Lo delata sentimiento paternal; 'El Chapo' pasó Día de Reyes con sus hijas
El Gabinete de Seguridad sabía que su debilidad por las gemelas lo haría salir de su guarida y bajar a la ciudad
CIUDAD DE MÉXICO.
Para el Gabinete de Seguridad, diciembre era un mes clave para la captura de Joaquín El Chapo Guzmán, pues de acuerdo con su perfil sicológico y criminalístico, su nostalgia por la familia, principalmente por sus hijas gemelas María Joaquina y Emali Guadalupe, en esta temporada lo volvía vulnerable.
La decisión de abandonar la sierra del Triángulo Dorado para trasladarse a Los Mochis, Sinaloa, y así pasar el Día de Reyes con sus gemelas de cuatro años y medio, dio pistas a las autoridades para la captura.
El cerco que se había establecido en torno al primer círculo familiar y de seguridad del líder del cártel del Pacífico registró movimientos inusuales en las ciudades de Culiacán y Los Mochis, esta última en el municipio de Ahome.
Por tal motivo se intensifico la vigilancia sobre el domicilio en Los Mochis durante el mes pasado; sin embargo, no llegó a la casa ni en Navidad ni en Año Nuevo, revelaron fuentes cercanas a la investigación.
PLAN FAMILIAR
Guzmán tenía planeado que sus hijas convivieran con él en esa casa, que había sido acondicionada, como otras, para permitir que el capo pudiera huir en caso de ser localizado.
Al parecer, esperó a que se relajara la vigilancia, ya que él mismo sabía de su debilidad sentimental por las niñas y esperó a que pasara la primera semana del año para estar con ellas para el Día de Reyes, justo cuando se comenzó a detectar movimiento en el inmueble.
Fuentes del Gabinete de Seguridad del gobierno federal revelaron que uno de esos seguimientos estuvo dirigido a Emma Coronel Aispuro, actual esposa de El Chapo, con quien procreó un par de gemelas, que nacieron en el sur de California, Estados Unidos, en septiembre de 2011.
La mujer con sus dos hijas se movilizó entre Culiacán y Los Mochis, hasta el punto en donde el padre de las niñas logró pasar con ellas los primeros días del mes.
ABANDONAR LA GUARIDA
La labor de inteligencia hecha por el grupo abocado a su recaptura tenía como base las costumbres del líder del cártel del Pacífico, y sobre todo su apego familiar, la única aparente razón para abandonar su escondite en el llamado Triangulo Dorado.
Guzmán sabía de los riesgos, pero aún así tenía una razón poderosa para bajar de las sierra e instalarse en la zona mochiteca, donde también se sentía seguro.
De acuerdo con las investigaciones el arribo de El Chapo a los Mochis desde su guarida fue planificado meses antes; no se escatimó en gastos, como siempre, para que todo estuviera a su gusto, pero sobre todo para garantizarle que podría huír, como ya lo había hecho antes de se segunda captura en una zona residencial de Culiacán, a principios de 2014.
BAJO PERFIL
En esa ocasión el capo no huyó a la sierra, se fue a Mazátlan, donde finalmente fue capturado por segunda vez. La razón: no había convivido con sus hijas, y necesitaba tiempo con ellas, de ahí que bajó el perfil y relajó su seguridad para no llamar la atención.
Esta debilidad de El Chapo fue capitalizada por el grupo de inteligencia que sabía que tarde o temprano el amor de padre haría que cometiera un error.
Tras su escape del Centro Federal de Readaptación Social número 1, Altiplano, la noche del 11 de julio de 2015, el líder del Cártel de Pacífico se dirigió a la zona serrana ubicada en la región conocida como “Triángulo Dorado”, en los límites de Sinaloa, Durango y Chihuahua.
Equipos de inteligencia de las Fuerzas Especiales de la Secretaría de Marina-Armada de México (Semar), encabezaron la investigación en coordinación con la Dirección de Inteligencia de la Policía Federal y el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), para la recaptura del evadido.
Como lo explicó la titular de la Procuraduría General de la República (PGR), la noche del viernes 8 de enero pasado, desde dos días antes se detectaron movimientos inusuales en un inmueble ubicado en la colonia Scally, de Los Mochis, punto principal de uno de los seguimientos realizados por los investigadores.
“A partir del 6 de enero, se comenzaron a observar movimientos inusuales dentro de la rutina diaria de ese domicilio, destacando el arribo de un vehículo en la madrugada del día 7. Los indicios recabados en campo y las tareas de inteligencia, dieron la certeza de que el delincuente Guzmán Loera se ubicaba en el interior de dicho inmueble.”


