La disputa por el Mar de China

El asesor de seguridad nacional del gobierno de Japón, Yuichi Hosoya, dijo a Excélsior que el Mar del Sur de China es un punto estratégico en el plano comercial y militar

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CIUDAD DE MÉXICO.

Hace dos semanas Pekín reivindicó su derecho a construir instalaciones de uso militar en unas islas en disputa en el Mar del Sur de China, pero Estados Unidos y Japón temen que prepare maniobras bélicas en esas aguas profundas.

El profesor de política internacional y miembro de la junta asesora del Consejo de Seguridad Nacional de Japón, Yuichi Hosoya, dijo en entrevista con Excélsior que “Pekín quiere el control absoluto del Mar del Sur de China, porque es muy profundo y ahí puede realizar actividades con submarinos con los que podría lanzar misiles nucleares a Estados Unidos”.

El catedrático de la Universidad de Keiō, en Tokio, enfatizó que, para China, tener el control de esa zona es estratégicamente muy importante y busca a toda costa que las fuerzas navales de Estados Unidos no maniobren en esas aguas. Y por eso ambos países sostienen un fuerte enfrentamiento buscando resguardar su seguridad.

La disputa territorial y de soberanía sobre áreas oceánicas es por las islas Paracels y Spratlys, las cuales son reclamadas por varios países: China, Vietnam, Taiwán, Filipinas, Malasia y Brunei.

Si bien gran parte de ellas se encuentra deshabitadas, de acuerdo con la cadena británica BBC en los alrededores de las Paracels y las Spratlys podría haber grandes reservas de recursos naturales. Pero su mayor valor es el estratégico: es una de las zonas con mayor tránsito marítimo comercial del mundo, que anualmente atraviesan unos 50 mil barcos y hasta 80 por ciento de las importaciones chinas y japonesas.

Desde 2012, según explicó el diario español El País, el gobierno chino considera los islotes, así como las Paracels y los bancos de Scarborough, parte de sus “intereses nacionales básicos”, al mismo nivel que Tíbet o Taiwán. En 18 meses, según Estados Unidos, ha construido más de 800 hectáreas de terreno, más que el resto de los países reclamantes juntos.

“Sobre esa disputa territorial, Tokio tiene una posición neutral; sin embargo en el paso libre sobre el Mar del Sur de China es importante para nuestro país, porque los barcos petroleros que vienen de Oriente Próximo hacia Japón pasan diariamente por ahí”, destacó el profesor Hosoya.

El investigador senior del Instituto de Estudios de Política Internacional (IIPS) de Tokio explicó a este diario que “hay tres elementos dentro del Mar del Sur de China: el agua territorial, la zona exclusiva económica y el mar abierto; por lo que Pekín insiste en no permitir el paso de los barcos por esa zona y considera que esa regla debe de prevalecer en los tres sectores, eso es lo que más preocupa a Japón y Estados Unidos”.

Señaló que “algunas personas dicen que la aprobación de las nuevas leyes de seguridad en nuestro país son para fortalecer la alianza entre Japón y Estados Unidos en contra de China, pero eso no está bien interpretado, esa medida busca dar la base legal para el mantenimiento de la paz y fortalecer la cooperación internacional que hasta ahora ha tenido el límite especialmente con los países asiáticos”.

La reforma a la seguridad en Japón está compuesta de 11 leyes y tiene tres intenciones: el mantenimiento de la paz, el apoyo logístico y la seguridad colectiva, que ahora con esta medida reformista ya puede ser utilizada en ciertos casos.

La seguridad colectiva (con aliados) es teóricamente posible, pero bajo la condición de que Japón esté amenazado en su seguridad nacional o sobrevivencia, aunque la posibilidad de que esto suceda es muy remota, dijo el doctor Hosoya.

Respecto a la colaboración de Japón con Estados Unidos, en el marco de la nueva ley de seguridad el profesor señaló que “hay dos elementos sobre esas nuevas leyes que se aplican en esa colaboración: el mantenimiento de la paz y el apoyo logístico. Lo que permite a Japón dar apoyo logístico a Estados Unidos cuando esté desplegando una operación de ataque, antes no se podía”.

“Antes, si un equipo estadunidense estaba bajo fuego contra un grupo terrorista, por ejemplo, Japón tenía que retirarse, pero con la nueva ley, ya existe la base legal para continuar dando apoyo logístico en una situación bélica, el problema era saber cuál era el límite antes de retirarse”, señaló en catedrático.

También destacó que “la decisión de apoyar o no en ciertas circunstancias a Estados Unidos tiene que ver más con una decisión política, que se tendrá que analizar caso por caso, pero lo importante es que ya existe una base legal”.

Estado Islámico, en el radar

Respecto a lucha que enfrenta Estados Unidos contra el Estado Islámico (EI), para el profesor Hosoya es muy difícil juzgar si Tokio debe participar o no.

“En febrero pasado ese grupo terrorista secuestró y asesinó a dos japoneses y hoy Japón no está participando en los bombardeos que lidera EU; en ese caso nuestro país sólo mostró su apoyo político, pero sólo con esta postura ya estamos en el radar del Estado Islámico, es una situación muy sensible”, resaltó.

El asesor de seguridad Nacional resaltó que con la nueva ley, Japón ya tiene una base legal, pero el tema es que la capacidad militar de Japón está muy limitada para dar un paso más, por ejemplo, en contra del EI, además es difícil que el pueblo japonés apoye esa idea”.

Lo que las autodefensas japonesas sí están haciendo en cooperación con Estados Unidos en el este del mar del China es el ISR (inteligencia, monitoreo y reconocimiento), pero esa colaboración ya está al límite y no se puede hacer más, dijo Hosoya.

De acuerdo con analistas de la revista The Atlantic, la estrecha alianza con Estados Unidos se ha convertido en la piedra angular para la seguridad de Japón, el profesor dijo en ese sentido que después de la Segunda Guerra Mundial la Constitución japonesa, en específico el artículo 9, limitó la posesión de armas de guerra, por lo que las autodefensas japonesas están muy limitadas y no tienen el suficiente equipo  para mantener la seguridad nacional.

En segundo lugar, el catedrático consideró que “sí vamos a extender un poco la visión hacia Asia-Pacífico, Japón perdió durante la guerra la confianza de los países asiáticos por haber matado mucha gente dentro de la región y, por lo tanto, Estados Unidos siempre han tenido una función muy importante como estabilizador de la zona y los países asiáticos lo ven de forma positiva”.

A diferencia de Estados Unidos, China o Gran Bretaña, Japón no posee armas nucleares, ni misiles balísticos, “en ese sentido nuestro país se dedica a la defensa, pero si tenemos una ventaja, podemos ofrecer ayuda logística muy buena y en situaciones post-conflicto en las obras de reconstrucción”.