El día que Calles se quedó solo
El fin del Maximato inició con una entrevista en la que el caudillo denostó el “ala izquierda” formada en la Cámara de Diputados, lo que Cárdenas tomó como un desafío
CIUDAD DE MÉXICO, 10 de junio.- El 10 de junio de 1935, Plutarco Elías Calles sentía que su poder era retado por las huelgas, centrales obreras que alcanzaban un grado de protagonismo nunca antes visto y por un grupo de diputados autodenominado de “izquierda” y quiso apretar tuercas.
Convocó a un grupo de senadores a su casa en Las Palmas, en Cuernavaca. Era el apogeo del Callismo, y él era la personificación del caudillo encumbrado tras la Revolución. En esa entrevista desató acontecimientos que desembocaron, diez meses después, en su destierro de México.
En esa reunión habló, con su franqueza de hombre norteño, ajado en los campos de batalla y acostumbrado a ejercer el poder, ya fuera en la Presidencia o tras bambalinas.
La conformación del ala de izquierda dentro de la Cámara de Diputados le inquietaba. Le parecía que la labor de esos legisladores era “pérfida”, no contaba con algún “elevado propósito”, y sólo buscaban “la conquista de influencia para sus intereses bastardos”, que atraerían “graves y desastrosas consecuencias”, y no le “alcanzaban los calificativos” para referirse a ellos.
En esos días en todo el país estallaban huelgas de ferrocarrileros, mineros, tranviarios, profesores; las universidades estaban en ebullición. Era el surgimiento de un México menos rural y bélico y más industrializado, urbano e instruido.
Calles mandaba un mensaje al presidente Lázaro Cárdenas a través de los periódicos: “Tenemos 21 años de tratarnos continuamente y nuestra amistad tiene raíces demasiado fuertes para que haya quien pueda quebrantarla”.
Pero aquello fue demasiado para Cárdenas del Río.
Tras la publicación de los detalles de la entrevista el 12 de junio, el país se envolvió en un momento de decisión.
Cárdenas dio a conocer una carta el mismo 12 de junio, que fue publicada el día 13 en todos los diarios, en la que exhortaba a “todos los hombres de la Revolución a que mediten honda y sinceramente cuál es el camino del deber”.
El 14 de junio fue publicada una carta del presidente Cárdenas en que anunciaba la renuncia de todo su gabinete “con el propósito de orientar la marcha del gobierno federal”, y un día después tuvo en su escritorio la renuncia de Pascual Ortiz Rubio, presidente del Partido Nacional Revolucionario, antecedente del actual PRI, fundado por Calles.
Además de la adhesión de las centrales obreras, universidades, diputados y senadores, Cárdenas recibió el día 15 el respaldo de la milicia.
Calles se quedó solo.
El día 16, el caudillo fue derrotado por el México que él mismo ayudó a construir.
Dio a conocer una carta en la que aseguraba que “esas declaraciones mías —que se hicieron públicas— no las dictó interés personal alguno, y con ellas solamente traté de orientar la acción de mi partido hacia, lo que me pareció el bien para el país (…) desgraciadamente pudieron servir para creerse que aspiro a una intervención en la cosa pública, que no he tenido ni deseo tener”.
Y concluyó: “Me alejo dejando toda la responsabilidad de la cosa a quienes la tienen”.
El martes 18 de junio, Plutarco Elías Calles partió de la Ciudad de México acompañado de colaboradores, de su hijo Manuel y una camarera. Arribó al Puerto Central Aéreo de Balbuena, donde se habían reunido decenas de funcionarios públicos, personajes políticos y amigos.
Plutarco Elías Calles llegó a la terminal aérea a las 07:15 de la mañana, saludó a los presentes y abordó la nave que lo llevaría fuera de la Ciudad de México.
Primero hizo escala en el aeródromo Las Juntas, en Guadalajara, a donde arribó a las 09:20 horas. Bajó del avión, tomó una taza de café y saludó a colaboradores y amigos, para después seguir su vuelo hacia a Mazatlán y, finalmente, a Navolato, Sinaloa, a donde arribó a las 12:36 horas. De ahí se dirigió en automóvil a su rancho El Tambor.
Diez meses después, el 6 de abril de 1936, una carga de dinamita voló un puente por el que cruzaba el tren Veracruz- Ciudad de México.
Se acusó que Calles estaba detrás del atentado y el 11 de abril fue arrestado para ser exiliado el día 12..


