¿Cómo afecta a la economía local una ola de violencia y extorsión?

Es crucial también fortalecer la presencia policial en las áreas más afectadas y establecer programas de rehabilitación para jóvenes en riesgo

thumb
Imagen de un puesto en un mercado de Lima con productos variados, incluyendo frutos secos, dulces y embutidos, reflejando la economía informal afectada por la extorsión en la ciudad.

La creciente ola de violencia en Lima, Perú, ha captado la atención internacional tras el asesinato de un docente frente a sus alumnos. Este trágico incidente es solo uno de muchos ejemplos que reflejan el aumento del crimen organizado y la extorsión en la región. La situación exige atención urgente, ya que afecta tanto la seguridad ciudadana como la estabilidad económica.

¿Cómo afecta la extorsión a la economía de Lima?

La extorsión es una práctica común en Lima, impactando principalmente a los sectores informales. De acuerdo con la Cámara de Comercio de Lima, Perú pierde más de 1.6 mil millones de dólares anualmente debido a la extorsión, lo que representa el 0.7 % de su Producto Interno Bruto (PIB). Este fenómeno no solo afecta a los comerciantes, sino también a los trabajadores del transporte, quienes en promedio pagan 4,000 dólares mensuales en extorsiones.

Las estadísticas reflejan un problema social profundo que no se limita a las pérdidas económicas. La inseguridad resultante de estas prácticas criminales afecta la calidad de vida de los ciudadanos, limitando su capacidad de desarrollo personal y económico. Es fundamental implementar medidas efectivas para combatir la extorsión y proteger a los trabajadores más vulnerables.

¿Cuáles son las respuestas del gobierno ante la crisis de violencia?

El gobierno de Perú ha enfrentado críticas por su gestión de la crisis de violencia. La respuesta de la presidenta Dina Boluarte ha sido descrita como "primitiva y populista", enfocándose más en enviar un mensaje que en resolver el problema de raíz. Las propuestas incluyen aumentar las penas de prisión y desplegar soldados en las calles, medidas que han sido consideradas como soluciones de corto plazo.

El Congreso ha sido presionado para anular una ley controvertida conocida como "pro-crimen organizado", que dificulta la lucha contra la extorsión y el asesinato al no clasificarlos como crimen organizado, lo cual conlleva penas más severas. Además, esta ley exige la presencia de representantes legales durante redadas, lo que puede frustrar los esfuerzos policiales.

Impacto en la seguridad ciudadana

La inseguridad ha escalado a niveles alarmantes, con más de 1,493 muertes violentas registradas este año. En menos de 12 horas, se reportaron siete asesinatos en Lima el 8 de octubre, a pesar de un estado de emergencia declarado en 14 distritos. Esta situación ha generado un clima de temor entre los residentes y ha puesto en evidencia la necesidad de estrategias más efectivas.

¿Qué medidas pueden ayudar a reducir la violencia en Lima?

Para abordar esta crisis de manera efectiva, se requiere un enfoque integral que incluya reformas legislativas, fortalecimiento de las fuerzas del orden y programas de prevención comunitaria. Las leyes deben facilitar las operaciones policiales sin comprometer la justicia, lo que implica llevar a cabo redadas sin demoras innecesarias.

Es crucial también fortalecer la presencia policial en las áreas más afectadas y establecer programas de rehabilitación para jóvenes en riesgo. La cooperación internacional puede desempeñar un papel importante en el intercambio de información y tácticas para combatir el crimen organizado. Por último, involucrar a la comunidad en iniciativas de vigilancia y prevención puede ser una herramienta poderosa para disuadir las actividades delictivas.

La violencia en Lima refleja no solo un desafío local, sino también una tendencia preocupante en muchas partes del mundo. Es esencial comprender las causas subyacentes y trabajar hacia soluciones sostenibles que garanticen la seguridad y prosperidad de todos los ciudadanos.

 

 

«pdg»

 

N. de la R. La violencia y la extorsión en Lima han generado una crisis que va más allá de la seguridad pública, afectando severamente la economía, la percepción de estabilidad y la confianza en las instituciones del país. La extorsión no solo impacta en las cifras de pérdidas económicas, sino que también contribuye a un ciclo de informalidad, donde las empresas, al no poder operar con seguridad, evitan registrarse oficialmente para reducir la visibilidad ante los criminales, lo cual perpetúa la debilidad de las bases económicas formales. El gobierno de Dina Boluarte ha declarado estados de emergencia en 18 distritos de Lima y en provincias como Sullana, Piura y Talara, ampliando la presencia militar para tratar de frenar la violencia, lo que, si bien puede reducir temporalmente los crímenes más graves, no aborda la raíz del problema: la falta de oportunidades económicas y sociales en las zonas más vulnerables, donde la extorsión y el crimen organizado encuentran su base. Sobre la cooperación internacional, países como Colombia y México han ofrecido compartir su experiencia en la lucha contra el crimen organizado, centrándose en mejorar la inteligencia policial y promover programas de desarrollo social en comunidades de alto riesgo. Sin embargo, implementar estas soluciones de manera efectiva en Perú requiere una voluntad política sostenida y un sistema judicial fortalecido que pueda procesar los delitos sin restricciones legales innecesarias, como las establecidas por la ley “pro-crimen organizado". En cuanto a las muertes violentas registradas en 2023, las cifras sugieren un aumento del 30% en comparación con el mismo periodo en 2022, subrayando la urgencia de soluciones más integrales y sostenibles para garantizar la seguridad de los ciudadanos y fomentar un ambiente económico más favorable.