lujo, sino una necesidad urgente. Todas estas acciones, desarrolladas en México y en el mundo, han sido reconocidas por organismos nacionales e internacionales, confirmando que el camino está trazado. La cuestión es si México quiere permanecer como espectador o asumir el papel de protagonista en la lucha global contra el cáncer.
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