Tienen mínima parte de Rectoría

Sólo dominan la planta baja y una reja les impide el acceso al resto del complejo administrativo de la UNAM. La información y documentos sensibles están protegidos.

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Activistas colocaron una mesa y una silla a la que le pusieron una etiqueta con el nombre del rector José Narro Robles, para demandar un diálogo. Foto: Eduardo Jiménez
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CIUDAD DE MÉXICO, 28 de abril.- El edificio de Rectoría de la UNAM está prácticamente resguardado y seguro. Los jóvenes encapuchados sólo tienen acceso a la planta baja y aunque por más de una semana han impedido que 800 empleados ingresen a las instalaciones, el acceso para ellos también es limitado.

El saqueo que han efectuado no llega ni al mezzanine del edificio (primer piso de la torre), por lo que información confidencial y estratégica, así como archivos claves de esas oficinas están protegidos.

“La rapiña que pudieran hacer esos jóvenes no atenta en los demás pisos. Seguramente han sacado equipo de cómputo, objetos personales de los empleados y algunos cuadros, pero nada que ponga en riesgo información confidencial y clave de la institución o la integridad de archivos especiales”, indicó un empleado del edificio.

Desde hace más de una década dentro del vestíbulo de la Torre de Rectoría hay una cortina metálica pasando la puerta principal, la cual siempre permanece enrollada, pero que fue colocada justamente para evitar actos vandálicos como los ocurridos el pasado 19 de abril.

Aunque ese día el personal de seguridad logró bajar esa cortina para resguardar la entrada principal, los encapuchados ingresaron por un costado, donde rompieron un vidrio, para evitar la cortina.

Sin embargo, su ingreso está limitado a la planta baja, donde se encuentra la unidad Coordinadora de Apoyos a los Consejos Académicos de Área, el vestíbulo y un auditorio, por lo que la oficina del rector José Narro Robles está resguardada, al igual que documentos importantes.

Además, los servicios de energía eléctrica y agua fueron cortados, a fin de que no puedan utilizar los equipos de cómputo ni usar los elevadores, y aunque podrían subir por las escaleras, en el acceso a éstas en la planta baja hay una puerta metálica que impide el paso.

El edificio de gobierno de la UNAM está ubicado en la zona más alta de Ciudad Universitaria, “lo cual da una sensación de custodiar el campus”, indica una explicación oficial para las visitas guiadas a la zona central de la UNAM, la cual fue declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, por tratarse de “un conjunto monumental ejemplar del modernismo del siglo XX”.

El edificio se compone de dos estructuras. La horizontal que es la planta baja, donde está la oficina que coordina las reuniones y actividades de las comisiones del Consejo Universitario y es la antigua zona de inscripciones; mientras, la torre tiene 12 pisos, más el mezzanine, donde se ubica la oficina del abogado general, así como otras direcciones que son “el corazón administrativo y académico de la universidad”, consideró el trabajador que pidió omitir su nombre.

De acuerdo con datos de la misma UNAM, el exterior de la Torre está compuesto por tres fachadas de acero y cristal, a fin de resguardar las oficinas centrales de una de las instituciones de educación superior más importantes de América Latina.

Altercado

Ayer sábado, alumnos, profesores, empleados y hasta ex alumnos se acercaron al edificio para demandar a los ocupantes que liberen las instalaciones, lo cual ocasionó diversos altercados entre los encapuchados y quienes se oponen a la toma del edificio.

La mayoría fueron enfrentamientos verbales, a veces con gritos sin que se llegará a los golpes, aunque alrededor del mediodía un joven que dijo ser estudiante de la Facultad de Derecho intentó ingresar a las instalaciones “para ver el estado en el que se encuentran”, y en respuesta, los embozados lo rodearon y taparon con una manta el forcejeo hasta que lograron sacarlo, acusándolo de ser “un porro” enviado por  las autoridades universitarias.

Por la tarde, un grupo de diez jóvenes denominados Universitarios Comprometidos demandó que se devuelvan las instalaciones “inmediatamente”, exigieron la expulsión definitiva de estudiantes ocupantes y aplicar la acción penal contra quienes resulten responsables.

Retrasan pagos y trámites

La toma del edificio de Rectoría no sólo afecta la imagen y el reconocimiento de la UNAM a nivel nacional e internacional su ocupación durante diez días ha impedido el pago a proveedores, retrasa el proceso para la segunda fase del examen de admisión a licenciatura y detiene el registro de pase reglamentado de alumnos de las preparatorias y planteles del CCH de la Universidad Nacional.

El rector José Narro Robles aseveró que la interrupción del desarrollo normal de las actividades del edificio de gobierno y servicios representa una paralización en la operación del presupuesto universitario, así como en el manejo normal de distintos programas de becas.

Y aunque casi mil trabajadores que laboran en ese edificio han tenido que reacomodarse en oficinas aledañas a Rectoría, no pueden laborar con normalidad, ya que con el paso de los días se retrasan trámites escolares y administrativos.

Ejemplo de ello es la afectación al proceso que debe seguirse para la aplicación de la segunda etapa del concurso de admisión, el registro de calificación de los estudiantes, así como el pago de las nóminas atrasadas a trabajadores y académicos de la Universidad Nacional.

Además, están detenidas las distintas reuniones de las comisiones del Consejo Universitario que se realizan diariamente para atender diversos temas que aquejan a la comunidad de esta casa de estudios, así como las de los comités académicos administrativos.

La ocupación de esas instalaciones también perjudica la gestión y operación del presupuesto, así como el manejo de diversos programas de becas y servicio social, junto con la interrupción de trámites legales que debe seguir la Universidad Nacional para el desarrollo de la vida cotidiana de la institución.

El PRD respalda a Narro

El coordinador del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en el Senado, Miguel Barbosa Huerta, expresó que el rector de la UNAM, José Narro Robles, y el Consejo Universitario han actuado con sensibilidad y responsabilidad en el conflicto que han causado manifestantes en instalaciones de Ciudad Universitaria.

También llamó a las autoridades de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y a los manifestantes que tomaron la Torre de Rectoría a resolver sus diferencias a través del diálogo y en el marco de la legalidad universitaria.

“Si entre las personas que mantienen tomada esta instalación existen auténticos universitarios, el llamado al diálogo que en estos momentos se hace desde diversos sectores de la sociedad, tendrá eco”, externó.

Consideró que frente a las acciones de protesta, el rector José Narro Robles y el Consejo Universitario han actuado con sensibilidad y responsabilidad y no se han ido por el camino fácil de la represión violenta que ya enarbolan algunos sectores de la población.

“Resulta preciso expresar y reiterar el apoyo a las autoridades universitarias para encontrar una vía de solución a este conflicto”, refrendó.

Alertó que la toma  coloca a la UNAM en una situación que, de no atenderse adecuadamente, puede generar un proceso de polarización.

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