Eclipse total de Sol; dirigen sus miradas hacia el cielo de EU

Una noche ficticia recorrió el territorio estadunidense durante el primer eclipse total de Sol en casi un siglo 

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CHARLESTON.

Ayer, la Luna opacó al Sol en el primer eclipse total en 99 años que atraviesa Estados Unidos, donde millones de personas miraron con asombro al cielo a través de gafas protectoras, telescopios y cámaras durante más de 90 minutos.

Desde Oregón, cruzando en un perfecto eje diagonal, hasta Carolina del Sur, Estados Unidos se hizo noche a mitad del día.

A lo largo y ancho de una franja de 113 kilómetros de amplitud, la Luna se interpuso al Sol durante varios minutos, ofreciendo un espectáculo único que provocó la admiración de toda la nación.

Unas 12 millones de personas viven en la zona donde se observó el eclipse total. Además, varios millones viajaron al área para tener una vista privilegiada.

El eclipse total golpeó la pequeña ciudad costera de Newport, en Oregón, a las 10:15 horas (locales), donde una multitud se reunió en silencio para recibir la sombra de la Luna.

A las 18:48 horas (locales), el Sol reapareció detrás de la Luna en Charleston, Carolina del Sur, en el sureste del país. Fue la última etapa del eclipse antes de desaparecer del continente americano.

Una noche ficticia recorrió gran parte de Estados Unidos, donde las temperaturas bajaron a causa del bloqueo de los rayos UVA y muchos acudieron a observar la reacción de los animales, ya que muchos de ellos se sienten desorientados y reaccionan de formas diversas.

Tras semanas de expectación, la imagen de la silueta de la Luna pasando frente al Sol, borrando todo excepto una corona de luz, suscitó gritos y vivas en los espectadores.

Incluso el presidente Donald Trump salió a un balcón de la Casa Blanca para ver el eclipse, pero lo hizo brevemente sin gafas protectoras, ante lo cual un asesor le gritó: ¡No mire!

La emoción por el evento astronómico llevó a que la canción Total Eclipse of the Heart de Bonnie Tyler al primer lugar entre las descargas de la plataforma iTunes de Apple, 34 años después de su lanzamiento.

La última vez que se vio un espectáculo semejante, desde la costa del Pacífico a la del Atlántico fue en 1918.

Un eclipse total de Sol ocurre aproximadamente una vez cada 375 años, según datos de la NASA.

Científicos toman nota

WASHINGTON.

El eclipse solar total que se pudo observar ayer en parte de Estados Unidos no sólo fue interesante para los aficionados, sino que los expertos pudieron estudiar más sobre el Sol, la Luna y la Tierra.

La atención se centra sobre todo en la capa más externa de la atmósfera del Sol, la corona solar. Este halo de gas se puede observar bien durante los eclipses solares porque el Sol queda tapado completamente por la Luna. La capa que se encuentra directamente debajo, la cromosfera, también podrá verse como un anillo blanco rosáceo.

Varias misiones de la NASA medirán desde el espacio y desde la Tierra las variaciones en el campo magnético de la corona y su temperatura.

Los investigadores también esperan obtener más información de las enormes erupciones de gas del Sol.

La sonda espacial de la NASA “Lunar Reconnaissance Orbiter” (LRO) estudiará durante el eclipse la sombra de la luna que  no es redonda, sino que tiene la forma de un polígono irregular.

Cuando la Luna oscurece al Sol, en la Tierra se hace de noche. No sólo desaparece la luz, sino que también baja la temperatura y muchas plantas y animales entran en su habitual reposo nocturno.

Los investigadores también quieren esaber cuánta energía solar es absorbida por la atmósfera terrestre y cuánta es reflejada hacia el espacio. Los datos también ayudarán a comprender el efecto de las capas de nubes.

Durante anteriores eclipses solares totales, se observó que los pájaros dejan de cantar y las ardillas se esconden en sus madrigueras. Por el contrario, los animales nocturnos, como los murciélagos, se despiertan.

En realidad hay eclipses de Sol por lo menos dos veces al año, pero lo que no es tan habitual es que la Luna tape por completo la estrella. También es extraordinario que un fenómeno como éste pueda ser visible por tantas personas.

El próximo eclipse total se producirá el 2 de julio de 2019 y se verá sólo desde la zona del Pacífico y en algunas partes de Chile y Argentina.

