Caminos de sangre: extorsiones, falsos retenes y multas impagables, un viacrucis

Falsos retenes, extorsiones y cobros ilegales convierten cada viaje en una amenaza constante

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Imagen captada por cámara de seguridad interior donde se observa a un transportista cubriéndose la cabeza mientras un hombre armado lo amenaza desde la ventana del vehículo; fecha en pantalla indica el momento del asalto. Fotografía: Especial
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Transportista sentado al interior de su tráiler, concentrado antes de salir a carretera; al fondo se observan unidades estacionadas. La imagen transmite la rutina y vulnerabilidad de quienes viven del transporte en México. Fotografía: Cuartoscuro / Graciela López
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Imagen de varios tráileres y camiones avanzando por una autopista rodeada de árboles; representa la actividad diaria del transporte de carga en México y los riesgos que enfrentan los conductores en rutas de alta densidad vehicular. Fotografía: Cuartoscuro / Mario Jasso
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Primera caída: interceptados en carretera

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Gráfico editorial titulado “Primera caída: Asalto / secuestro exprés” con una imagen de cámara de seguridad donde sujetos armados irrumpen en la cabina de un tráiler, acompañada del texto: “Ser interceptados por sujetos armados, sólo es la primera caída en el viacrucis”. Fotografía: Especial

Ser interceptados por sujetos armados es apenas el inicio del viacrucis que viven los transportistas al salir a carretera. Así lo describe Alfonso Sánchez, quien ha manejado unidades pesadas desde hace 16 años.

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Captura desde una dashcam que muestra un bloqueo en carretera durante la noche; varios vehículos detenidos y una persona corriendo entre ellos, reflejando la tensión de los retenes falsos que enfrentan los transportistas. Fotografía: Especial

Uno desafortunadamente sale para buscar el pan de cada día con el afán de regresar a su casa, desafortunadamente el peligro máximo es que ya no regrese”, expresó Alfonso Sánchez.

El equipo de Investigaciones Excélsior acompañó a Alfonso en un recorrido desde la caseta de Tepotzotlán hacia Querétaro. En el trayecto se observaron tres unidades de la Guardia Nacional, pero solo una patrullaba en carretera. Alfonso señaló que la vigilancia en carreteras es escasa y, en ocasiones, ilegítima.

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Transportista de pie frente a un tráiler rojo, con expresión seria; detrás de él hay otros vehículos de carga estacionados en un corralón, representando la inseguridad y dificultades que enfrentan los operadores. Fotografía: Especial

Los falsos retenes se utilizan para cometer asaltos donde el objetivo es tanto la mercancía como la unidad. Muchos transportistas sospechan de complicidad entre delincuentes y autoridades, dado que las unidades robadas suelen aparecer rápidamente sin que se haya hecho un reporte formal.

Segunda caída: recuperar las unidades

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Gráfico editorial titulado “Segunda caída: Pagar mordidas para liberar unidad” con imagen de un tráiler detenido por policías sobre una carretera al atardecer, acompañado del texto “Los cobros excesivos van desde los 180 mil hasta más de 300 mil pesos”. Fotografía: Especial

Cuando se reporta el robo de una unidad, esta suele ser arrastrada al corralón. Para recuperarla, los empresarios enfrentan cobros que van desde 180 mil hasta más de 300 mil pesos, siendo el primer pago destinado a servidores públicos.

Un empresario anónimo explicó que en Puebla el proceso de liberación puede tardar hasta seis meses. Para acelerar trámites, suelen pagar entre 30 y 35 mil pesos en "mordidas" a peritos y ministerios públicos, lo que representa una pérdida económica significativa.

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Tráiler rojo y tráiler blanco estacionados en un corralón a cielo abierto; ambos con logotipos de empresas de transporte, simbolizando los vehículos que son recuperados tras robos en carretera. Fotografía: Cuartoscuro / Graciela López

Tercera caída: un negocio redondo para las autoridades

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Gráfico editorial titulado “Tercera caída: Pagar grúa y corralón, recibir unidad desmantelada” con imagen de un tráiler blanco detenido, patrullas municipales al fondo y el mensaje: “Aunque realicen los pagos que van desde 180 mil hasta 220 mil pesos no se tiene certeza de que la unidad esté completa”. Fotografía: Especial

Después de liberar la unidad, los transportistas deben pagar por el arrastre y estadía en el corralón, con costos entre 180 mil y 220 mil pesos. Además, muchas veces las unidades son devueltas desmanteladas, sin garantía de su estado original.

Tanto en carretera como en oficinas gubernamentales, los empresarios enfrentan robos y extorsiones sin protección alguna. “Esta falta de seguridad no nada más es por el hecho de que sean pérdidas materiales, las vidas humanas no tienen un costo”, declaró Alfonso Sánchez.

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Inseguridad institucionalizada y respuesta gubernamental

La inseguridad en carreteras mexicanas ha aumentado. Según el SESNSP, entre enero y abril de 2025 se registraron 2 mil 118 robos a transportistas, más del 85% con violencia. Las entidades más afectadas son Estado de México, Puebla, Guanajuato y Michoacán.

El uso de falsos retenes con unidades clonadas de cuerpos de seguridad ocurre principalmente en tramos sin vigilancia. La Canacar reporta que seis de cada diez robos están relacionados con estos retenes.

Organizaciones como la ANTP han denunciado que los costos para liberar unidades robadas y llevadas a corralón pueden superar los 300 mil pesos. Esto incluye pagos no oficiales exigidos por funcionarios, lo que perpetúa la corrupción.

En mayo de 2025, el Gobierno Federal anunció un operativo conjunto entre la Guardia Nacional y la Sedena para vigilar 25 corredores prioritarios. No obstante, representantes del sector consideran que la medida sigue siendo insuficiente y reactiva.

Caminos de sangre: la creciente inseguridad doblega al transporte de carga

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«pdg»