La Catedral atesora 500 años de arte
El inmueble del centro capitalino cumple 200 años, pero desde hace cinco siglos comenzó su financiación
CIUDAD DE MÉXICO, 18 de agosto.- La Catedral Metropolitana de la Ciudad de México no es la única festejada a 200 años de su culminación. Tres meses de fiesta reconocerán también los trabajos iniciados en el siglo XVI por diversos arquitectos, pintores, escultores, clérigos y hasta la iniciativa –en su momento– de la monarquía española.
Al igual que al Vaticano, se anunció a la Corona del festejo bicentenario del templo, debido a que cinco siglos atrás los monarcas ibéricos financiaron la primera parte de la construcción. Hace unos días, los reyes Juan Carlos I y Sofía contestaron a la gratitud de la Iglesia mexicana.
El director de Comunicación Social de la Arquidiócesis Primada de México, Hugo Valdemar, resaltó el intercambio de correspondencia postal entre los reyes de España y el arzobispo primado de México, Norberto Rivera Carrera.
“Hubo respuesta. El señor cardenal recibió una carta donde el rey se excusaba (de no asistir al inicio del festejo), sin embargo, estuvo el embajador, que felicitó a la Arquidiócesis por este momento. Del Ministerio del Interior de España llegó también la carta de felicitación”, dijo en entrevista.
Hoy la Catedral es una bóveda de historia. Aunque ni el inmueble ni sus adornos pertenecen al Clero sino al Estado mexicano, la Arquidiócesis de México, el INAH y Conaculta protegen con recelo las piezas que conforman su acervo cultural.
“Cuando se hizo la reforma en 1992, ahora lo que se adquiere para la Catedral sí es ya propiedad privada, pero no hay cosas tan valiosas como las que están en el Catálogo de la Nación. Tenemos, por ejemplo, el relicario donde están las reliquias del beato Palafox, de plata, hecho en Taxco. Ése es un ejemplo”, precisó.
Se contabiliza que desde el Virreinato, cuando el inmueble era de la Iglesia, los arzobispos que gobernaron y protegieron la catedral fueron exactamente 40 jerarcas, aunque oficialmente se reconoce sólo a 34, incluido el actual cardenal Norberto Rivera Carrera.
“El desfase en los datos se debe a que alrededor de seis fueron nombrados arzobispos, mas no llegaron a tomar posesión del hecho”, aclaró el sacerdote.
De la lista de líderes religiosos en la Catedral a través de los siglos, el mitrado que menos tiempo celebró la Eucaristía en el sitio fue Fray Marcos Ramírez de Prado, nombrado arzobispo de México el 15 de diciembre de 1666 y fallecido cinco meses después, el 11 de mayo de 1667.
Caso contrario fue el de Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos considerado el arzobispo que más años gobernó desde “el majestuoso templo”, 28 años, de 1863 a 1891.
Arte en la Catedral.
“¡Mexicum semper fidele, siempre fiel!” fue la frase que marcó la visita del otrora papa Juan Pablo II y que millones de mexicanos recuerdan. Estas palabras fueron pronunciadas en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México.
“Aquí celebró la primera misa el santo padre en nuestro país. Fue el 26 de enero de 1979 a las 13:00 horas”, recordó el sacerdote Hugo Valdemar, quien señaló que los ornamentos que utilizó durante la celebración litúrgica el Papa, próximo a ser considerado santo, son preservados con delicadeza en el edificio, junto con pinturas del siglo XVI y otras obras de arte.
El denominado “tesoro de la Catedral” refiere la existencia de dos mil reliquias y ornamentos antiguos, muchos son resguardados en el Museo Nacional del Virreinato, en Tepotzotlán, Estado de México. Sin embargo, un gran número de piezas artísticas embellece el edificio religioso situado en el corazón del Distrito Federal.
El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) catalogó tan sólo entre retablos, pinturas, esculturas y elementos arquitectónicos 979 piezas, informó a Excélsior el arquitecto Samuel Aguilar Posadas, encargado de la Subdirección de Catálogo de la Dirección General de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural de la misma dependencia.
Al respecto, Hugo Valdemar consideró que una de las “más valiosas de las pinturas que conserva el tesoro de la Catedral de México, es sin duda la que representa a San Juan escribiendo el Apocalipsis que un ángel le dicta. Está firmada por Martín de Vos y es una obra de arte de primer orden”.
Por su parte, la historiadora del arte Elsa Laura Ogaz Sánchez, de Conaculta, resalta que los pintores que se contrataban para la Catedral “eran los mejores en la época”.
Sin ánimos de omitir algún pintor destacado, la maestra en arte reconoció la aportación de Juan Sánchez Salmerón, Cristóbal de Villalpando, Nicolás Rodríguez Juárez, Baltasar de Echave Rioja, Juan Correa, Luis Juárez y José Juárez.
En la técnica de relieve exalta la labor de Manuel de Nava y las esculturas de Clemente Terrazas, además de decenas de obras cuya autoría es anónima.
“Para hacer una escultura no solamente intervenía el gremio de los escultures sino también de los pintores y doradores (quienes cubrían las superficies con oro) por el proceso que fuere una escultura. Entonces era más factible que fueran anónimas”, señaló Ogaz Sánchez.
En tres siglos de construcción fue inevitable que la Catedral se contagiara de diferentes estilos o corrientes artísticas, como el gótico, herreriano, barroco y neoclásico.
“Ya es muy difícil hablar de un estilo nada más a un edificio y sobre todo en la Catedral, porque ahí podemos encontrar desde el plateresco hasta el barroco churrigueresco”, concluyó.
Con cimientos prehispánicos es de las “más hermosas del mundo”.
Construida sobre el templo prehispánico dedicado al Dios del Sol Tonatiuh, en dos capillas interiores de la Catedral Metropolitana yacen los restos del primer emperador de México, Agustín de Iturbide, además del corazón del ex presidente Anastacio Bustamante.
“Es enmarcada por la monumental Plaza de la Constitución y flanqueada por el Palacio Nacional, es una de las iglesias más grandes y hermosas del mundo, sus medidas son de asombro: siete mil metros cuadrados de construcción; 59 metros de ancho; 128 metros de largo por 68 metros de altura; cinco naves y 14 capillas laterales”, escribió el cardenal Norberto Rivera Carrera en su carta de anuncio de festejo del Bicentenario de la Catedral.
El primer documento en el que se informa de la construcción de la Catedral es una cédula expedida en Valladolid, el 8 de octubre de 1536, siendo obispo fray Juan de Zumárraga. Es dedicada a la Virgen María en su advocación de la Asunción a los cielos.
Datos de Conaculta indican que la traza de la Catedral se atribuye a Claudio de Arciniega y el modelo a Juan Miguel de Agüero. Fue terminada por Manuel Tolsá en 1813. Su altura oscila entre 64 y 67 metros.
A lo alto, el campanario es distribuido en dos torres construidas entre los siglos XVII y XVIII, con la participación de los arquitectos Juan Serrano, José Damián Ortiz y Juan Lozano.
Sólo en ocasiones especiales, como la del viernes pasado, en el arranque de los festejos por el bicentenario del recinto, han sonado las 35 campanas con las que cuenta la Catedral Metropolitana.