En México se tendrá que esperar hasta el 8 de abril del 2024 para apreciar un eclipse total de Sol, el cual, de acuerdo con expertos, será el más espectacular que el que se vivió ayer en Estados Unidos.

ciudad de méxico; Dejan clases por experiencia

Mientras la mayoría de los niños de su edad comenzaron un nuevo ciclo escolar, Miguel Ángel Martínez faltó a su primer día de clases para experimentar junto a su madre, Eva Luna, su primer eclipse solar.

A sus 9 años, hijo de padres físicos de profesión, Miguel Ángel tuvo la oportunidad de atestiguar el fenómeno natural desde la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Hoy era su primer día de clases de tercero de primaria, pero entre su papá y yo decidimos que era más importante que viera el eclipse, es el primer eclipse que vivió, queríamos que fuera en la Facultad de Ciencias, en el Instituto de Astronomía, que no le tuviera miedo. Está en una muy buena edad, muy chiquito no se hubiera enterado y más grande ya lo hubiera visto solo o con sus amigos, no necesariamente con su familia”, explicó Eva Luna, quien de joven tuvo la oportunidad de ver el eclipse de 1991.

Así que desde muy temprano madre e hijo se alistaron para salir desde su casa en la colonia Del Valle hacia Ciudad Universitaria para ver el eclipse solar.

Miguel Ángel estaba emocionado y al mismo tiempo  nervioso porque no sabía qué esperar.  Al final, confesó: “Yo esperaba algo más grande, me gustó que al menos fuera un eclipse, pero espero que el que viene en 2024 se vea completamente oscuro”, dijo.

Junto con el Instituto de Astronomía en donde se instalaron nueve telescopios para la observación del fenómeno, el Universum, Museo de las Ciencias, fue otro de los puntos desde donde miles de personas disfrutaron el espectáculo natural a través de los ocho telescopios que fueron dispuestos para tal fin.

Largas filas se hicieron desde las 10:00 horas para que los asistentes pudieran observar el fenómeno.

Valió la pena, me pareció increíble aunque aquí sólo se vio 30% y en Estados Unidos todo, pero estuvo muy bien” contó Paula Fernanda luego de ver el eclipse a través de uno de los telescopios instalados en Universum.

Aunque sólo pudo observarlo por 20 segundos después de formarse por dos horas, la niña de 11 años acompañada por su mamá no se arrepintió de ver el eclipse en lugar de asistir a su primer clase de sexto grado.

Vi que hasta 2024 va a volver a haber un eclipse, así que decidí primero verlo de niña para tener más experiencia”.

Chilangos comparten eclipse

por Georgina Olson

Pocas veces los chilangos disminuyen la velocidad de su ajetreada vida para contemplar la naturaleza, pero ayer en los alrededores del Zócalo, no sólo voltearon a mirar el cielo, sino que compartieron las micas para ver el eclipse parcial de Sol, y sonrieron maravillados ante el espectáculo.

En la esquina de la Catedral, una niña de 10 años sacaba de su bolsa un pedazo de cartón que en el centro tenía incrustada una mica del número 14, y estaba pegada con cinta adhesiva. Se lo había construido su abuelo para que pudiera observar el fenómeno.

Su mamá, Yolanda, también llevaba su cartón y juntas empezaron a ver el eclipse. Eran las 12:30 horas y la gente las veía con curiosidad, hasta que un joven de unos 18 años se animó a preguntarles: “¿Me prestan una mica?”

La pequeña le dio su mica, y el joven se emocionó al ver el espectáculo del eclipse. Se quedó platicando con ellas, y a los pocos minutos ya se habían acercado unas turistas francesas a las que también les prestaron una, luego llegó una familia a ver el eclipse, y en un momento el grupo se transformó en una comunidad de observación del cielo que se pasaban las micas de mano en mano.

De repente se fue juntando la gente, nos dijeron que ya no había micas en las tlapalerías, así que nosotras les compartimos las nuestras” dijo Yolanda a Excélsior.

Ese grupo de observadores espontáneos siguió creciendo hasta las 13:19 horas, momento del clímax del eclipse parcial de Sol. Después, del otro lado de la plancha del Zócalo, en la esquina de 20 de Noviembre y Plaza de la Constitución, se formó otro grupo que conversaba animado y compartía sus micas.

La gente estuvo atenta a lo que sucedía en el cielo hasta las dos de la tarde, después poco a poco, uno a uno fueron volviendo a sus actividades cotidianas. Por momentos, esos grupos de gente que no se conocía, compartieron una experiencia extraordinaria.