Los estados que más y menos votan en el país
En Yucatán sufraga más de 70% de los ciudadanos, mientras que en Apatzingán, Michoacán, 46% de los electores acude a las urnas
Yucatán
En dos de los 300 distritos electorales se registró la participación más alta del país: ambos están en la península y en ellos hubo 19% más asistencia a las urnas que la media nacional
CIUDAD DE MÉXICO, 3 de mayo.-Días después de la elección presidencial de 2012, entre académicos, politólogos y especialistas electorales llamó la atención un dato significativo: Yucatán se ubicó como la entidad con la votación más elevada del país, con un rango de participación de 70%.
En esa tendencia destacaron los distritos federales I y V de la entidad, que se confirmaron como los de mayor asistencia a las urnas en el país, con una tasa de participación 19 puntos porcentuales arriba de la media nacional.
¿A qué puede atribuirse que Yucatán y dos de sus distritos registraron la más alta votación del país? ¿Qué factores políticos, económicos, sociales, históricos y demográficos incidieron en estos resultados? ¿Qué elementos marcan la diferencia entre el distrito más votado y el de menor votación?
En el Distrito I votaron 201 mil personas de un listado nominal de 231 mil electores. Considera más de dos mil 800 comunidades rurales y municipios de importancia histórica.
Efraín Poot, investigador de la Universidad Autónoma de Yucatán y hoy consejero electoral, explica que en ese distrito están Valladolid y Peto, punto de referencia geopolítico para las comunidades mayas, así como Tizimín, Espita y Panabá, que se consolidaron en las últimas décadas como puntales de la actividad ganadera, tras el desplome de la producción del henequén. El resto de los 33 municipios de la zona combina actividades económicas diversas, entre ellas la industria de la construcción y la hotelería.
El Distrito V, cuya cabecera es la ciudad de Ticul, que comprende 33 municipios y 504 localidades rurales, añade Poot, votaron 214 mil electores de 258 mil registrados en las listas nominales. Abarca una región de 12 mil kilómetros que incluye los municipios costeros del noroeste, comunidades henequeneras del centro del estado y otros dedicados al cultivo de frutas, cítricos y hortalizas.
Retorno o acarreo
En entrevista con Excélsior, la doctora Gina Villagómez Valdez, una de las expertas más reconocidas en el área electoral, investigadora social de la Universidad Autónoma de Yucatán, plantea tres hipótesis que explicarían la alta votación en estos dos distritos.
Si se toma en cuenta la densidad demográfica, subraya, no existe razón para pensar que a mayor población es mayor la participación; con un padrón electoral mayor, en los municipios de Progreso, Tizimín o Kanasín no hubo altos índices de participación electoral.
La doctora Villagómez plantea una primera hipótesis, aunque muy débil: que Valladolid y Ticul, cabeceras municipales de los distritos electorales I y V, representan a una población urbana con mayor conciencia política.
Una segunda hipótesis, más cercana a la realidad, según la también coordinadora de Sociedad en Movimiento, Capítulo Yucatán, es que en estos dos municipios hay un alto índice de migrantes que volvieron a su población de origen después de la crisis de 2009.
Ticul tiene una alta migración a Estados Unidos, particularmente a California, y principalmente de gente joven que tuvo que volver a Yucatán al contraerse el empleo en el vecino país por la crisis.
“No tengo los datos del saldo migratorio en estos años, pero el retorno de trabajadores fue notorio en la región sur del estado y, sobre todo, en Ticul, que se caracteriza por tener cadenas de migrantes de donde se obtienen importantes remesas”.
Dice que este fenómeno migratorio se observó en algunos estudios que reportan grupos de jóvenes con alta influencia de la cultura estadunidense en su forma de vestir, diversos consumos culturales como la música y otros, como alcohol, drogas y pertenencia a bandas juveniles.
“Pero el alto índice migratorio del distrito también puede ser motivo para que la población mayor y adulta mayor participe más en el periodo electoral y la ausencia de jóvenes refleje mayor índice de participación”.
En Valladolid sucede algo similar. Uno de los estados con mayor oferta de empleo es Quintana Roo y la cercanía de Valladolid ha generado una importante migración a la zona hotelera más importante del país.
Debido a la crisis de 2009 también ocurrió un importante retorno de jóvenes, por la contracción del empleo y el cierre de empresas extranjeras en Cancún y Playa del Carmen.
En la alta votación del distrito también pudo haber influido, dice, el turismo electoral, practicado por el PRI, que en las dos últimas elecciones logró desplazar importantes contingentes de votantes yucatecos a sus comunidades de origen para las elecciones. Este fenómeno fue ampliamente registrado por los medios de comunicación. El PRI promovió el acarreo de yucatecos que trabajan en Quintana Roo para que registraran su residencia en el estado vecino.
La investigadora afirma que una tercera hipótesis, la más certera y difícil de comprobar, es que se trata de distritos con un alto control del padrón de votantes por parte del PRI, que pudo hacer acarreo, compra y coacción del voto y hasta relleno de urnas, al tratarse de poblaciones con poco control por parte de los partidos de oposición.
