El zumbido que no cesa: América ante el avance del dengue
Con más de 13 millones de casos en 2024 y cifras en ascenso en 2025, el dengue desafía a los sistemas de salud en toda América Latina
El dengue ya no es un problema local ni una enfermedad estacional: se ha consolidado como la epidemia más persistente de América Latina. En 2024, la OPS reportó 13 millones de casos sospechosos y 8.431 muertes en la región. Para 2025, el epicentro sigue siendo Brasil, que concentra el 80% de los contagios —unos 3,2 millones—, seguido por Colombia (97.705 casos) y México (71.959), que atraviesa la peor epidemia de su historia.

El patrón es claro: cada tres o cuatro años los brotes regresan con más fuerza. En 2014 hubo 678 muertes en la región; en 2019, 1.823; en 2024, la cifra alcanzó 8.431. Para 2025, los datos preliminares confirman 1.835 fallecimientos.

México encarna con crudeza esta fragilidad. Entre 2014 y 2025 acumuló más de 380.000 casos confirmados, con picos que superaron los 125.000 contagios en un solo año. La geografía y el clima hacen del país un terreno fértil para la expansión del mosquito. Basta una temporada de lluvias para que el ciclo se reinicie.

LOS CUATRO ROSTROS DEL DENGUE
Existen cuatro serotipos del virus y una persona puede enfermar hasta cuatro veces en su vida. La segunda infección suele ser la más peligrosa, porque el organismo reacciona con mayor intensidad y aumenta el riesgo de complicaciones graves.

El Aedes aegypti, el mosquito transmisor, es mucho más que un vector del dengue. Adaptado a las ciudades y beneficiado por climas cada vez más extremos, también puede propagar zika, chikungunya y fiebre amarilla. Esa capacidad de transmitir múltiples patógenos lo convierte en un enemigo formidable, pero es el dengue el que hoy pone a América en jaque.

DEL MALESTAR A LA ALERTA
Los síntomas suelen aparecer entre 4 y 10 días después de la picadura e incluyen:
- Fiebre elevada (hasta 40 °C)
- Dolor detrás de los ojos y cefalea intensa
- Dolores musculares y articulares
- Náuseas, vómitos y erupciones cutáneas

En casos graves:
- Dolor abdominal persistente
- Sangrado en encías o nariz
- Vómitos con sangre
- Cansancio extremo y signos de shock, justo cuando la fiebre comienza a descender.

QUÉ HACER
- No existe tratamiento específico.
- El manejo consiste en paracetamol, reposo e hidratación.
- Evitar ibuprofeno y aspirina, que aumentan el riesgo de hemorragia.
- La mayoría de los casos se atienden en casa, pero los síntomas graves requieren hospitalización inmediata.

Las autoridades insisten: cada gota cuenta. Vaciar recipientes cada semana, tapar tanques y cisternas y mantener los patios limpios no son actos menores: son la primera barrera frente al dengue.

La amenaza de una crisis mayor permanece latente. América entera vive bajo el zumbido persistente del Aedes aegypti, un recordatorio de que el riesgo nunca se apaga.
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