Diego Cruz, el Porky que creyó debía ser juzgado en España

Para Diego la solución fue dirigirse hacia España, pues al tener pasaporte ibérico creía que debía ser juzgado allá, en donde se refugió, argumentando ir a estudiar Finanzas

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Diego Gabriel Cruz Alonso, ante autoridades españolas.
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Diego Gabriel Cruz Alonso, ante autoridades españolas.
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Imagen difundida por la PGR.
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Las protestas.
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CIUDAD DE MÉXICO. 

Vuelve a México Diego Gabriel Cruz Alonso, el Porky que decía que por contar con pasaporte español debía ser juzgado allá. 

Diego Cruz, mitad mexicano y mitad español, el que huyó hasta Madrid tras inscribirse en una escuela, y se dispuso a hacer vida a la europea, quien ha repetido mil veces que es ‘cien por ciento inocente’ y ha acusado al padre de la víctima de amenazarlos con un arma de fuego y de extorsión, vuelve a México para enfrentar los cargos que se le imputan ante el presunto abuso sexual en agravio de la menor Daphne Fernández. Le espera un juicio por pederastia tumultuaria, y entre 20 y 40 años de prisión. 

‘Los Porkys de Costa de Oro’ son señalados de abusar sexualmente de Daphne, una joven menor  de edad, en enero de 2015. El padre de la joven los denunciaría hasta cuatro meses después. 

Los nombres de los agresores son Enrique Capitaine, Diego Cruz, Jorge Cotaita y Gerardo Rodríguez. Y su caso se hizo público hasta que el padre de la agraviada difundiera una carta y una serie de videos donde los chicos supuestamente ofrecían disculpas. 

Una vez que el caso salió a la luz, los inculpados prepararon huir. Para Diego la solución fue dirigirse hacia España, pues al tener pasaporte ibérico creía que debía ser juzgado allá, en donde se refugió.

Y efectivamente, una vez capturado, buscó ser apoyado por la justicia de aquel país, apelando a su nacionalidad española. 

Diego fue detenido en Madrid cuando salía de una residencia universitaria, acusado de pederastia por agresión sexual. Su detención se llevó a cabo en junio de 2016 y en octubre se realizó la comparecencia, en donde negó los hechos y dijo que son ‘mentiras de las que no hay pruebas’. 

Su defensa dijo que no podía ser extraditado por ser ciudadano español y pusieron en duda que las prisiones en México puedan resguardar la integridad de Cruz Alonso. 

Sin embargo, los magistrados desecharon sus argumentos y determinaron que fuera extraditado a nuestro país. Diego rompió en llanto. 

RODEADO DE LUJO 

Diego Gabriel Cruz Alonso fue hallado en España donde se hacía llamar ‘Gabriel Alonso’ y vivía en la exclusiva residencia de estudiantes ‘Mi Casa Inn’, en donde el costo de las habitaciones inicia desde los 600 euros al mes (casi 14 mil pesos). Hijo de Héctor Cruz y Gabriela Alonso, ha estado acostumbrado al lujo desde, Veracruz hasta el dia que lo apresaron en Madrid. 

Quienes convivieron con él, aseguran que pagaba todo en efectivo, contaba con escolta y chofer; además de que vestia ropa de diseñador y disfrutaba de diversas y costosas fiestas. Como cualquier joven de su posición social. 

A pesar de ser un prófugo de la justicia logró inscribirse a un curso de finanzas en la Universidad Europea. En México asistía a la Universidad del Valle de México (UVM) donde estudiaba Negocios. Antes de ello había recibido una educación católica, en el Instituto Rougier de Veracruz, escuela a la que también asistió Daphne. 

Medios españoles y mexicanos han reportado que gustaba de los toros y el futbol, incluso asistió a partdidos del torneo de la Champions; mientras en México se le buscaba para ser juzgado, él se divertía en bares, bebía vodka y bailaba ‘reggaeton’.  

A decir de ‘El Porky’ y su abogado, Diego se encuentra emparentado con gente del gobierno de Veracruz y su padre se dedica a la construcción.  

POR QUÉ ‘LOS PORKYS’

Los cuatro agresores fueron llamados así como referencia a un caso ocurrido en 2001 donde una banda de chicos, hijos de funcionarios, acostumbraban armar desmanes en antros.

 

SUS OTROS DESMANES 

Armando Ortiz, en el portal de noticias Libertad Bajo Palabra, dio a conocer en el periódico Notiver, el 24 de abril del 2013, que Jorge Cotaita Cabrales había atropellado a Jonathan Peña Yáñez cuando se ejercitaba en el bulevar Ávila Camacho

Cotaita Cabrales conducía en estado inconveniente una camioneta de lujo, y perdió el control, se subió al camellón en el bulevar Ávila Camacho, y bajo sus llantas terminó el ciclista, quien murió por las heridas.

