Tradiciones: Una fiesta sobre las trajineras de Xochimilco
Una de las actividades más famosas de la Ciudad de México, los paseos por los canales de Xochimilco nos remontan a las chinampas mexicas y nos invitan a una celebración
CIUDAD DE MÉXICO.
Un paseo obligatorio para los que viven en la Ciudad de México, los visitantes y extranjeros es definitivamente una visita a Xochimilco y cualquiera de sus canales para disfrutar una tarde en una de las trajineras.
Xochimilco es un paseo para cualquier familia, parejas, grupos de amigos, cualquiera que quiera vivir un poco de la experiencia de navegar sobre uno de los lagos donde se establecieron los mexicas.
Llegar a Xochimilco puede parecer toda una osadía, ya que se encuentra a las afueras de la Ciudad de México, pero desde que uno entra a sus calles, se puede dar cuenta que fue transportado a un lugar donde parece que el tiempo no corre, y lo ‘típico mexicano’ se encuentra en su máxima expresión.
Después de llegar a cualquiera de sus embarcaderos, llega la hora de elegir la trajinera, todas tienen un nombre -la mayoría de las veces de mujer- al frente con un arco floral, mientras que las embarcaciones están pintadas con colores brillantes y vivos, un preludio de la fiesta que se espera.
Una vez que se eligió la trajinera -ya sea del nombre Lupita, María, Bonita, Ana, México, Xochimilco y muchos más- llegó el momento de comenzar el viaje sobre los canales de Xochimilco, como alguna vez los hicieron los antiguos pobladores de esta zona y Tlahuac para comerciar a través de los canales que caracterizaban a México Tenochtitlán.
En la mayoría de las visitas, se lleva comida y bebidas, pero es muy común encontrar chinampas de menor tamaño recorriendo el canal vendiendo alimentos como elotes asados, bebidas, flores, artesanías y hasta mariachis se pasean por los canales para deleitar a los que quieran con una o más canciones.

Ya sea para celebrar cumpleaños, graduaciones, reuniones familiares o un simple paseo de fin de semana, Xochimilco es un clásico que sin lugar a dudas llama la atención por su singularidad, y no hay día que este lugar no se encuentre abarrotado de grupos de gente que solo quieren pasar un buen rato mientras navegan por la tranquilidad de los canales, acompañados siempre de buena actitud y fiesta.
Esta zona se convirtió en un atractivo turístico hasta 1920 que se construyeron los embarcaderos y se reforesto el bosque de Nativitas, creando un ambiente más cálido y atractivo para los visitantes.
Xochimilco mantiene tradiciones como ‘La flor más bella del ejido’, pero también se moderniza y permite la entrada a la famosa ‘isla de las muñecas’, cuya fama creció en 1950 y permite visitar esta zona de los canales, donde la gente puede observar un sinfín de muñecas abandonadas y colocadas en los árboles, que da un aspecto tenebroso y lúgubre, pero que le da emoción al paseo lacustre.
Aunque se han hecho otras versiones en algunas zonas del país como Cancún, Xochimilco siempre tendrá un lugar especial en cada uno de los mexicanos que han disfrutado este lugar, no importa si es un buen o mal recuerdo, forma parte de nuestra memoria de México y eso le da un toque más especial.
fbp
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