El zumbido que no cesa: América ante el avance del dengue

Con más de 13 millones de casos en 2024 y cifras en ascenso en 2025, el dengue desafía a los sistemas de salud en toda América Latina

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Ilustración artística de decenas de mosquitos volando sobre un paisaje tropical oscuro, con tonos rojos intensos que simbolizan el riesgo y la letalidad del dengue en América Latina, destacando la magnitud de la epidemia y su impacto en países como México, Brasil y Colombia.
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Imagen dividida en dos: a la izquierda, una ilustración del virus SARS-CoV-2, causante de la COVID-19; a la derecha, un mosquito Aedes aegypti sobre piel humana. La composición compara dos grandes amenazas virales recientes: las enfermedades respiratorias emergentes y los brotes transmitidos por vectores.
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Fotografía en primer plano de un mosquito Aedes aegypti picando la piel humana. Se aprecian sus distintivas rayas blancas en patas y abdomen, y el cuerpo hinchado de sangre. Esta especie es el vector principal del dengue, zika, chikungunya y fiebre amarilla en zonas tropicales y urbanas.
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Macrofotografía de un mosquito Aedes aegypti mientras se alimenta de sangre humana. Se distingue su característico patrón de rayas blancas y el abdomen visiblemente inflamado por la sangre ingerida. Este insecto es el principal vector de enfermedades como dengue, zika y chikungunya en América Latina.
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Composición que muestra medicamentos y una hoja con la palabra “Dengue”, junto con un recorte circular que resalta un mosquito Aedes aegypti. La imagen comunica visualmente que no existe tratamiento antiviral específico para el dengue y que la prevención del vector es fundamental para frenar los contagios.
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El dengue ya no es un problema local ni una enfermedad estacional: se ha consolidado como la epidemia más persistente de América Latina. En 2024, la OPS reportó 13 millones de casos sospechosos y 8.431 muertes en la región. Para 2025, el epicentro sigue siendo Brasil, que concentra el 80% de los contagios —unos 3,2 millones—, seguido por Colombia (97.705 casos) y México (71.959), que atraviesa la peor epidemia de su historia.

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Mapa infográfico de América Latina que muestra en rojo la concentración de casos de dengue en 2024 y 2025. Destaca a Brasil como el país con el 80 % de los contagios, seguido por Colombia y México. La ilustración incluye datos de la OPS y señala la expansión del brote hacia otros países del continente.

El patrón es claro: cada tres o cuatro años los brotes regresan con más fuerza. En 2014 hubo 678 muertes en la región; en 2019, 1.823; en 2024, la cifra alcanzó 8.431. Para 2025, los datos preliminares confirman 1.835 fallecimientos.

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Ilustración que presenta una gráfica con barras de muertes por dengue en América Latina: 678 en 2014, 1,823 en 2019, un pico de 8,431 en 2024 y 1,835 en 2025. El gráfico incluye mosquitos Aedes aegypti sobre un paisaje árido, destacando el patrón cíclico de la enfermedad en la región.

México encarna con crudeza esta fragilidad. Entre 2014 y 2025 acumuló más de 380.000 casos confirmados, con picos que superaron los 125.000 contagios en un solo año. La geografía y el clima hacen del país un terreno fértil para la expansión del mosquito. Basta una temporada de lluvias para que el ciclo se reinicie.

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Infografía que muestra la evolución de los casos confirmados de dengue en México de 2014 a 2025. Se destacan picos críticos en 2015 (32,021), 2019 (46,632), 2023 (54,406) y 2024 (125,160), acumulando más de 380,000 casos en ese periodo. La imagen incluye un mapa con ilustraciones de mosquitos y zonas afectadas.

LOS CUATRO ROSTROS DEL DENGUE

Existen cuatro serotipos del virus y una persona puede enfermar hasta cuatro veces en su vida. La segunda infección suele ser la más peligrosa, porque el organismo reacciona con mayor intensidad y aumenta el riesgo de complicaciones graves.

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Ilustración con los cuatro serotipos del virus del dengue (DEN-1, DEN-2, DEN-3 y DEN-4), acompañados por un mosquito en el centro. La imagen explica que una persona puede enfermar hasta cuatro veces, siendo la segunda infección la más peligrosa debido a la respuesta inmunológica más severa.

El Aedes aegypti, el mosquito transmisor, es mucho más que un vector del dengue. Adaptado a las ciudades y beneficiado por climas cada vez más extremos, también puede propagar zika, chikungunya y fiebre amarilla. Esa capacidad de transmitir múltiples patógenos lo convierte en un enemigo formidable, pero es el dengue el que hoy pone a América en jaque.

 

Ilustración de un callejón residencial durante una lluvia intensa, con charcos y macetas acumulando agua. El gráfico resalta el riesgo de criaderos del mosquito del dengue en ambientes urbanos y enfatiza la importancia de vaciar recipientes semanalmente para evitar la propagación del virus.

 

DEL MALESTAR A LA ALERTA

Los síntomas suelen aparecer entre 4 y 10 días después de la picadura e incluyen:

- Fiebre elevada (hasta 40 °C)

- Dolor detrás de los ojos y cefalea intensa

- Dolores musculares y articulares

- Náuseas, vómitos y erupciones cutáneas

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Gráfico que explica el proceso de infección por dengue: desde la picadura del mosquito Aedes aegypti, los síntomas pueden aparecer entre 4 y 10 días después. La enfermedad puede durar de 2 a 7 días y una segunda infección con otro serotipo puede generar complicaciones más graves.

En casos graves:
- Dolor abdominal persistente
- Sangrado en encías o nariz
- Vómitos con sangre
- Cansancio extremo y signos de shock, justo cuando la fiebre comienza a descender.

 

Gráfico médico ilustrado que muestra los síntomas del dengue, desde fiebre alta y dolor ocular hasta señales de alerta como vómitos con sangre, sangrado nasal, somnolencia, piel fría y shock. Se indica que los síntomas graves aparecen cuando la fiebre desciende, lo cual representa el punto crítico de la enfermedad.

 

QUÉ HACER

- No existe tratamiento específico.

- El manejo consiste en paracetamol, reposo e hidratación.

- Evitar ibuprofeno y aspirina, que aumentan el riesgo de hemorragia.

- La mayoría de los casos se atienden en casa, pero los síntomas graves requieren hospitalización inmediata.

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Ilustración sobre el manejo del dengue: se muestran medicamentos (paracetamol), cápsulas y una botella de agua. Se indica que no existe tratamiento específico, que se debe evitar el uso de AINE como ibuprofeno y que la mayoría de los casos se atienden con reposo e hidratación, salvo casos graves.

Las autoridades insisten: cada gota cuenta. Vaciar recipientes cada semana, tapar tanques y cisternas y mantener los patios limpios no son actos menores: son la primera barrera frente al dengue.

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Imagen con mensaje editorial de cierre sobre el dengue como epidemia continental. Resalta que el riesgo nunca desaparece, incluso tras décadas de combate. Incluye frase destacada: “La amenaza de una crisis mayor está siempre latente”, con fuentes de la OPS y OMS.

La amenaza de una crisis mayor permanece latente. América entera vive bajo el zumbido persistente del Aedes aegypti, un recordatorio de que el riesgo nunca se apaga.

   

 

«pdg»