Los padres de Cotaita salieron a su defensa e impidieron que fuera puesto en prisión por homicidio culposo, como lo establece la ley. Jorge Cotaita Rodríguez y Alicia Cabrales Lastra sacudieron las oficinas hasta lograr la libertad de su hijo.

Primer aviso.  

Dos años después, en 2015, la columnista de Notiver, Sandra Segura, publicó sobre los actos deshonestos que un grupo de exestudiantes del Colegio Rougier se encontraban cometiendo.

Trascendía que realizaban constantes violaciones sexuales en contra de varias alumnas de este instituto.

Los padres de familia, cansados de que las autoridades de dicho plantel educativo hicieran caso omiso sobre la situación, alzaron la voz para que el tema saliera a la luz pública. En ese entonces comenzaron a difundirse los nombres de Enrique Capitaine Marín y Jorge Cotitia Cabrales con el apodo de “Los Porkis”.

En mayo de 2015 saltan de nuevo a las páginas policiacas, cuando un alarmante suceso sacude a la conurbación Veracruz-Boca del Río.

El reporte de secuestro de la menor de 16 años, Columba Campillo González, el 6 de mayo del 2015 y localizada muerta dos días después, con visibles muestras de violación sexual, en un terreno baldío, relaciona al grupo de los Porkys como perpetradores del asesinato. 

Pero el entonces fiscal general de Veracruz, Luis Ángel Bravo Contreras, determina que el asesinato fue consumado por Johnny Ruiz Inclán, Jesús Eduardo González Castellanos, Airlington Tonatiuh García, un sujeto que sólo dieron a conocer como Pedro alías “El Yuca” y Rosa Ileana Mortera Trolle, detenida en el estado y ciudad Puebla, supuestamente por ser la autora intelectual. Todos se van a la cárcel pero una extraña sensación de ilegalidad persiste en torno al caso. Las palabras chivos expiatorias quedan en los labios de los veracruzanos. Segunda llamada.

Es el mismo Luis Ángel Bravo Contreras, titular de la Fiscalía General del Estado, quien muestra su incapacidad para, encarcelar a los Porkys de la Costa de Oro. 

Para ese entonces habían aceptado públicamente, por medio de un video, haber sido los actores materiales de dicho acto y le piden “disculpas” a la adolescente por su “error”.

Como la justicia mexicana no los alcanza, Diego Cruz pretendió esconderse en Europa. Tercera llamada; tercera. 

Comienza la huída. 

En Veracruz, la población, cansada, protesta en las calles. 

NO ROTUNDO

El miércoles 26 de octubre de 2016, Diego Cruz se presentó en la Sección Tercera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional de España, donde negó las acusaciones en su contra y  pidió no ser extraditado a México.

Vestido con sudadera y lentes, a las diez de la mañana, hora de España, salió al estrado donde ojeó un escrito, mismo que acabó de leer llorando.

Aseguró ser inocente y apuntó que fue acusado a base  “de mentiras, de las que no hay pruebas”, además de señalar que todo fue una extorsión.

En la audiencia, acusó a Javier Fernández Gómez, padre de la víctima de haber logrado una declaración de culpabilidad “bajo secuestro, extorsión y amenazas de muerte”, con las cuales se les obligó a grabar un video de disculpas, y les pidió cuatro millones de pesos.

Enfatizó que se trató de “un escándalo mediático” para distraer a la ciudadanía, que es cuando surge el apodo de “Porkys de Veracruz” o “Porkys de la Costa de Oro”, y con ello tratar de distraer a la ciudadanía ante tanto “secuestro, extorsión y asesinato” en el país.

Dijo que antes de salir de México acudió cuatro veces al juzgado a declarar y nadie le informó sobre medidas en su contra que le impidieran salir del país.

Nos obligó. No hubo otra opción, dijo que nos mataría después. Había gente afuera de nuestras casas, eran criminales. Fue una elaborada extorsión y los medios de comunicación hicieron eco mediático en medio de unas elecciones", argumentó.

También aseguró que antes de salir de México (el pasado 29 de marzo) había acudido cuatro veces al juzgado a declarar y nadie le informó sobre las medidas en su contra que le impidieran salir del país.

No me fugué, vine a Madrid a hacer un curso en Finanzas, y no tuve esos meses conocimiento de que me buscaran. Pido que se me juzgue con base al derecho y no por mientras. Sé que España no se dejará influenciar y se me dará la inocencia porque no he cometido delito alguno. Amo a mi familia y eso me da fuerzas", dijo Diego, y comenzó a llorar. 

De poco le sirvió. 

Los magistrados españoles no aceptaron los argumentos de la defensa y decidieron que Diego fuera enviado a México, donde debe ser juzgado. 

Pederastia tumultuaria será su juicio en Veracruz.

...Y apenas tiene 21 años.