Peligra futuro de paz: Rigoberta Menchú
Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz, advirtió que el peligro de una nueva guerra mundial ensombrece y compromete el futuro de paz y de convivencia social

CIUDAD DE MÉXICO.
Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz, advirtió que el peligro de una nueva guerra mundial ensombrece y compromete el futuro de paz y de convivencia social.
Estamos frente a una realidad impactante, que mantiene abiertos sus tentáculos de corrupción e impunidad, de degradación del sistema de justicia y la democracia, que arrasa con toda valoración del ser humano y produce una sensación de cansancio y hartazgo general de la conciencia por esa agresión constante a la vida, a las libertades, la ausencia de oportunidades, pero también la lucha y esperanza para que nuestros hijos e hijas no sigan siendo los oprimidos”, dijo.
Durante la conmemoración de los 30 años de haber sido laureada Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú afirmó que en pleno siglo XXI, la guerra de Rusia y Ucrania pone en evidencia la decadencia más atrasada de la civilización.
Respecto de la crisis sanitaria dijo: “En este contexto, la pandemia de covid-19 representa para nuestra humanidad una encrucijada histórica y un enorme desafío universal a la vida humana que marca un antes y un después para las naciones y la configuración del mundo que nos dejará huellas indelebles que obligan a revalorizar tanto lo material como lo espiritual; a replantear nuestra forma de vida individual y en colectivo, a reconfigurar y reproducir cambios radicales y de fondo en la organización, en la estructura, en la funcionalidad de nuestras sociedades, en las relaciones económicas sociales políticas y culturales tanto al interior de nuestros Estados, como en los vínculos y las relaciones internacionales entre las naciones”.
Respecto de la crisis climática, Menchú dijo que “El sistema de la Organización de la Naciones Unidades no puede ni debe ser lo mismo; será decisivo para introducir los grandes correctivos en la cultura de producción, distribución y consumo que detenga el calentamiento global y salve al planeta y Madre Tierra del colapso”.
Menchú reconoció que ser Nobel de la Paz no es una misión sencilla.
Nuestra labor, antes que nada, debe trabajar en una cultura de prevención, de resolución y transformación de los conflictos en favor de soluciones negociadas y pacíficas, buscar vías civilizadas que garanticen el respeto a los derechos humanos, principalmente al sagrado derecho a la vida. Ante toda guerra declarada debemos insistir en las vías del diálogo y negociación para la solución pacífica de los conflictos. Ninguna guerra por definición y resultados es justificable, es sinónimo de muerte donde bloques hegemónicos obtienen ventajas, beneficios, poder político y económico con altos costos para la humanidad”, concluyó.
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