“En Valladolid, particularmente, existe una alta participación política y empresarios candidatos que han logrado incorporar fuertes cantidades de dinero en periodos electorales, obteniendo mayor afluencia de votantes. El apoyo gubernamental preferencial se observó en Valladolid durante el periodo de Ivonne Ortega cuando se distribuyeron beneficios a adultos mayores (Programa Reconocer) sólo en ese municipio en 2010 a pesar de que existían otros municipios de alta marginalidad que no fueron atendidos”.
Yucatán, el electorado más participativo
Para este 7 de junio, Yucatán tiene una lista nominal de un millón 446 mil personas; la entidad se destaca por tener la población que más acude a las urnas, principalmente en dos distritos electorales, el I y V, con cabecera en Valladolid y Ticul, respectivamente.
Para estas elecciones se mandaron a imprimir 4.5 millones de boletas para la elección de 106 presidentes municipales, 25 diputados locales, de los cuales 15 son de mayoría y 10 de representación proporcional, y cinco diputaciones federales. En el proceso se registraron diez partidos.
Fernando Balmes Pérez, vocal ejecutivo de la Junta Local del Instituto Nacional Electoral (INE), explicó que Yucatán es uno de los tres primeros estados en tener integrada su Lista Nominal.
Aclaró que los ciudadanos acuden a las casillas porque en el estado la votación es libre y la conciencia cívica es muy alta, aunado al clima de seguridad que se vive.
Destacó que los distritos I y V se han destacado por tener una votación bastante participativa, misma que el INE documentó en las elecciones pasadas; quienes más votaron fueron las mujeres.
El Distrito I está integrado por 33 municipios y abarca 50% del territorio de la zona oriente. La Lista Nominal es de 257 mil 71 inscritos, de los que 127 mil 358 son hombres y 129 mil 713 mujeres. En las próximas elecciones se instalarán 456 casillas.
Héctor Espínola Gil, presidente de la Junta Distrital 01, comentó que la gente rural es la que más participa.
“Son varios factores, es un distrito tranquilo, las elecciones anteriores han transcurrido sin incidentes graves y eso le da confianza a la ciudadanía para salir a votar; es un distrito rural, donde la gente de campo tiende más a participar que la de ciudad”.
El Distrito V tiene una lista nominal de 283 mil 554 ciudadanos, de los que 142 mil 403 son mujeres y 141 mil 141, hombres. Se instalarán 481 casillas.
Sergio Iván Ruiz Castellot, vocal del INE en Ticul, indicó que “el municipio es rural, los municipios son pequeños y en 2012 se dio por primera vez elecciones concurrentes, estatales y federales, que provoca mayor expectación.
Las autoridades electorales esperan que en junio de 2015 los yucatecos acudan a votar copiosamente.
-Flor Castillo
Michoacán
Factores sociales, económicos y políticos, a los que se añade hoy la violencia, han incubado por años el abstencionismo en la Tierra Caliente, con especial énfasis en Apatzingán
Cuando se terminaron de contar los votos en las elecciones presidenciales de 2012 y se anunció que el Distrito 12 de Michoacán, en la zona de Apatzingán, era la región más frágil del país en número de votos, casi a nadie sorprendió. En el fondo de una aguda anemia electoral subyacían factores históricos, sociales, políticos y económicos incubados durante décadas.
Los comicios en los que se eligió Presidente al priista Enrique Peña Nieto confirmaron la delicada condición de estados como Chiapas y Guerrero, enfermos de una larga apatía electoral. Pero en ninguno de ellos era tan grave como en el distrito con cabecera en Apatzingán, en el corazón de la Tierra Caliente: la votación apenas llegó a 46% de la lista de potenciales electores, lo que lo situaba 16 puntos porcentuales por debajo de la media nacional, la cual se ubicó en 62% de la Lista Nominal.
La elección presidencial de 2012 llevó a las urnas a 111 mil votantes en el Distrito 12, una región de aproximadamente 220 mil habitantes que incluye a los municipios de Aguililla, con 16 mil habitantes; Buenavista, 42 mil; Parácuaro, 25 mil; Tancítaro, 29 mil; Tepalcatepec, 22 mil; Aquila, 23 mil; Coahuayana, 14 mil; Coalcomán, 17 mil; Chinicuil, cinco mil, y Peribán, 25 mil.
Para el politólogo José Antonio Crespo, la circunstancia del Distrito 12, con cabecera en Apatzingán de la Constitución, puede ser consecuencia de diferentes factores políticos, sociales e históricos, a los que ahora debe añadirse el grado extremo de violencia en distintas regiones de Michoacán.
“Sería necesario hacer una revisión profunda de distintos elementos, pero Apatzingán y los municipios que conforman ese distrito ha estado sometido en los años recientes a una violencia que antes estuvo presente en Ciudad Juárez y en Tamaulipas, donde había menor participación electoral que en el resto del estado y del país. Donde no existen condiciones de seguridad, como en esta zona, tiende a haber más apatía electoral, ante el miedo de que ocurran disturbios el día de las elecciones”, explica.
Dijo que es posible que exista una relación causal, que no ocurre siempre en todos los municipios inmersos en situaciones de violencia.
Eduardo Nava Hernández, académico de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, ha dedicado años a estudiar la región y la relación entre el comportamiento electoral de sus habitantes y los antecedentes históricos, políticos y sociales de una región que depende en gran medida de una industria agrícola cimentada en la producción de aguacate, limón, chile y jitomate.
Menciona que la fusión cultural de regiones distintas, como el Bajío, la Meseta Tarasca, la Costa y la Tierra Caliente, o la presencia de grupos purépechas, náhuatl y otomí-mazahuas dispersos en distintas partes del estado, conforman un mosaico plural y complejo, acentuado por tendencias contrapuestas, como la convivencia de movimientos libertarios —Independencia, Reforma y Revolución—, personajes como Hidalgo, Morelos y el general Cárdenas, y también bastión del conservadurismo, escenario de luchas religiosas y del movimiento cristero.
“En el estado se mantienen las huellas de un pasado reciente de cacicazgos y corporativismo, por un lado, y también la combinación de una religiosidad tradicional en varios municipios de la Tierra Caliente, una fragmentación que ha condicionado la inexistencia de una ideología empresarial dominante, como en el norte del país. Ese vacío no ha sido llenado por una ideología de izquierda, sino por el discurso oficial en una versión cardenista, como forma política arraigada que ha demostrado ser un buen canal de promoción de las demandas populares en el sistema político.
“No es entonces a través de la lucha electoral, la confrontación entre partidos o la organización de grupos sociales al margen del aparato corporativo del Estado lo que permite promover los intereses de los grupos. Ésta es una posible explicación del bajo nivel de participación electoral”, detalla el académico Nava.
Por separado, la doctora Silvia Gómez Tagle sostiene que la pobre participación ciudadana en el distrito con cabecera en Apatzingán es resultado de la situación que vive no sólo esa región, sino la mayor parte del territorio michoacano, así como otros estados como Guerrero y Tamaulipas, donde se conjuntan las condiciones de violencia y la ausencia de instituciones.
“Lo que pasa es que ahí no hay Estado nacional, hay un vacío de poder y es muy difícil que haya un alto nivel de participación electoral. No sólo es la pobreza, tampoco son únicamente los cacicazgos; se han añadido factores de muchos años provocados por la ausencia de instituciones estatales”.
El corazón de la tierra... de la abstención
Agobiado por la inseguridad y el estigma de ser un municipio dominado por el narcotráfico, Apatzingán es la cabecera distrital con menor votación en el país.
En los últimos procesos federales, el llamado Corazón de la Tierra Caliente no suma ni 50% de participación ciudadana, lo cual se atribuye, además de al clima hostil, a la migración y a la falta de credencial actualizada de los habitantes de 11 municipios del Distrito 12 de Michoacán.
“Hay poblaciones que se van quedando solas, dicen los académicos, que puede ser el motivo de que en los últimos años haya fuerte inseguridad; se habla también de la migración hacia Estados Unidos. Son los dos factores que nos pegan ahí”, dijo Joaquín Rubio Sánchez, vocal ejecutivo de la Junta Local del Instituto Nacional Electoral (INE).
Este abstencionismo, a decir de Rubio Sánchez, siempre ha existido en Michoacán y no sólo en los últimos años, cuando se recrudeció la violencia y la inseguridad en este corredor de la Tierra Caliente y la Costa que abarca el Distrito 12.
“La abstención es en todo Michoacán, siempre hemos estado entre los lugares 32 y 28 en abstención a escala nacional. Para mí el principal responsable es la oferta que hacen los partidos políticos. Si no eres una opción atractiva para los ciudadanos, bueno, no salen a votar; sería como una forma de inconformarse. Si voy a elegir entre ellos, pues mejor no salgo a votar”.
Tampoco es mucha la diferencia entre la votación que recibe este distrito respecto del resto de los distritos federales de Michoacán.
“No es mucha la diferencia entre Apatzingán y los demás distritos. Estamos hablando de uno o dos puntos porcentuales”.
Desde 1991 esa tendencia ha existido. “Seguimos sin saber por qué es de los estados que menos votan. Desde 1991 siempre se ha mantenido muy por debajo de la media nacional de dos a tres puntos; esperamos ahora revertir esta tendencia”, dijo Rubio.
Jiquilpan es el distrito que sigue en baja captación de sufragios en elecciones federales, sobre todo por el tema de la emigración, al ser de los principales expulsores de mano de obra hacia Estados Unidos, de acuerdo con el Instituto Nacional Electoral en Michoacán.
- Miguel García Tinoco
EL EDITOR RECOMIENDA









